El Brexit pasa factura: precios altos y pesadilla burocrática

El Brexit pasa factura: precios altos y pesadilla burocrática

Los británicos empiezan a notar ya la pesadilla de cumplir con nuevos requisitos aduaneros en su relación comercial con la UE

Estanterías vacías en los supermercados de Irlanda del Norte. Sobrecargos del 30% al envío de paquetes desde Europa. Transportistas cancelando en cadena sus servicios con el continente. Bocadillos de jamón confiscados a los camioneros. Pescadores escoceses desfilando con su carga podrida ante Downing Street. Músicos cabreados porque no van a poder salir de gira... Han pasado 25 días y el efecto acumulativo del Brexit es cada vez más visible. Boris Johnson celebró su acuerdo con Bruselas "sin aranceles y sin cuotas", pero lo cierto es que los ciudadanos británicos han comenzado ya a notar el efecto de la pesadilla burocrática que se les viene en encima. Se estima que la salida de la UE va a generar hasta 200 millones de declaraciones de aduanas al año, con tan solo 12.000 de los 50.000 agentes prometidos finalmente disponibles.

La reacción del Gobierno británico, alegando que los problemas que estamos viendo equivalen al 'teething' (el dolor de cuando salen los dientes) ha causado estupor entre los empresarios, que denuncian la falta de preparación y reclaman medidas -como "periodos de gracia" o fondos de compensaciones- para evitar daños mayores.

MARISCO PODRIDO
"¡Gobierno incompetente destruyendo la industria del marisco!". Los pescadores escoceses llevaron esta semana su protesta a Londres, con un desfile incesante de camiones que amenazaron con volcar su carga de cangrejos, langostas y langostinos delante de Downing Street. La industria ha sufrido unas pérdidas estimadas en más de un millón de libras (1,1 millones de euros) en apenas tres semanas.

El papeleo necesario (una empresa estima que tuvo que llenar hasta 400 páginas de documentos en una semana) es incompatible con la caducidad del producto. "Sentimos que el sistema está a punto de colapsar", denuncia Gary Hodgson, director de Venture Seafoods. El propio Johnson dijo esta semana que "entiende las frustraciones" del sector y que cualquier empresa que se enfrente a dificultades similares (que no sean por su propia causa) tendrá acceso a un fondo de compensación de 25 millones de euros.

LA 'CARNICERÍA' DE LOS PORTES
Las colas anticipadas de camiones en Dover y en Calais no han llegado a cuajar, pero los problemas se van acumulando: en la segunda semana de enero, la tasa de rechazo de los portes subió un 168%. Palletways, DB Schenker y DPD han sido las tres primeras compañías en suspender sus servicios entre los países de la UE y el Reino Unido "por las enormes regulaciones burocráticas" y pueden desencadenar un efecto dominó. "Estamos asistiendo a una absoluta carnicería", advierte Colin Jeffries, de Key Cargo International en Manchester, que denuncia que el peso de nuevos requisitos como el documento T1 de "garantía financiera" que puede gravar hasta un 20% el valor de la carga.

EL 'IMPUESTO' DE LOS PAQUETES
Cualquiera que haya recibido en España un paquete desde el Reino Unido en las últimas tres semanas se habrá enfrentado a la sorpresa: para poder recibirlo hay que pagar hasta un 30% de lo que costó enviarlo por IVA, "derechos de importación" y cuotas de administración. Y lo mismo al revés: una compra online por 328 euros a una compañía alemana, tendrá un gravamen de más de 100 euros cuando el paquete llegue a la Islas Británicas. 'The Daily Mail' lo ha bautizado como el "impuesto del Brexit". "Muchas compañías europeas han decidido dejar de vender al Reino Unido por este lío", denuncia David Jinks, de ParcelHero. "Tras la salida del mercado único, los consumidores pueden esperar un manojo de nuevas e inesperadas tarifas".

EL S.O.S. DE LOS SUPERMERCADOS
Un camión cargado de patatas fritas estuvo retenido dos días en el puerto de Belfast "porque no pudo demostrar el origen de las patatas". El diputado conservador Bernard Jenkin puso sobre la mesa "el efecto desastroso del protocolo de Irlanda del Norte" durante una intervención en Westminster. Las grandes cadenas de supermercados (Tesco, Sainsbury, Asda, Iceland) han dirigido una carta al Gobierno pidiendo una "intervención urgente" y alertando que el sistema será "impracticable" a partir de abril, cuando acabe el "periodo de gracia" de tres meses y se requieran nuevas certificaciones para poder enviar alimentos (sobre todo de origen animal) de Gran Bretaña a Irlanda del Norte. Los supermercados reconocen que han tenido que reducir su oferta de productos por los costes adicionales y las trabas burocráticas causadas por la "aduana interior" creada por el Brexit.

EL CLAMOR DE LOS MÚSICOS
Elton John, Ed Sheeran, Brian May y Sting han sido los últimos en unirse al clamor de los músicos en una carta abierta a 'The Times' y en una petición al Parlamento que supera ya las 250.000 firmas. El acuerdo con la UE ha silenciado por completo a la industria musical, que contribuye con 5.700 millones de euros a la economía británica. El 78% de los músicos británicos salen de gira por el continente, y a partir de ahora pueden necesitar hasta 27 visados distintos (y en algunos países, hasta permiso de trabajo) para poder actuar. Por no hablar de las trabas para los instrumentos, los equipos de sonido y el personal técnico. Los músicos acusan al Gobierno de haber "fallado vergonzosamente" y reclaman un "visado artístico" para poder seguir adelante.

VOLVER A EUROPA
La situación está llegando a tal extremo, que el propio Departamento de Comercio Internacional (DIT) del Gobierno británico está recomendando a las empresas británicas que abran filiales en Europa para eludir la burocracia y los costes del Brexit. Según revela 'The Observer', Horizon Retail Marketing Solutions y Stewart Superior Ltd. (especializada en suministros de oficina) son dos compañías que han recibido expresamente ese consejo y han decidido trasladar parte de su negocio a los Países Bajos.

BOCADILLOS CONFISCADOS
Fue la primera patada en el estómago. Nada más llegar al puerto de Roterdam, los camioneros británicos vieron cómo les confiscaban bocadillos de jamón que traían para el almuerzo. Ante las cámaras de la televisión, los agentes de aduanas holandeses demostraron su celo profesional y provocaron de paso la indignación en las Islas Británicas: "A partir de ahora, no se les permite traer a Europa ciertos alimentos, como la carne, la fruta o el pescado. Todo tiene que ser confiscado. Bienvenido al Brexit, 'sir', lo siento".

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