El gobierno se inclina por Francisco Bustillo como canciller

El gobierno se inclina por Francisco Bustillo como canciller

Aunque Ernesto Talvi sigue siendo el canciller, y no hay aún una fecha prevista para su renuncia formal, en Presidencia tienen elegido al sustituto para conducir el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El anuncio de Talvi de ―cambiar de rol‖ en un futuro ―no lejano‖ tomó por sorpresa a los integrantes del Poder Ejecutivo. Pero una vez repuestos del golpe empezaron a hacer contactos para solucionar una vacante prematura. Según pudo saber Búsqueda, desde el Poder Ejecutivo se comunicaron con Francisco Bustillo, actual embajador en España, para plantearle que quieren en el gobierno que sea el próximo canciller.

―Tiene que pasar algo increíble para que Pancho no sea el próximo ministro‖, dijo uno de los informantes que conversó con el presidente sobre el tema en los últimos días.

La designación no es una certeza, porque tampoco está claro cuándo Talvi dejará el cargo. Sus anuncios al respecto en los últimos días fueron vagos, apenas esbozó un ―antes de fin de año‖. Lacalle Pou tiene en cuenta el timming político del cambio y su efecto en uno de los principales socios en el gobierno, precisaron los informantes.

La bomba
Al final de la tarde del miércoles 10, mientras comían masitas para celebrar el cumpleaños del jefe, nadie en la Cancillería sospechaba la tormenta que se
desataría pocas horas después.

Cerca de las 10 de la noche el periodista Gabriel Pereyra tuiteó: ―Último momento: El canciller Ernesto Talvi redacta en estas horas su renuncia al cargo. Se anunciará mañana‖.

El festejo familiar en la casa de Talvi quedó arruinado. El ministro se contactó con el periodista para decirle que era un error. También negó su renuncia inminente a otros medios y lo escribió en su cuenta de Twitter.

El canciller declaró a Búsqueda la semana pasada que el martes 9 le había pedido una reunión al presidente para decirle que ―en un futuro no lejano‖ aspiraba ―a un cambio de rol en la coalición para asumir el liderazgo de Ciudadanos, el sector mayoritario del Partido Colorado y socio indispensable para darle al país
gobernabilidad y estabilidad‖.

El ministro dijo que su decisión se fundamenta en que, ―con la situación sanitaria del país bajo control y la tarea humanitaria de Cancillería vinculada a la pandemia casi concluida, la crisis económica y sus repercusiones sociales pasan a ser los desafíos fundamentales que el país debe enfrentar‖.

Iba a pasar
Las primeras especulaciones atribuían la decisión a una supuesta desautorización de la Presidencia de la República a sus gestiones para encontrar una salida
pacífica a la crisis en Venezuela. El sábado 6, días antes de su reunión en la Torre Ejecutiva, Talvi declaró a El Observador que en su rol de ministro no podía decir que Venezuela era una dictadura.

En entrevistas posteriores a su encuentro con Lacalle Pou, Talvi aseguró que el tema Venezuela estuvo en la conversación, pero no fue el disparador de su futura
salida, y agregó que ambos están ―alineados‖ en el tema.

De hecho, Talvi pensaba en dejar el ministerio de Relaciones Exteriores desde hacía semanas. Hace un mes aproximadamente el líder de Ciudadanos conversó
con dirigentes de su sector y les dijo que quería renunciar, pero lo convencieron de lo contrario, según fuentes políticas. La idea era que renunciara el año próximo, explicó uno de los informantes, y añadió que por eso su conversación con Lacalle Pou tomó a casi todos por sorpresa.

Desde que asumió, Talvi dio peleas para que su mirada sobre la política se viera reflejada en las decisiones del ministerio que dirige. Aun cuando ello implicara un desgaste en su relación con el presidente Lacalle Pou.

En la Torre Ejecutiva y en el Partido Colorado, figuras de primera línea evaluaron en conversaciones con Búsqueda que a Talvi le costó ―adaptarse al funcionamiento del gabinete‖. En ocasiones se molestó por la falta de respaldo unánime al ―cordón humanitario‖ que montó el gobierno para que los pasajeros del crucero Greg Mortimer, azotado por el coronavirus, pudieran volver a sus países.

Desde que asumió, Talvi dio peleas para que su mirada sobre la política se viera reflejada en las decisiones del ministerio que dirige. Aun cuando ello implicara un desgaste en su relación con el presidente Lacalle Pou. El caso más evidente —y público— fue su oposición a que Julio Luis Sanguinetti, hijo del expresidente, fuera designado en la Comisión Administradora del Río de la Plata.

