"El legado de nuestro gobierno es un Brasil reorganizado y listo para seguir creciendo"

"El legado de nuestro gobierno es un Brasil reorganizado y listo para seguir creciendo"

El mandatario, quien hoy visita Santiago para firmar el Tratado de Libre Comercio con Chile, abordó distintos temas con "El Mercurio", como la recuperación económica de su país y los desafíos de Bolsonaro. "Su misión es mantener el equilibrio institucional", sostiene.

A semanas de entregar las llaves del Palacio de Planalto a su sucesor, Michel Temer hace un llamado a "la continuidad de los avances" logrados hasta ahora en Brasil. En medio de las reuniones para definir la transición con el equipo de Jair Bolsonaro, el actual mandatario realiza hoy una visita oficial a Santiago, en la cual firmará el Tratado de Libre Comercio con Chile.

"Este fue un objetivo por el que el Presidente Sebastián Piñera y yo trabajamos con ahínco", afirma Temer, quien ha buscado un mayor acercamiento del bloque del Mercosur con los países de la Alianza del Pacífico.

Temer (78), quien como vicepresidente tuvo que asumir la jefatura de Estado tras el impeachment y destitución de Dilma Rousseff en 2016, aborda en esta entrevista por escrito con "El Mercurio" el legado de su gobierno, que define como "reformista". En contraste con su debilidad en las encuestas que le dan solo un 5% de popularidad y las investigaciones de corrupción que afectaron a su gabinete, Temer tomó medidas decididas para sacar a Brasil de la recesión y volver a proyectar el gigante sudamericano hacia el resto del mundo. Aunque, aseguró, todavía "queda mucho por hacer".

-Usted asumió el poder en Brasil en un momento bastante complejo, tanto económica como políticamente. ¿Cuál cree que será su mayor legado? ¿Cómo le gustaría ser recordado a futuro?

"Al final de mi mandato de poco más de dos años y medio, puedo decir con satisfacción que logramos cumplir aquello que nos propusimos desde mayo de 2016. Encontramos un país con las finanzas destruidas, con la mayor recesión de su historia y que necesitaba ser superada; la economía estaba paralizada y cambios legislativos importantes apenas habían sido esbozados. En resumen, no había un proyecto de país definido dentro del gobierno.

Creamos un gobierno dinámico, capaz de proponer cambios estructurales que establecieron nuevos paradigmas para Brasil en la administración pública. Restablecimos un diálogo permanente con el Congreso. Reformulamos leyes de los sectores económicos esenciales, mejoramos el ambiente para los trabajadores y los empleadores.

Desde los primeros días, el gobierno asumió con una firme determinación de poner en orden las cuentas públicas, destrozadas por administraciones que adoptaron políticas equivocadas en esta área. Para eso, fue fundamental fijar un techo para los gastos públicos, que partió con la idea trivial de que no se debe gastar más de lo que se recauda.

Tuvimos avances en todos los sectores de la economía. En mayo de 2016, el PIB era negativo, -5,4%. En 2017, pasó a ser positivo, 1,08%. La inflación, que era de 10%, se redujo a índices de entre 3% y 4%. Las tasas de interés cayeron de 14,25% a 6,5%, entre innumerables otras conquistas.

Por eso, acostumbro decir que nuestro gobierno fue reformista y consiguió entregar un Brasil mejor a los brasileños. Este es el legado: un país reorganizado y listo para seguir creciendo".

-¿Cuáles son los mayores desafíos que quedaron pendientes para el próximo gobierno?

"Creo que es necesario garantizar a todos los brasileños, sin excepción, la continuidad de los avances, y el nuevo gobierno tendrá, a partir de enero, la misión de gobernar y mantener el equilibrio institucional. Sabemos, y jamás lo hemos escondido, que queda mucho por hacer.

Falta, sobre todo, la reforma al sistema de pensiones. Este tema pudo haber salido de la agenda legislativa, pero no de la agenda política. La reforma estaba negociada y con los votos suficientes para su aprobación. Pero, una semana antes de la votación, sectores que perderían privilegios con la aprobación de nuestro proyecto se movilizaron para impedir la aprobación de la reforma".

-Durante las últimas semanas, equipos suyos y del Presidente electo, Jair Bolsonaro, se han reunido en Brasilia. ¿Cómo está avanzando la transmisión del mando?

"Lo he repetido, desde que conocimos el resultado de las elecciones de este año, que la transición del gobierno está siendo absolutamente tranquila y civilizada. Al recibir al Presidente electo, le garanticé a él que su equipo tendrá acceso a todos los datos del gobierno para que pueda planear con tranquilidad sus acciones".

