El Estado Islámico reivindica un atentado con al menos 32 muertos en Afganistán

El Estado Islámico reivindica un atentado con al menos 32 muertos en Afganistán

15:00 - Dos atacantes dispararon hacia la multitud que conmemoraba el fallecimiento de un líder político asesinado por los talibán en 1995

El Estado Islámico en el Jorasán, la rama regional de la organización armada, ha recordado este viernes a Afganistán que ni pactando con los talibán la calma está garantizada. Según el Ministerio de Salud, al menos 32 personas murieron y 59 resultaron heridas cuando tres pistoleros abrieron fuego contra una multitud. Ocurrió en el distrito kabulita de Dashte Barchi, cuya mayoría de vecinos pertenecen a la etnia Hazaradurante la celebración de un acto para recordar a Abdul Ali Mazari, un líder político torturado y asesinado por los talibán en 1995.

Los hazara son el tercer mayor grupo étnico de Afganistán y uno de los objetivos favoritos de grupos extremistas suníés como los talibán o el Estado Islámico, dado que la mayoría son chiíes. Abdul Ali Mazari, líder del movimiento Hezbe Wahdat, fue uno de sus principales representantes. Resistió la invasión de la URSS, se integró en el Gobierno que sucedió a la derrocada administración soviética y acabó enzarzado con otras facciones durante la agónica guerra civil, que se combatió con especial dureza en Kabul.

Hoy, Mazari es considerado uno de los héroes nacionales y, por eso, el acto de este viernes contaba con la presencia del jefe en funciones del Ejecutivo, Abdullah Abdullah, del expresidente Hamid Karzai y del director del Alto Consejo para la Paz, Mohammad Jalili. Fue durante el discurso de este último cuando de repente, según puede apreciarse en el vídeo del acto, empiezan a escucharse disparos que siembran el pánico. Según testigos, procedían de un edificio en construcción cercano.

Las fuerzas de seguridad afganas abatieron a los dos atacantes tras seis horas de persecución, según informan medios locales, que también confirman que las personalidades asistentes han sido evacuadas y no han resultado heridas. Sin embargo, el número de fallecidos podría aumentar porque "un número de los heridos no se encuentra en buenas condiciones debido a heridas abdominales y están siendo operados", anotó el portavoz del Ministerio de Salud Pública.

No era la primera vez que algo así ocurría. El año pasado, la misma conmemoración acabó con once muertos por otro ataque. Pero, dado que este sucede apenas una semana después del acuerdo Talibán - EEUU, visto como un primer paso para un proceso de nacional de reconciliación que pacifique el país, este atentado dispara la frustración de muchos. Aunque los primeros sospechosos de autoría fueron los propios talibán, quienes esta semana recordaron que el período de reducción de hostilidades -de siete días, declarado en el marco de la firma del acuerdo- había acabado, éstos negaron todo rol en el ataque de Dashte Barchi. Con todo, de acuerdo con el pacto, los talibán deben garantizar que ni Al Qaeda ni grupos similares, como el Estado Islámico, actúen contra los EEUU o sus aliados.

El Estado Islámico en el Jorasán fue considerada una de las ramas más arraigadas y letales del grupo que antaño lideró el pseudoclaifa muerto Abu Bakr Bagdadi. Entre 2016 y 2018, la ONU contabilizó más de 1.200 víctimas mortales en sus ataques. Pero una salvaje campaña sobre su bastión de la provincia de Nangarhar, junto a la frontera con Pakistán, que incluyó el lanzamiento de la llamada Madre de Todas las Bombas, permitió que el Gobierno afgano diese el grupo por "arrasado" el pasado noviembre.

De acuerdo con datos de un observatorio de seguimiento del conflicto, los talibán han participado en 76 ataques a lo largo de 24 provincias del país desde que anunciaron el fin de su período de reducción de violencia. En el mayor de los atentados, 15 soldados del ejército afgano murieron a las afueras de la ciudad de Kunduz, justo pocas horas después de que el Presidente de los EEUU, Donald Trump, llamase al Mulá Baradar, representante del comité negociador talibán. El jueves, preguntado por el futuro de Afganistán, Trump dejó entrever la posibilidad de que los talibán retomen el poder una vez sus tropas se hayan retirado del país. "Hemos estado allí por 20 años y hemos estado protegiendo el país, pero no podemos estar allí para los próximos. Eventualmente tendrán que protegerse ellos mismos", apostilló, durante un programa coloquio con ciudadanos emitido por la cadena Fox.

En medio de esta nueva ola de ataques, el secretario de Defensa de la Casa Blanca, Mark Esper, ha enfatizado que los talibán están respetando el acuerdo en términos de "no atacar a las fuerzas de los EEUU y de la coalición, pero no en términos de sostener la reducción de violencia". Por su parte, los talibán lamentan la indisposición del Gobierno afgano a liberar a los al menos 5.000 prisioneros talibán comprometidos en el texto del acuerdo, como gesto de buena fe y paso previo al diálogo intra afgano cuyo inicio estaba previsto para la próxima semana. Una nueva negociación cuyo fin, tras esta nueva matanza, se ve más difuso.

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