El FMI y el BID, atrapados en la guerra de Trump contra China

El FMI y el BID, atrapados en la guerra de Trump contra China

La competencia por el espacio de potencia hegemónica entre EEUU y China no se despliega solamente en el terreno del comercio internacional.

Además de esa pelea visible y de la que se está desarrollando en el campo de la tecnología de la información con el conflicto por la expansión y vanguardia en innovación de Huawei y con la aplicación TikTok, se está empezando a expresar una disputa en el frente financiero.

No es una guerra abierta, como la comercial, porque es una cuestión muy sensible para la estabilidad de cada de una de sus economías y de la economía mundial.
Pero tiene varios flancos donde se manifiesta una tensión creciente, entre los que se destaca el perfil y administración de instituciones de la arquitectura financiera internacional (Fondo Monetario Internacional y Banco Interamericano de Desarrollo).

También en la apertura de los mercados financieros nacionales y el aumento constante de la deuda de EEUU con una elevada tenencia de bonos del tesoro en manos de China.

FMI
EEUU, aliado con Alemania como líder del bloque europeo, está frenando en el directorio del Fondo Monetario la ampliación de capital en 500.000 millones de dólares.

Esos fondos se distribuirían entre cada uno de los países miembros del organismo de acuerdo a la cuota correspondiente. Uno de los funcionarios políticos de un país en desarrollo relató a Sputnik la presión que hizo EEUU en el directorio para frenar esa expansión.

La explicación que ofreció para esa resistencia estuvo en que la administración Trump evalúa que esos fondos adicionales terminarían fortaleciendo la posición de China.

No solo porque la potencia asiática también recibiría recursos del FMI, que obviamente no necesita, sino porque países pobres o en desarrollo tendrían un auxilio financiero que podría terminar fortaleciendo los vínculos de esas economías con China, ya sea por la expansión del comercio o por contar con financiamiento complementario para obras de infraestructura.

Stiglitz
Hasta el Premio Nobel de Economía y ex economista jefe del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, se quejó por el bloqueo de EEUU. En un reciente artículo en la revista Finanzas & Desarrollo del FMI, señaló que si bien el G-20 anunció que utilizaría todos los instrumentos disponibles para brindar ese tipo de ayuda, éste hasta ahora ha sido insuficiente.

Afirmó que, en particular, no se ha empleado un instrumento utilizado en 2009 y fácilmente disponible: la emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG).

Los DEG es la unidad de cuenta (moneda) creada por el FMI que está conformada con una canasta de monedas de países desarrollados (dólar, libra, yen, yuan, euro), ponderada según el peso relativo de sus respectivos Producto Interno Bruto (PIB).

Stiglitz sentenció: "Hasta ahora, no se ha podido superar la falta de entusiasmo de Estados Unidos".

Explicó que la entrega de DEG sería de enorme ayuda para las economías en desarrollo y los mercados emergentes, sin costo o con un costo mínimo para los contribuyentes de las economías desarrolladas.

Para concluir que "sería incluso mejor si esas economías contribuyesen con sus DEG a un fondo fiduciario que las economías en desarrollo utilizarían para hacer frente a las exigencias de la pandemia".

Derrota política
La oposición de EEUU a la ampliación del capital del FMI fue la primera derrota política de importancia de la nueva conducción del organismo de la búlgara Kristalina Georgieva.

En cambio, consiguió el aumento hasta los 100.000 mil millones de dólares para préstamos de emergencia, que ya fue utilizado casi en 90%.

En abril pasado, la directora gerente del Fondo, en la asamblea conjunta con el Banco Mundial, prometió un programa de auxilio financiero inédito. Tenía el objetivo de ampliar el capital del organismo, del mismo modo en que se hizo a mediados de 2009, cuando también una crisis global estaba castigando a la economía mundial.

La diferencia sustancial entre una y otra crisis es que ahora no existe un ámbito de cooperación ni coordinación global, en el marco del G-20, que reúne a las potencias y a países en desarrollo de cada continente.

Esa ampliación de capital del Fondo fue impulsada por el G-20, mientras que en estos meses no hubo encuentros de los líderes de esos países para enfrentar en forma conjunta la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19.

A la administración Trump no le interesa participar de esos ámbitos de cooperación multilateral. Y está ejerciendo un comportamiento negativo para limitar ese auxilio financiero internacional como parte de su enfrentamiento geopolítico global con China.

El costo de la crisis
A comienzos de este año, el FMI esperaba un crecimiento del ingreso per cápita en más de 160 países, mientras que ahora más de 170, equivalente a casi el 90% de la economía mundial, registrarán una caída en ese indicador.