Talvi logró imponerse pese a que la designación contaba con el aval del presidente, quien la había acordado con el exmandatario. Dirigentes colorados consultados opinaron que ―le faltó cintura política para superar las diferencias‖.

El canciller perdió la discusión sobre la designación del embajador en Argentina, ya que el presidente decidió enviar a Carlos Enciso, un dirigente blanco, y no a su candidato, el excanciller Sergio Abreu. En estos días Talvi está en una pulseada para que a la embajada en Estados Unidos vaya un diplomático de carrera, pero lo más probable es que el propuso Lacalle Pou, dijeron a Búsqueda fuentes en conocimiento de las conversaciones. En las entrevistas que brindó durante los últimos días, el líder de Ciudadanos dijo que siempre tuvo claro que, pese a las discrepancias, es el que tiene la última palabra.

Distintas fuentes políticas cercanas al presidente señalaron que Talvi no estaba del todo cómodo con la injerencia de Estados Unidos en la política internacional de Uruguay, y que así se lo hizo ver a Lacalle Pou.

Talvi elogió públicamente la interpretación que dio a su salida el politólogo Óscar Botinelli en VTV. Allí, el académico explicó que en la ―arquitectura‖ institucional
uruguaya un líder partidario no debe ser ministro porque ―queda subordinado‖ al presidente. ―Esto fue lo que vio (Guido) Manini Ríos‖ cuando no aceptó integrar el Poder Ejecutivo y se quedó en el Senado para mantener ―igualdad‖ en términos políticos con el mandatario, acotó.

―Más allá de anécdotas y de hechos, es un tema de diseño institucional que esto iba a demorar menos o más, pero inevitablemente iba a ocurrir porque no conjuga un diseño tan presidencial como el que diseñó Lacalle Pou‖, razonó Botinelli.

Dirigentes cercanos a Lacalle Pou evalúan que Talvi no tenía tan claro ese rol y que su anuncio de renunciar apenas 100 días después de asumir es la mejor
prueba. Distintas fuentes políticas cercanas al presidente señalaron que Talvi no estaba del todo cómodo con la injerencia de Estados Unidos en la política
internacional de Uruguay, y que así se lo hizo ver a Lacalle Pou. Según las fuentes, Estados Unidos está dispuesto a ―bloquear‖ cualquier intento de desembarco de China en la región mediante acuerdos comerciales.

Horas antes de que Talvi se reuniera con Lacalle Pou, el presidente recibió mano a mano al embajador de Estados Unidos, Kenneth George. A la salida, el diplomático agradeció el apoyo del gobierno a la estrategia presentada por su país para resolver la crisis en Venezuela, algo sobre lo que el canciller tenía matices.

El miércoles 17 Uruguay dio otra señal de acercamiento a Estados Unidos al anunciar su apoyo al candidato de Donald Trump a la presidencia del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID).

Conocido
El perfil del favorito a suceder a Talvi es distinto al del canciller. Bustillo es un diplomático de carrera que ocupó lugares de relevancia durante los gobiernos del
Frente Amplio: fue embajador en Argentina durante la administración de José Mujica, y Tabaré Vázquez lo designó en España, donde está ahora.
Su desempeño en esos años no estuvo exento de polémica y fue cuestionado por la entonces oposición. El último cuestionamiento fue reciente: en setiembre del
2019 Bustillo alojó en su casa al entonces presidenciable argentino Alberto Fernández, lo que disgustó a dirigentes colorados.

Más allá de su carrera, Bustillo es muy cercano al presidente Lacalle Pou. De hecho, la noche de las elecciones estuvo en la casa de sus padres, Luis Alberto
Lacalle Herrera y Julia Pou, y al día siguiente integró un grupo selecto que almorzó con el presidente electo en un restorán italiano en Pocitos.
Si nada ―increíble‖ pasa y Bustillo asume el cargo, se fortalecerá aún más la―diplomacia presidencial‖ que ya practica Lacalle Pou, dijeron a Búsqueda fuentes
del gobierno.

El decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica, Ignacio Bartesaghi, se reunió esta semana con el presidente y, a la salida, declaró a la prensa que Lacalle Pou encabeza una ―diplomacia presidencial muy interesante‖ y que sabe la importancia de mantener equilibrios entre Estados
Unidos y China.

Bartesaghi dijo a Búsqueda que el presidente necesita un canciller que ―acompañe su liderazgo.

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