El Grupo de Contacto llama a "reanudar las negociaciones políticas" con Nicolás Maduro

El Grupo de Contacto llama a "reanudar las negociaciones políticas" con Nicolás Maduro

El mecanismo multilateral con ocho países latinoamericanos y liderado por la Unión Europea pide ayuda a EEUU para solventar la crisis de Venezuela

El Grupo Internacional de Contacto (GIC) se reunió ayer, de forma virtual y por sexta vez, para buscar algo de luz en el horizonte tenebroso de la voraz crisis venezolana. Además de mostrar su "preocupación", palabra mil veces repetida en estos encuentros, el mecanismo multilateral liderado por la Unión Europea realizó un llamado a "socios internacionales" para buscar en común la piedra filosofal: ayudar a los venezolanos a restaurar la democracia y el orden constitucional.

Sin citarlo, todos pensaban en Estados Unidos y en la nueva administración encabezada por Joe Biden. "La única forma de salir de la crisis es reanudar las negociaciones políticas con prontitud y establecer urgentemente un diálogo inclusivo y un proceso de transición liderado por Venezuela que conduzca a elecciones creíbles, inclusivas y transparentes", rezó el comunicado final.

Con la incorporación en las últimas semanas de República Dominicana y Chile, el GIC ya suma ocho países de la región, junto a Costa Rica, República Dominicana, Uruguay, Panamá, Ecuador y Argentina, cuyo gobierno es el más cercano al gobierno de Caracas. Además de la UE, el GIC también cuenta con los europeos España, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Suecia.

Venezuela vive en estos días una primera fase de diálogos, con tantos acercamientos como rifirrafes. Desde el Grupo de Boston (conformado por congresistas demócratas y republicanos de EEUU y ex parlamentarios venezolanos oficialistas y opositores) hasta el Grupo de Puebla, con el ex jefe del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero convertido en en principal defensor de Nicolás Maduro, han realizado sus primeros movimientos ante la irrupción de un nuevo actor: la administración de Joe Biden.

"De entrada, las iniciativas para discutir la situación en Venezuela y escuchar distintos puntos de vista son positivas porque confirman el interés y la atención sobre la grave crisis", constató para EL MUNDO el internacionalista Mariano de Alba.

"Ahora bien, cada grupo tiene unos intereses particulares y hay que evaluarlas particularmente. Apartando algunas que como el Grupo de Puebla, que realmente no buscan acercar a los venezolanos a una solución sostenible sino permitir que se profundice la tragedia, todas tienen que tener en consideración que una parte clave de buscar una negociación es procurar que las condiciones en Venezuela estén dadas para un proceso de esa naturaleza y particularmente en este momento ese no parece ser el caso", advirtió De Alba.

En el seno de la oposición democrática se ha abierto el debate ante la celebración este año de elecciones a gobernador, a las que algunos pretenden llegar con una postura común. Para ello se pretende la "reunificación y reconstrucción" de la unidad democrática, algo en lo que insisten todos sus aliados internacionales.

El propio GIC reclamó a los fuerzas democráticas de la oposición "que se unan como parte de un esfuerzo más amplio y concertado que requerirá compromisos difíciles si Venezuela quiere llevar a cabo una transición exitosa a la democracia, estabilidad y prosperidad". El GIC, liderado por Josep Borrell, Alto Representante de la UE, anunció "contactos estrechos con las partes nacionales".

ACERCAR POSTURAS
Quienes ya han acercado sus posturas para sentarse en la misma mesa con el gobierno son los empresarios de la patronal Fedecámaras, cuyo presidente, Ricardo Cussano, se reunió la semana pasada con Rodríguez, para sorpresa de muchos. "Seguir satanizando el diálogo y la negociación es un grave error", resumió Cussano tras un encuentro que no sucedía desde hace dos décadas, según sus propias palabras.

La dolarización de facto que sufre Venezuela ante la escasez del papel moneda venezolano ha provocado cierta reactivación económica en algunos sectores más privilegiados en medio del colapso nacional.

"Es natural que el sector privado, manteniendo su crítica sobre las terribles condiciones de derechos políticos, tenga contactos con el gobierno en control territorial para garantizar que 25 millones de venezolanos tengan comida, medicinas y servicios", resumió el politólogo Luis Vicente León.

En el encuentro virtual de ayer participó Arancha González Laya, ministra de Asuntos Exteriores, sólo unas horas después de la última andanada lanzada por la revolución contra Jesús Silva, quien fuera embajador español en Caracas. El chavismo volvió a repetir parecida teoría de la conspiración sobre un supuesto atentado con bombas contra el Palacio Federal Legislativo, en el que estarían envueltos el diplomático español, el opositor Leopoldo López y el presidente colombiano, Iván Duque.

Un portavoz español clarificó a Europa Press, de forma extraoficial, que el Gobierno "no practica la injerencia en asuntos internos ni participa en la planificación de actos violentos y contrarios al ordenamiento interno de otros estados", además de recalcar su apoyo a la labor de Silva al frente de la Embajada.

Pese al disparatado "torpedo" chavista, el Gobierno español pretende jugar "un papel constructivo" para la salida de la crisis venezolana.

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