La economista jefa del FMI, Gita Gopinath, realizó un diagnóstico sombrío respecto a las perspectivas de la economía mundial. Afirmó que no habrá una recuperación vigorosa por los siguientes motivos:

En primer lugar, el alcance mundial sin precedentes de esta crisis obstaculiza las perspectivas de recuperación de las economías dependientes de las exportaciones y pone en peligro las proyecciones de convergencia de ingresos entre las economías en desarrollo y las avanzadas. Se estima que más del 95% de los países tendrán una tasa per cápita negativa de crecimiento de los ingresos en 2020.

En segundo lugar, a medida que los países reabren, el repunte de la actividad es desigual. Por un lado, la demanda reprimida está provocando un aumento en el gasto en algunos sectores como el minorista, mientras que, por otro lado, los sectores de servicios intensivos en contacto como la hotelería, los viajes y el turismo siguen deprimidos. Es probable que los países que dependen en gran medida de estos sectores se vean profundamente afectados durante un período prolongado.

En tercer lugar, el mercado laboral se ha visto gravemente afectado y a una velocidad récord, en particular para los trabajadores de bajos ingresos y semicalificados que no tienen la opción del teletrabajo. Dado que se espera que la actividad en los sectores intensivos en mano de obra como el turismo y la hotelería se mantenga moderada, una recuperación total del mercado laboral puede llevar un tiempo, empeorando la desigualdad de ingresos y aumentando la pobreza.

El saldo monetario de esta crisis realizado por Gopinath es impactante: una pérdida acumulada para la economía mundial durante dos años (2020-21) de más de 12 billones de dólares.

Apoyo financiero
Con el estallido de la crisis del coronavirus, el FMI se comprometió a entregar apoyo financiero a los países que lo necesitaran a través de diversos mecanismos con menores exigencias para la aprobación en relación a los créditos tradicionales.

Georgieva estableció como objetivo fortalecer la capacidad de préstamo del organismo para atender las necesidades de los países miembros, al tiempo que relajó restricciones para financiar a países cuya situación de deuda externa es insostenible.

Pese a que EEUU bloqueó la posibilidad de un mayor financiamiento, el FMI ha estado muy activo con el capital disponible desde abril pasado.

Ha entregado asistencia financiera por un total de 87.870 millones de dólares a 80 países de los cinco continentes distribuida de la siguiente manera, según las áreas en que están organizadas en departamentos del FMI:

Asia y Pacífico: 8 países por 1844 millones de dólares.
Europa: 7 países por 6118 millones de dólares.
Oriente Medio y Asia Central: 13 países por 13.973 millones de dólares.
África Subsahariana: 32 países por 15.027 millones de dólares.
Hemisferio Occidental (incluye los latinoamericanos): 20 países por 50.907 millones de dólares.

Coordinación económica
El FMI fue creado como parte de los acuerdos de Bretton Woods, al final de la Segunda Guerra Mundial, para mejorar la coordinación económica global e impulsar el desarrollo equilibrado.

Lo cierto es que a lo largo de las últimas décadas, el FMI contribuyó como pocos a la desarticulación de los Estados a través de sus recetas de ajuste, que entre otras cosas tienen como efecto el deterioro de los sistemas de salud.

Consecuencia que hoy están padeciendo varios países que estuvieron bajo programas de ajuste del FMI. Además de otros desarrollados, que no estuvieron atados a esos planes, pero que igual aplicaron políticas neoliberales de austeridad fiscal.

El FMI quiere ubicarse ahora como un actor central para reducir la posibilidad de estallidos económicos y sociales. Así lo planteó Georgieva al afirmar que "estamos trabajando para apoyar a los países miembros con recomendaciones de política, asistencia técnica y recursos financieros".

BID
La guerra financiera contra China no solo tiene como terreno de batalla el FMI, sino que EEUU la extendió al Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

Rompiendo con la tradición de que un latinoamericano sea presidente de esa institución financiera regional, la administración Trump impuso su propio candidato, Mauricio Claver-Carone.

El actual director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos, asumirá el 1° de octubre por un período de cinco años, con posibilidad de reelección.
Claver-Carone dijo que el BID bajo su conducción podría reemplazar a Beijing como prestamista de referencia en toda la región.

El Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación de China proporcionaron casi 40.000 millones de dólares a países de América Latina en la presente década.

El manejo y orientación financiera de instituciones financieras internacionales se convirtieron de ese modo en otro espacio de batalla de la guerra geopolítica de EEUU contra China.

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