El FMI mejora el pronóstico para Brasil este año, pero augura una recuperación lenta en 2021

El FMI mejora el pronóstico para Brasil este año, pero augura una recuperación lenta en 2021

La economía del gigante sudamericano sufrirá una caída del 5,8% de su PIB frente al 9,1% augurado por el Fondo Monetario Internacional en julio

La actualización del cuadro macroeconómico del Fondo Monetario Internacional (FMI) arroja un pronóstico menos pesimista para Brasil que en su última actualización, allá por junio: la economía del país sudamericano retrocederá este año menos de lo que se esperaba. El organismo prevé ahora una caída del 5,8% en 2020, frente al 9,1% augurado en el anterior informe de julio. Sin embargo, se espera que la recuperación sea más lenta de lo esperado: para 2021, la proyección es ahora un avance del 2,8%, frente al 3,6% anterior. Las previsiones específicas para Brasil se habían publicado a principios de mes en un informe separado, pero ahora se han ampliado y se han insertado dentro del contexto mundial.

Las cifras muestran una mejor cara de Brasil que del resto de América Latina, cuya proyección del FMI es un descenso de 8,1% para este año. Venezuela, Perú, Argentina y Ecuador son los países que más bajan este promedio, con caídas del 25%, 13,9%, 11,8% y 11% respectivamente. Sin embargo, en la proyección del Fondo la recuperación del continente el próximo año (+3,6%) será mejor que en Brasil. Como el resto del mundo, el gigante sudamericano perdió el control de la economía frente a la pandemia, especialmente con el cierre de las empresas del sector servicios con los confinamientos. Sin embargo, protegió las actividades industriales de los productos de primera necesidad y las exportaciones, aseguró el crédito para grandes empresas y garantizó ayudas de emergencia a la población más vulnerable. Medidas que mitigaron la caída más pronunciada, aunque a costa de un déficit público que repuntó hasta el 9% del PIB. La ayuda a los trabajadores informales de 600 reales (91 euros) durante seis meses, de marzo a agosto, movió el comercio minorista y redujo el desplome de la economía.

El FMI ve en las respuestas fiscales, monetarias y regulatorias “sin precedentes”, como los paquetes de ayuda para la población y las empresas, el factor clave para evitar un hundimiento similar al de la “catástrofe financiera de 2008 y 2009”. Sin embargo, para evitar mayores contratiempos, especialmente en el caso de un aumento en el número de casos, el multilateral ve “necesario que los incentivos continúen por más tiempo”.

Ahí está el dilema del equipo económico del ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes. El Gobierno de Jair Bolsonaro está demostrando falta de unidad para explicar qué fórmula adoptará para llenar el enorme vacío en las cuentas públicas por esta política expansiva de emergencia. Al mismo tiempo, está bajo la presión de mantener las ayudas de emergencia a los más vulnerables hasta que el país retome un ciclo virtuoso. El Ejecutivo ha reducido las ayudas hasta los 300 reales (54 dólares o 46 euros) para el periodo septiembre-diciembre. Qué ocurrirá el día después es la gran duda.

“Fue uno de los Estados que más gastó en Latinoamérica y está teniendo uno de los mayores aumentos de deuda pública este año”, dijo Samuel Pessôa, investigador del departamento de Economía Aplicada del centro de estudios Fundación Getulio Vargas (FGV), a la agencia Efe. Uno de los más recientes informes macroeconómicos de la FGV, firmado por los economistas Fernando Castelar y Silvia Matos, el actual cuadro fiscal de Brasil “asusta” y requerirá malabarismos el próximo año.

Hay, sin embargo, signos de mejora en un momento en que la pandemia parece perder parte de su aliento, con la mediana de muertes picando a la baja. Algunos Estados, como São Paulo, motor de la economía, están entrando en la fase verde, la penúltima de las restricciones de la pandemia, y retomando la actividad comercial. El desempleo, que actualmente afecta a 13,3 millones de brasileños, mostró en septiembre signos de que empieza a disminuir y en la encuesta Focus de la semana pasada, que agrupa la opinión de un centenar de instituciones financieras, augura un rebote del 3,6% en 2021, frente a una caída del 5% este año.

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