El informe de la ONU frena el plan de Borrell de pactar con la dictadura de Maduro

El informe de la ONU frena el plan de Borrell de pactar con la dictadura de Maduro

El Grupo de Contacto constata que no existen condicciones para avalar las elecciones de diciembre y le propone que las aplace bajo condicciones.

El Grupo de Contacto sobre Venezuela celebró este jueves una reunión ministerial por teleconferencia en la que el Alto Representante para la política exterior europea, Josep Borrell, debía informar de sus gestiones en las últimas semanas para tratar de buscar una solución a la crisis que vive el país. La reunión terminó con un comunicado del que se deduce que faltan «cambios importantes» para que la UE pudiera desplegar una misión electoral en las elecciones que pretende organizar la dictadura en el mes de diciembre. Según afirma el propio Borrell en un mensaje difundido en redes sociales, los ministros del Grupo de Contacto han apoyado que continúe las gestiones para lo que define como «una salida política negociada».

La reunión se había planteado a principios de semana como una ventana de oportunidad, ampliamente auspiciada por el Gobierno español, para tratar de cambiar el escenario actual por uno basado en la decisión del antiguo candidato opositor Henrique Capriles de participar en las elecciones. La ministra Arancha González Laya había hablado incluso de que pretendía promover en el seno del Grupo de Contacto la idea de «aprovechar la más mínima rendija» para tratar de desbloquear la situación, aunque ello pasara por admitir las elecciones convocadas por Nicolás Maduro e ignorar la posición contraria de los seguidores de Juan Guaidó, a pesar de que oficialmente España -entre otros muchos países- lo ha reconocido como presidente encargado.

La idea parece haber quedado relegada después de que se hiciera público la víspera un informe de la ONU que denuncia formalmente a la dictadura de Nicolás Maduro como responsable de distintos crímenes contra la humanidad. El contenido de ese informe hacía muy difícil encontrar ese «resquicio» que buscaba González Laya, miembro de un gobierno del que también forma parte como vicepresidente Pablo Iglesias, que se ha declarado abiertamente y en numerosas ocasiones como gran admirador del régimen venezolano. Tampoco en Bruselas el informe había pasado desapercibido. Los eurodiputados del PP Dolors Montserrat y Leopoldo López Gil han tachado de «hechos inadmisibles» los datos recogidos en el informe de la ONU y en una pregunta parlamentaria reclamaban a Borrell, que denuncie la situación y reconsidere si las elecciones de diciembre podrían tener las mínimas garantías. «Lejos de ser actos aislados, estos crímenes se coordinaron y cometieron de conformidad con las políticas del Estado», afirman los dos eurodiputados en esta pregunta en la que señalan también que, al contrario, la UE debería reaccionar al informe ampliando las sanciones contra los líderes chavistas.

Un informe «preocupante»
Hasta para González Laya, que hizo unas declaraciones a la prensa este jueves por la mañana en Madrid, el informe de la ONU es «preocupante». En la reunión esperaba sin embargo «compartir el contenido del informe y los esfuerzos del Alto Representante y con toda la información buscaremos reflejar una postura del Grupo Internacional de Contacto sobre cuáles deben ser los pasos siguientes».

El comunicado conjunto del Grupo de Contacto (del que se ha dado de baja Bolivia, pero se ha sumado Argentina) insiste en que «por ahora no se dan las condiciones» para celebrar unas elecciones creíbles y se da a entender que esperan que Maduro las aplace, además, por supuesto, de cesar la represión de los opositores, de reformar el Consejo Nacional Electoral y de reconocer el mandato constitucional de la Asamblea Nacional. Textualmente, el documento afirma que «por el momento, no se cumplen las condiciones para un proceso electoral transparente, inclusivo, libre y justo» y que para ello «se deben eliminar todos los obstáculos a la participación política para que se lleve a cabo un proceso electoral significativo. Esto incluye, entre otras cosas, el respeto del mandato constitucional de la Asamblea Nacional elegida democráticamente, la devolución del control de los partidos políticos a sus administradores legítimos, el cese de la inhabilitación y el enjuiciamiento de los líderes políticos, el pleno restablecimiento de sus derechos y de otros candidatos a la igualdad política, participación, actualización integral del padrón electoral, que incluya a votantes jóvenes y venezolanos en el exterior, y un CNE independiente y equilibrado, y participación igualitaria y acceso irrestricto a todos los medios de comunicación. El ICG solicita que estos obstáculos a elecciones libres, justas y creíbles se aborden de inmediato».

Evidentemente, si Maduro estuviera dispuesto a cumplir todas estas condiciones, no sería una dictadura y en ese caso hace tiempo que ya no estaría mandando en un país al que ha destruido desde todos los puntos de vista. La idea de las gestiones es pedirle educadamente que sea razonable a alguien que ha dado muestras fehacientes de que no puede serlo.

Misión de observación electoral
De todos modos, la oferta patrocinada por el Alto Representante parece estar bien centrada en la cuestión de la misión de observación electoral, algo que aparece en el mismo tono de benevolencia e ingenuidad del comunicado cuando se dice que se aplaucen los llamamientos «a la comunidad internacional a observar las elecciones, como garantía fundamental de transparencia, libertad y equidad de cualquier proceso electoral futuro», aunque reconocen que «el calendario electoral actual no permite el despliegue de una Misión de Observación Electoral, ni deja suficiente tiempo y espacio político para que las partes negocien las condiciones para unas elecciones creíbles, libres y justas». Los ministros del Grupo de Contacto han pedido en este sentido «unas condiciones mínimas garantizadas de credibilidad, transparencia e inclusión en el proceso electoral, y la capacidad de observar las elecciones sin interferencias, incluido el acceso sin obstáculos» para lo que sería imprescindible que Maduro empiece aceptando un aplazamiento. La pregunta que se queda en el aire es ¿qué hará Borrell cuando Maduro acceda a retrasarlas, pero no cumpla ninguna de las demás condicciones?

Estados Unidos habia reaccionado con evidente preocupación ante los indicios de que la UE se preparaba para aceptar las elecciones de noviembre y por ello en el comunicado oficial de la reunión se dice que intentarán coordinar posiciones con «otros actores internacionales y regionales» en lo que podría interpretarse como una alusión a Estados Unidos.

El tuit del Alto Representante diciendo que ha recibido un «fuerte apoyo para seguir trabajando por una salida política negociada a la crisis de Venezuela» y que «la celebración de elecciones libres y justas es clave» vuelve a dejar las cosas en el mismo escenario, «Solo -dice Borrell en Twitter-cambios importantes en las condiciones y el calendario podrían permitir el despliegue de una misión de observación electoral de la UE» que aparece como si fuera el objetivo.

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