El gobierno busca que Brasil “compense de alguna forma” al Mercosur por efectos de su reforma laboral en la economía regional

El gobierno busca que Brasil “compense de alguna forma” al Mercosur por efectos de su reforma laboral en la economía regional

El gobierno de Tabaré Vázquez considera que ninguna estrategia bilateral que despliegue le permitirá lograr que Brasil dé marcha atrás en la reforma laboral que aprobó su Congreso. La esperanza del Poder Ejecutivo ahora es negociar en el ámbito del Mercosur para que la administración de Michel Temer aplique medidas que “compensen” el daño que provoca la reforma en la economía de sus vecinos.

El gobierno de Tabaré Vázquez considera que ninguna estrategia bilateral que despliegue le permitirá lograr que Brasil dé marcha atrás en la reforma laboral que aprobó su Congreso. La esperanza del Poder Ejecutivo ahora es negociar en el ámbito del Mercosur para que la administración de Michel Temer aplique medidas que “compensen” el daño que provoca la reforma en la economía de sus vecinos.

Uruguay no puede “forzar a Brasil a realizar cambios”, pero sí puede acudir “a las herramientas del Mercosur”, ya que existe una Declaración Sociolaboral firmada en 2015 por los miembros del bloque, dijeron a Búsqueda fuentes oficiales. Por eso el jueves 10 el gobierno acordó enviar una nota a la Cancillería brasileña, que ocupa la Presidencia del Mercosur, para que informe sobre las fechas en las que se reunirá ese grupo.

Se buscará con ello “intercambiar ideas y ver si es posible que Brasil compense de alguna forma” lo que está quitando con esta reforma en materia de competitividad, añadieron los informantes.

La nota que envió Cancillería consulta la fecha de la reunión de la comisión establecida en la Declaración Sociolaboral y que no solo integran los países miembros, sino también representantes de empleadores y trabajadores de la región. Sobre la base de algunos derechos comprendidos en los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la declaración compromete a los países del bloque a poner en práctica políticas de trabajo decente, promover los ambientes tripartitos, asegurar jornadas de ocho horas y el pago de salarios mínimos, dar protección “adecuada” ante despidos, asegurar el derecho de asociación entre trabajadores así como el de huelga y facilitar mecanismos de negociación colectiva, entre otros puntos.

Brasil, que no ha ratificado varios convenios de la OIT, aprobó una reforma laboral que permite que los acuerdos dentro de la empresa prevalezcan sobre los convenios colectivos, flexibiliza el despido, acota las condiciones para juicios laborales, reglamenta el teletrabajo y amplía la posibilidad de tercerización.

“Que tu competidor haga eso es un disparate”, graficó una fuente del Poder Ejecutivo. Así, con asesoría del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el gobierno envió una nota donde advierte que si Brasil sigue adelante con la reforma, deberá “compensar” a los países del bloque.

El gobierno considera que esta compensación deberá incluir no solo el perjuicio por una posible caída de exportaciones, sino también el descenso que esto supondría en recaudación de impuestos, aportes a la seguridad social e incluso la pérdida de puestos de trabajo.

Una fuente oficial dijo que pedir compensaciones es algo “muy común” dentro de la Unión Europea y que casos similares “pero más chicos” ya ocurrieron dentro del Mercosur cuando Uruguay y Argentina se enfrentaron por trabas en la exportación de bicicletas.

La reforma brasileña genera preocupación en el empresariado y los sindicatos uruguayos, aunque por motivos diferentes.

Mientras que los dirigentes del PIT-CNT advirtieron que no permitirán que algo similar ocurra en Uruguay, los industriales locales opinaron que una reforma parecida debe ser estudiada por el gobierno de Vázquez.

 

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