El G7 cierra filas ante Rusia y China

El G7 cierra filas ante Rusia y China

La primera cumbre presencial en dos años de ministros de Exteriores del G7 culminó en Londres con una llamada a la unidad a la unidad y a la defensa de "las sociedades abiertas y democráticas" ante los crecientes "desafíos y amenazas", en una referencia directa a Rusia y a China.

El secretario de Exteriores británico Dominic Raab ejerció de anfitrión y reforzó de entrada el eje Londres-Washington con una comparecencia junto al norteamericano Anthony Blinken, en el primer encuentro de alto nivel entre ambas administraciones la llegada a la Casa Blanca de Joe Biden.
El presidente norteamericano visitará las islas británicas para participar en la cumbre de líderes del G7 en Cornualles, del 11 al 13 de junio. Será el primer y esperado encuentro entre Joe Biden y el premier Boris Johnson, a quien llegó a definir en su día como "un clon físico y emocional de Donald Trump". El Reino Unido ha querido usar la presidencia del G7 para realzar en cualquier caso su perfil internacional, con este encuentro previo de tres días en Londres al que asisten también los titulares de Exteriores de Francia, Italia, Alemania, Japón y Canadá (con representantes de la Unión Europea y con Australia, India, Corea del Sur y Suráfrica como países invitados).
La retirada de Afganistán, las relaciones con Irán, el futuro de la OTAN, la guerra en Siria y las acciones del régimen militar son algunos de los temas sobre la mesa en el encuentro del G7, con la recuperación postCovid como telón de fondo, y con Rusia y China como los dos "elefantes en la habitación" en el cónclave que se celebra en Lancaster Gate.
"Si Rusia elige actuar de un modo temerario o agresivo, nosotros responderemos", advirtió Anthony Blinken en su puesta de largo en Londres y en referencia directa a la situación en Ucrania. "Pero no estamos buscando una escalada", matizó. "Preferiríamos una relación más estable y predecible. Pero si Rusia se mueve en esa dirección, nosotros también nos moveremos".
Dominic Raab se refirió por su parte al "ruido de sables" y a la "conducta temeraria" de Rusia, aunque recalcó que "la puerta para las relaciones positivas y la diplomacia está abierta para nosotros".
Blinken aseguró por otra parte que el G7 no tiene el propósito de "contener a China". "Lo que estamos intentando es hacer que se respeten las reglas internacionales en las que nuestros países han invertido tanto durante muchas décadas".
El secretario de Estado norteamericano prometió trabajar "hombro con hombro" con homólogo británico. "No puede haber un mejor aliado, ni un mejor socio", llegó a decir, en el momento de cerrar filas con su anfitrión británico. Dominic Raab recogió el testigo y anticipó un giro del G7 para trabajar más unidos y hacer frente a las "amenazas".
Los dos ministros hablaron del interés común en lograr la puesta en libertad de sus ciudadanos presos en Irán, mención especial a la ciudadana iraní-británica Nazanin Zaghari-Ratcliffe, al cabo de cinco años en prisión acusada de espionaje. Raab aseguró que el Gobierno británico "está trabajando duro para lograr su liberación".
El titular del Foreign Office expresó su preocupación por las acciones del régimen militar de Myanmar, incluida la reciente expulsión del embajador birmano en Londres, Kyaw Zwar Minn. El secretario de Exteriores reclamó en fin de la violencia y la represión y el restablecimiento de la democracia en el país del sureste asiático.
Raab se comprometió por último a aprovechar la cumbre del G7 para dar un impulso "al acceso a las vacunas en todo el mundo". El secretario de Exteriores capeó las críticas por la reciente y "dura decisión" del Reino Unido de reducir su presupuesto de cooperación exterior en plena pandemia del emblemático 0,7% al 0,5%, lo que se traducirá en un recorte de unos 4.500 millones de euros.

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