El Brexit se aplaza al 12 de abril

El Brexit se aplaza al 12 de abril

21/03/2019 - 19:40 - El plazo se ampliará al 22 de mayo si Westminster vota el Acuerdo

Bruselas - Fue un interrogatorio intenso pero con escasos resultados. Hora y media estuvo Theresa May respondiendo a las preguntas de los 27 jefes de gobierno. Un intento de conseguir respuestas concretas sobre los planes y los posibles apoyos con que cuenta la primera ministra británica, que dejó insatisfechos a sus colegas. “Fue evasiva”, dijeron fuentes diplomáticas. No les convenció, con lo cual la cumbre de la UE siguió el rumbo trazado de antemano, con los 27 encerrados solos en un debate que se alargó mucho más de lo previsto.

Se barajaron varias fechas, y al final la Unión europea concedió la prórroga pedida por el Reino Unido pero más corta y contemplando dos escenarios distintos. Si la próxima semana el parlamento británico aprueba el Acuerdo de Retirada, el Brexit se retrasa hasta el 22 de mayo. En caso contrario, si Westminster rechaza por tercera vez aquella propuesta, entonces el plazo será más breve, sólo hasta el 12 de abril. Y espera que el Reino Unido indicará como proceder antes de que llegue esa fecha.

Westminster

Se plantean dos escenarios ante las dudas sobre el voto del parlamento británico

En definitiva, el plan A, el deseado, pero que los 27 no confían mucho que se pueda llevar a cabo, incluye la aprobación por el parlamento británico del Acuerdo de Retirada. Esto facilitaría mucho las cosas, garantizaría una salida ordenada, y con un margen de tiempo extra para poder realizar los trámites legales y preparar la salida. Dos meses de tiempo para prepararlo todo.

Pero, dado que es posible, incluso probable, que los parlamentarios británicos voten una vez más en contra del acuerdo, hay un plan B. Se trata de retrasar el Brexit como hasta el 12 de abril, que es la fecha que, según la legislación británica, el Reino Unido tiene margen para convocar elecciones al Parlamento Europeo. De esta forma se le da un margen al gobierno británico para que decida lo que plantea hacer. “Lo que significa es que hasta esta fecha (12 abril) todas las opciones quedan abiertas”, dijo el presidente del Consejo europeo, Donald Tusk.

Poco convincente

May estuvo “evasiva” en las preguntas que le formularon los 27 líderes de la UE

La reunión empezó con una propuesta de la presidencia, de Donald Tusk, de ofrecer una prórroga hasta el 22 de mayo siempre condicionada a que el parlamento británico aprueba la próxima semana el Acuerdo de Retirada. No era lo que pedía May que en la carta que envió a Donald Tusk el miércoles solicitaba una prórroga más larga, hasta el 30 de junio, pero aquí ganaban terreno las tesis más rígidas del servicio jurídico de la Comisión Europea, que advertían de los riesgos institucionales y políticos en caso de que un país aún miembro no convocara estas elecciones.

En todo caso, la propuesta abrió un debate que se demostró mucho más intenso y más largo de lo esperado, con discusión sobre las posibles extensiones que se podían ofrecer y también sobre las posibilidades de que el parlamento británico acabara aprobando el Acuerdo de Retirada la próxima semana.

“Es un debate difícil por la gran incertidumbre de lo que puede pasar en Londres”, decía una fuente europea, con lo que situaba donde estaba el auténtico problema, que la UE no tiene un interlocutor fiable con el que se puedan cerrar acuerdos. May está condicionada por su parlamento al que claramente no controla. Y como repiten una y otra vez en Bruselas, ese parlamento, con sus resoluciones, ha dejado muy claro lo que no quiere, pero no consigue sumar una mayoría sobre lo que quiere realmente, al menos no una alternativa factible.

En las conclusiones aprobadas ayer, la UE toma sus precauciones. Se indica que “no se puede reabrir el Acuerdo de Retirada…que cualquier compromiso unilateral, declaración u otro acto, debe ser compatible con la letra y el espíritu del Acuerdo de Retirada”. Un aviso de que no se aceptarán desviaciones de lo que está firmado.

A la llegada a la cumbre, los dos grandes mantuvieron un mensaje parecido pero con acentos distintos. El policía malo fue el presidente francés, Emmanuel Macron que puso al Reino Unido contra la pared. Advirtió de forma clara que “en caso de voto británico negativo, iremos hacia un no acuerdo”

“Respetamos el voto del pueblo británico. Pero tenemos que ser claros. Podemos discutir y acordar una prórroga, una extensión técnica en caso de un voto afirmativo. En caso de un voto negativo….nos lleva a un no acuerdo”.

Macron ejercía de duro, mientras que de policía bueno actuó la canciller alemana Angela Merkel, que completó el marco en que se mueven los 27: “Haremos todo lo posible para asegurar que consigamos un Brexit ordenado”. No son mensajes contradictorios, sino complementarios, son las dos caras de una misma moneda, la que ahora May y su parlamento tienen que aceptar o rechazar. Porque la canciller, además de subrayar su voluntad de conseguir el acuerdo también añadió que el Acuerdo de Retirada “estuvo muy bien negociado y por ello ahora nuestro margen de maniobra es limitado”. Buena voluntad pues, pero con advertencia añadida que sin la aprobación del parlamento británico, las buenas intenciones descarrilarán.

En definitiva, un panorama muy oscuro el que afrontan los líderes europeos, con pocas alternativas a la vista, que supo definir muy bien el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, cuando dijo que “ya no buscamos una puerta de salida, buscamos un salida de emergencia”. Para encontrarla, la UE se ha dado un margen extra de tiempo, como mínimo hasta el 12 de abril.

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