El exvicepresidente Vargas Lleras se convierte en un aliado clave de Duque en Colombia

El exvicepresidente Vargas Lleras se convierte en un aliado clave de Duque en Colombia

Su partido, Cambio Radical, aterriza en el Gobierno con un puesto en el Gabinete.

Un viejo conocido de la política colombiana ha regresado a la primera línea. Germán Vargas Lleras (Bogotá, 1962), el poderoso vicepresidente de Juan Manuel Santos al que muchos dieron por liquidado después de su fallida aspiración por alcanzar la Casa de Nariño en 2018, ha resurgido como un inesperado apoyo del presidente Iván Duque en un momento crítico, cuando el mandatario atraviesa una profunda crisis de popularidad. Sin cargo formal, el líder del partido Cambio Radical se prepara para demostrar por enésima ocasión que es un sobreviviente, de la vida y de la política.

Duque, que acabó diciembre asediado por las protestas y los sondeos de opinión, ha tenido una tregua en el inicio de este año. A cuentagotas, ha concretado en lo que va de 2020 la largamente esperada remodelación de su Gabinete. Aunque mantuvo los principales ministerios en la órbita del Centro Democrático, el partido de Gobierno fundado por su mentor político, el expresidente Álvaro Uribe, remató esos retoques con un gesto de apertura a otros tres partidos. Los conservadores quedaron con la cartera de Agricultura, el Partido de la U con la de Trabajo y Cambio Radical con la de Salud, que llevará el sello de Vargas Lleras.

De esas tres agrupaciones, las dos primeras eran nominalmente consideradas desde un principio partidos de Gobierno dentro de las nuevas reglas del Estatuto de oposición, pero Cambio Radical se había declarado independiente. De allí que su aterrizaje en el Gabinete haya sido la mayor novedad de la sacudida ministerial. Incluso se anticipa que, bajo la batuta de Vargas Lleras, se prepara para declararse formalmente como partido de Gobierno cuando el Congreso vuelva a sesionar, a partir de mediados de marzo.

El nuevo ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez, es un médico cirujano de perfil técnico que ha sido consultor del Banco Mundial. Además de su militancia en Cambio Radical, es muy cercano a Vargas Lleras y fue el autor del capítulo del sector en su plataforma presidencial. El nombramiento puede levantar suspicacias en el Centro Democrático, ya que Ruiz Gómez fue viceministro y Vargas Lleras vicepresidente durante el mandato de Santos, del que Duque –y con mayor vehemencia el uribismo más radical– se ha mostrado como un férreo crítico.

En cualquier caso, el nombre de Ruiz Gómez también fue percibido como un golpe de autoridad del exvicepresidente dentro de su partido. Vargas Lleras es lo que en Colombia se suele llamar el jefe natural de Cambio Radical, pero ha tenido que competir por el liderazgo interno con la casa Char, como se denomina a la familia del popular exalcalde de Barranquilla Alejandro Char.

Con la naciente coalición, las reformas a la salud o a la justicia con las que Vargas Lleras hizo campaña van a tener acogida en la nueva agenda legislativa de un Ejecutivo que hasta ahora había carecido de mayorías. Los 16 senadores y 40 representantes de Cambio Radical se antojan como el fiel de la balanza para cualquier proyecto que proponga el Gobierno en el Congreso, más aún los que tocan temas sensibles como las pensiones o los asuntos laborales.

El sobreviviente

Desde hace años uno de los hombres más custodiados de Colombia, las cicatrices que Vargas Lleras carga a cuestas son evidentes. Nieto del presidente liberal Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), se ha curtido en la arena política desde muy joven y está íntimamente vinculado al establecimiento colombiano. Comenzó su carrera de la mano del líder liberal Luis Carlos Galán, asesinado en 1989, y se posicionó como un político de mano dura con sus feroces críticas desde el Congreso a la negociación de paz de El Caguán, el fallido esfuerzo de Andrés Pastrana (1998-2002) por alcanzar un acuerdo con las FARC. En el camino sobrevivió dos atentados con bomba, uno de los cuales le costó dos dedos de la mano izquierda.

Durante el primer mandato de Santos fue ministro del Interior y de Vivienda, y en el segundo, ya en la vicepresidencia, superó un tumor cerebral benigno, detectado después de que se desplomó en una tarima. Al margen de los diálogos de La Habana, con los que marcó distancia en varios momentos, inauguró infraestructuras y fue la cara visible a la hora de entregar 100.000 casas gratis a las franjas sociales más vulnerables. Ese protagonismo debería haberle pavimentado el camino a la Casa de Nariño. De hecho, Vargas Lleras arrancó la campaña para los comicios de mayo del 2018 como amplio favorito.

Pese a venir del Gobierno Santos, decidió contrastar sus hojas de servicio y competir con el inexperto Duque por el voto conservador. “A la presidencia no se puede llegar a aprender”, le espetó. Llegó a invocar la necesidad de atajar a la izquierda radical, con la expectativa de aglutinar también a los electores de centro en una segunda vuelta a la que nunca clasificó. Pero perdió estrepitosamente. Con menos de un millón y medio de votos, quedó cuarto en la primera vuelta, por detrás de Duque, del izquierdista exalcalde de Bogotá Gustavo Petro –quienes disputaron la segunda vuelta–, e incluso del exalcalde de Medellín Sergio Fajardo.

Desde entonces, Vargas Lleras se había mostrado como uno de los mayores contradictores de Duque hasta hace poco, y había fustigado al Gobierno desde su columna en el periódico El Tiempo. Los primeros acercamientos evidentes comenzaron en diciembre, cuando Cambio Radical respaldó en el Congreso la controvertida reforma tributaria de Duque, uno de los grandes reclamos de los manifestantes en medio de la oleada de protestas contra el mandatario que en ese momento sacudían al país. Fue también por esos días cuando la inauguración del Puente Pumarejo, sobre el río Magdalena, reunió a Duque, Char y Vargas Lleras, que posaron sonrientes para una foto inédita. Una nueva e inesperada postal de la política colombiana.

 

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