-Usted ha manifestado la buena voluntad de su partido, el centrista Movimiento Democrático Brasileño, hacia el gobierno de Bolsonaro. ¿Estaría dispuesto a participar activamente de esa administración, quizás como ministro? Porque cuando salga de la Presidencia usted todavía tendrá que responder a algunas investigaciones por corrupción pasiva, obstrucción a la justicia y organización criminal que quedaron pendientes.

"Aún no he definido mi futuro, pero creo que ya di mi contribución a lo largo de casi 40 años de servicios al país".

-Con Bolsonaro en el poder, Sudamérica confirma un giro a la derecha. ¿Cree usted que los países van a adoptar ahora iniciativas más duras ante la crisis venezolana, que ha afectado directa e indirectamente a toda la región, incluyendo Brasil?

"La situación en Venezuela es, de hecho, preocupante y afecta a toda la región, incluyendo a Brasil. Creo que cualquier gobierno -ya sea de derecha o de izquierda- que observe objetivamente lo que ocurre allí estará de acuerdo con eso. También creo que es necesario reconocer que la solución vendrá de los propios venezolanos, pese a que los países de la región y la comunidad internacional como un todo tengan un papel relevante que desempeñar. Y ese papel debe adoptar la forma de medidas diplomáticas, velando sobre todo por el restablecimiento del orden democrático. Es lo que hemos buscado hacer.

Por un lado, suspendimos a Venezuela del Mercosur y aplicamos otras medidas para demostrar claramente nuestra condena a las violaciones (a los derechos humanos) que se verificaron. Por otro, buscamos mantener un canal abierto de interacción con el gobierno venezolano, tanto para discutir la crisis como para solucionar temas urgentes que siempre aparecen en las relaciones entre dos vecinos -como el funcionamiento de las fronteras, cuestiones sanitarias y de salud, suministro de energía, y así sucesivamente. Creo que podemos seguir así: en la defensa de nuestros valores más importantes, siempre con pragmatismo y responsabilidad".

-¿Cuál es su expectativa para el futuro de Brasil y el rol que el país ejerce en América Latina?

"América Latina es nuestra condición geográfica y siempre será una prioridad para nosotros. Hemos podido avanzar rumbo a una región más integrada y más afinada alrededor de la primacía de la democracia. Eso es muy alentador y, en mi opinión, es en esa línea que debemos seguir.

Doy algunos ejemplos. En el Mercosur, rescatamos la vocación del bloque por el libre mercado: eliminamos barreras al comercio, celebramos acuerdos de inversiones y compras gubernamentales, dinamizamos las negociaciones externas. Además, en esto en particular, hemos hecho mucho en pro del acercamiento del Mercosur con los países de la Alianza del Pacífico. Ese fue el objetivo por el que el Presidente (Sebastián) Piñera y yo trabajamos con ahínco y que tiene su expresión clara en el Tratado de Libre Comercio Brasil-Chile que ahora firmamos en Santiago.

En cuanto a la democracia, en el Mercosur dimos un ejemplo elocuente: frente al deterioro de la situación en Venezuela, suspendimos al país del bloque, aplicando así nuestra cláusula democrática. En resumen, hemos progresado en la organización de nuestro espacio regional alrededor de valores e intereses compartidos. Así debe ser".

"El acercamiento Mercosur-Alianza del Pacífico fue el objetivo por el cual Piñera y yo trabajamos con ahínco y que tiene una expresión clara en el TLC que firmamos ahora en Santiago".

"Bolsonaro debe garantizar a todos los brasileños, sin excepción, la continuidad de los avances (...) y mantener el equilibrio institucional".

 Tratado de Libre Comercio, la clave del encuentro presidencial

Tras cuatro meses de negociaciones, que comenzaron en junio y terminaron en octubre, el Presidente Michel Temer y su homólogo chileno Sebastián Piñera firman hoy a las 13:00 en La Moneda el primer Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambas naciones.

Desde 1996 hasta ahora, los negocios entre Brasilia y Santiago se regían por el Acuerdo de Complementación Económica, que permitía comercializar todos sus productos con un arancel del cero por ciento. El nuevo pacto va más allá e incluye 17 nuevos apartados, como comercio de servicios y electrónico, telecomunicaciones, medidas sanitarias y fitosanitarias, eliminación de obstáculos al comercio, propiedad intelectual y un capítulo dedicado a las pequeñas y medianas empresas. Brasil, la octava economía del mundo, y Chile eliminarán la tarifa de itinerancia para los datos y la telefonía móvil entre los dos países y además será la primera vez que Brasil asume, en el marco de un acuerdo comercial, compromisos de buenas prácticas reguladoras y transparencia anticorrupción.

También se espera que en su visita de poco más de cuatro horas Temer converse con Piñera acerca de los avances del Corredor Bioceánico, que conecta a Brasil, Paraguay, Argentina y Chile con los mercados comerciales de Asia y Oceanía.

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