El escándalo de los sobresueldos 'tories' hunde a Boris Johnson: de Westminster al Caribe por un millón al año

El escándalo de los sobresueldos 'tories' hunde a Boris Johnson: de Westminster al Caribe por un millón al año

20:04 - Las ganancias millonarias del diputado Geoffrey Cox en las Islas Vírgenes Británicas en plena pandemia avivan el debate sobre los segundos trabajos de los parlamentarios

En Westminster hace frío, los ratones corretean por los pasillos y algunas moquetas han visto más años que pasadas de una aspiradora. Hay responsabilidades, votaciones, griterío y estrés. Y, cuando consigues escapar de sus paredes, fuera solo te espera, si tienes suerte y has terminado pronto, un implacable cielo gris. Y todo por 87.000 euros al año. Normal que a Geoffrey Cox, ex fiscal general del Estado y representante de Torridge y West Devon por el Partido Conservador, la perspectiva de otro año como ese se le hiciese cuesta arriba. Así que, como uno de cada cuatro diputados tory en la Cámara de los Comunes, Cox, que había sido apartado por Boris Johnson en febrero de 2020 de la cumbre de su carrera política, decidió que ya era hora encontrar un segundo empleo que le ayudase a compensar la nómina y mejorase su ambiente laboral.

En su búsqueda encontró varios clientes y un resquicio. Lo primero le ha granjeado más de 1,1 millones de euros en los últimos doces meses. Lo segundo, una excusa para poder cambiar las moquetas raídas por la arena de la playa y el cielo encapotado por el radiante sol del Caribe. Cobijado por la normativa Covid que permite a los diputados votar de forma telemática, a Cox solo se le ha visto por Westminster una vez este año. Fue el 13 de septiembre, y por videollamada.

Durante este tiempo indeterminado que ha pasado en las Islas Vírgenes Británicas, un archipiélago paradisíaco próximo a la República Dominicana, el diputado conservador ha representado los intereses del Gobierno en la zona, pero no es lo único que ha hecho. En estos últimos doce meses se ha dedicado fundamentalmente a litigar para los clientes del bufete de abogados Withers, que le han pagado casi 1 millón de euros. En total, y sumando otros servicios legales externos al bufete, Cox ha ingresado cerca de 1,2 millones en trabajos externos a su servicio público, lo que le convierte, de largo, en el parlamentario británico mejor pagado del momento, pero la razón por la que se le está presionando para que dimita, más allá de la ética, es por utilizar la oficina pagada por los contribuyentes para sus otros empleos.

Pese a que los laboristas lo llevaron como propuesta en las últimas elecciones, Reino Unido no prohíbe a sus diputados tener un segundo trabajo siempre y cuando no entre en conflicto con su labor política. Una frontera en ocasiones difusa sobre la que parecen moverse más cómodos los conservadores, pues apenas hay laboristas que decidan compaginar lo público con lo privado.

Actualmente, al menos 90 de los 360 parlamentarios que tienen los tories en la Cámara de los Comunes tiene un segundo empleo. Los ingresos obtenidos y declarados de forma pública por estos trabajos, que pueden ser en sectores como el de las casas de apuestas o la sanidad privada, superan los 4,5 millones de euros. Andrew Mitchell, por ejemplo, ganó más de 200.000 euros por 34,5 días de trabajo asesorando acerca de servicios financieros, mientras que Chris Grayling, ex ministro de Transportes, tiene una nómina de más de 120.000 euros anuales por su trabajo para Hutchinson Ports Europe, una sociedad constituida en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas.

Más allá del dilema ético, pues Johnson asegura que por el momento no va a prohibir estos segundos empleos, el primer ministro plantea si Cox, y todos los que tienen otras ocupaciones fuera de su labor parlamentaria, están dedicando el suficiente tiempo y esfuerzo a los problemas que atañen a sus electores. Lo cierto es que desde que fue relevado de su cargo como fiscal general, Cox ha ido perdiendo el interés por su trabajo como parlamentario.

Desde entonces, hace ya casi dos años, solo ha intervenido una vez en un debate en la Cámara de los Comunes y apenas ha registrado 20 preguntas escritas. "El trabajo principal de un diputado debe ser el de servir a los electores de su circunscripción y representar sus intereses en el parlamento. Tienen que dejarse ver por la zona que representan, tienen que ayudar a la gente con los problemas que les afectan. Si no, entonces es que no están haciendo bien su trabajo y serán juzgados en las urnas", aseguró un portavoz del primer ministro.

Unas acusaciones de las que se ha defendido Cox a través de un comunicado asegurando que ha "priorizado" el trabajo en favor de sus votantes y que serán ellos quienes decidan si quieren seguir siendo representados por un "importante y distinguido" abogado. Pese a que Johnson se ha intentado posicionar del lado crítico hacia el ex fiscal general, el tema no ha hecho sino tensar aún más las cosas dentro de la bancada conservadora, y Andrew Bowie, vicepresidente del partido, anunció el miércoles su dimisión por verse incapaz de seguir defendiendo al primer ministro tras las acusaciones de manipular una importante votación la semana pasada.

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