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El Ministerio de Ganadería evalúa un “menú amplio” de posibles medidas de apoyo al sector agrícola, según coordinador de Opypa

El Ministerio de Ganadería evalúa un “menú amplio” de posibles medidas de apoyo al sector agrícola, según coordinador de Opypa

El entusiasmo que genera entre los productores agrícolas el buen estado actual de los cultivos de trigo y cebada puede incidir en la definición del área a sembrar de soja, cuyas primeras plantaciones transcurren por estos días. La intención de siembra sojera entre junio y julio daba una baja en la superficie, quedando por debajo del millón de hectáreas, pero atendiendo a la situación de las chacras con trigales y cebadas eso puede cambiar.

Esa es la visión que planteó a Búsqueda el coordinador del área de Cadenas Agroindustriales de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), Gonzalo Souto, quien admitió que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) hace un “análisis permanente” de medidas de apoyo al sector agrícola.

Consultado sobre eventuales acciones, como el incremento de la devolución de impuestos a las exportaciones de trigo u otros granos, ese técnico dijo: “Son todos temas que manejamos regularmente con el ministro (Enzo Benech) y el equipo del ministerio”.

Hay “un menú amplio de posibilidades, algunas tienen más viabilidad política y práctica que otras”, comentó. Señaló: “No hay ninguna que descartemos y todo está arriba de la mesa”.

En los últimos meses algunas gremiales agropecuarias y empresariales, como la Cámara Mercantil de Productos del País, solicitaron al Poder Ejecutivo, específicamente al Ministerio de Economía y Finanzas, medidas de incentivo fiscal para las exportaciones del agro (Búsqueda No 1.985). Souto consideró que en la producción de granos “los márgenes (de rentabilidad) vienen dando muy ajustados, influidos por niveles de precios que no se despegan al alza y costos que siguieron subiendo en dólares”. Aunque “este año la evolución reciente del tipo de cambio al alza logró diluir algunos componentes de los costos”, acotó.

El repliegue de la producción agrícola en los años recientes derivó en una menor actividad económica en zonas rurales y poblados del litoral oeste, principalmente en los departamentos de Soriano, Río Negro, Paysandú, pero también en Durazno, Flores y otros del centro.

Al analizar ese asunto, el técnico de Opypa reconoció que “hubo una cierta reversión de los efectos positivos que fueron muy notorios y acumulados en zonas agrícolas del litoral oeste, principalmente por la expansión de la producción de soja”.

El cultivo de esa oleaginosa pasó de algo más de 10.000 hectáreas en 2001 a casi 1,4 millones en 2014, para luego quedar en el entorno del millón de hectáreas. El volumen producido llegó a 3,2 millones de toneladas en la zafra 2016-2017 y en la reciente de 2017-2018 cayó a 1,3 millones de toneladas, según datos del MGAP.

“En la situación tan pobre del año pasado hubo un golpazo fuerte”, dijo Souto en alusión al impacto negativo del clima seco.

Actualmente, con la proximidad de la cosecha de trigo y cebada ese técnico valoró que una buena cosecha “va a significar una ayuda para encarar los compromisos financieros que quedaron del año pasado y que se pasaron para adelante”.

“También el hecho de que estén bien esos cultivos puede incidir en la decisión de siembra de cultivo de verano (soja, maíz y sorgo) que todavía no está toda definida”, comentó. Y advirtió que “hay una siembra de soja de primera que transcurre por estos días, que puede verse influida” por esa situación.

“La impresión general es que los cultivos terminaron muy bien el invierno e ingresaron a la primavera, específicamente a octubre, en condiciones muy buenas en cuanto al estado sanitario y otros elementos básicos”, indicó.

Ahora el productor dependerá de si el clima le brinda días frescos y luminosos, que favorecen esas plantaciones, y el temor pasa porque haya calor y humedad, que tienen un efecto contrario al desarrollo óptimo de las espigas.

“La única manchita en este escenario fueron los días de heladas al inicio de octubre en algunas zonas, particularmente en Paysandú, pero no hay una preocupación generalizada” al respecto, dijo. Sin querer arriesgar un pronóstico en cuanto a los kilos por hectárea, el coordinador de Opypa consideró que “hay potencial para una muy buena cosecha”.

“Si fuera un promedio normal de los últimos años, con 3,3 toneladas por hectárea, eso ya sería un salto enorme en producción y exportaciones para 2019, porque se viene de un año muy malo”, recalcó.

Otra contribución que puede provocar una cosecha auspiciosa de los cultivos de invierno es la incidencia en el Producto Bruto Interno del agro, específicamente de la parte agrícola, considerando que tal indicador se mide a partir del volumen de grano producido. Opypa proyectó una contracción del PBI agropecuario en 2018 debido a una baja de la agricultura y silvicultura de 1,35% y a un leve incremento de la producción ganadera de 0,91%, según datos del anuario publicado a fines de 2017.

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