El mar de China Meridional y Taiwán, nuevos frentes entre Pekín y Washington

El mar de China Meridional y Taiwán, nuevos frentes entre Pekín y Washington

Se amplían los contenciosos entre las dos potencias mundiales a cuenta de la guerra comercial.

No pasa un día sin que la relación entre Estados Unidos y China se agrie un poco más. Tras meses encadenando contenciosos a cuenta de la guerra comercial, el coronavirus o la situación en Hong Kong o Xinjiang, este martes se abrieron un par de frentes más entre las dos potencias mundiales: el rechazo estadounidense a los intereses de Pekín en el mar de China Meridional y las sanciones a la empresa armamentística Lockheed Martin por su papel en la última venta de armas de Washington a Taiwán.

Desde hace años, Pekín se atribuye la soberanía sobre un 80% de las aguas del mar de China Meridional, cuya propiedad también reclaman otras cinco naciones de la región (Vietnam, Filipinas, Taiwán, Malasia y Brunei). Su valor reside tanto en su posición estratégica como punto de paso para el comercio marítimo mundial –cada año circulan por aquí unos cinco billones de euros en productos– como por los recursos minerales y pesqueros que alberga bajo la superficie.

Estados Unidos
Cambio de posición respecto a la soberanía de Pekín en el mar de China Meridional

Para apuntalar sus intereses, Pekín lleva años aplicando una política de hechos consumados, como la construcción de una cadena de islas artificiales con instalaciones militares o el establecimiento de dos distritos administrativos en la región. Sus decisiones han sido criticadas por el resto de contendientes, así como por el tribunal de arbitraje de La Haya, que en 2016 rechazó la mayoría de reclamaciones chinas en la zona.

Hasta ahora, Washington se ha limitado a mantenerse neutral y defender la libertad de navegación con el envío esporádico de buques militares a la región, lo que irremediablemente provocaba las críticas de Pekín. Pero el lunes, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, anunció un cambio de posición al rechazar de manera directa la mayor parte de las reclamaciones de soberanía chinas. “Son completamente ilegales, como lo es su campaña de coerción para controlarlos. El mundo no permitirá que Pekín trate el mar de China Meridional como su imperio marítimo”, dijo Pompeo.

Desde la capital china, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Zhao Lijian, negó que su país tenga esas aspiraciones y exigió a Washington que deje de crear divisiones entre el gigante asiático y los países de alrededor. “China trata a sus vecinos de igual a igual y ejerce la mayor contención posible”, añadió.

Además, se reservaba un nuevo tirón de orejas a los intereses americanos al anunciar sanciones -sin especificar- contra Lockheed Martin. Esta empresa es una de las beneficiarias de las ventas militares por 620 millones de dólares aprobadas la semana pasada por Washington para modernizar el arsenal de misiles tierra-aire Patriot de Taiwán, un territorio que funciona como un estado independiente de facto pero que China considera parte inalienable de su territorio.

China
Sanción a la empresa armamentística Lockheed Martin por su papel en la venta de armas de Washington a Taiwán

“Para salvaguardar los intereses del país, China ha decidido tomar los pasos necesarios y aplicar sanciones al principal proveedor de esta venta”, avanzó el portavoz. Como en ocasiones anteriores, volvió a instar a Washington a que no le siga vendiendo armas a Taiwán para “evitar que se dañen más las relaciones entre China y EE.UU.”.

Pero Washington no es el único que se las tiene con China. En las últimas semanas, el gigante asiático ha enganchado conflictos con países como India, Australia, Reino Unido o Canadá. Ayer se les sumó Japón, que también acusó a Pekín de intentar alterar el status quo en el mar de China Meridional y el mar del Este, donde mantiene un histórico conflicto territorial con Tokio a cuenta de la soberanía sobre unos islotes.

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