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El Banco Central de Argentina inunda de pesos el mercado mientras se dispara su prima de riesgo

El Banco Central de Argentina inunda de pesos el mercado mientras se dispara su prima de riesgo

La imprenta de pesos está a plena marcha y no parece ir a frenarse. La oferta de dinero del Banco Central de Argentina está aumentando a medida que el país lidia con las consecuencias económicas de la pandemia de coronavirus, avivando los temores de inflación y aumentando las posibilidades de un caótico incumplimiento de deuda el próximo mes.

Dado que el país está marginado de los mercados financieros en estos momentos en que se acerca a la suspensión de pagos, no puede pedir prestado para financiar programas de estímulo, como lo están haciendo otros países de la región. Su prima de riesgo ya está en los 3.622 puntos básicos respecto al bono de EEUU, y esta misma mañana se disparó 194 puntos, casi dos puntos porcentuales más de interés, unos niveles estratosféricos para cualquier país.

En su lugar, el banco central está emitiendo grandes cantidades de dinero para cubrir los programas del Gobierno, amenazando con elevar aún más una tasa de inflación que ya se encuentra entre las más altas del mundo. "El riesgo inflacionario está a la vuelta de la esquina", dijo en una entrevista telefónica Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva de la consultora Eco Go, en Buenos Aires. "El país está enfrentándose a un problema de tipo fiscal y la única herramienta a corto plazo es, te diría, la emisión monetaria".
Desde que se anunció la cuarentena el 19 de marzo, la base monetaria ha aumentado cerca del 20%. En ese tiempo, el banco central ha enviado 340.000 millones de pesos (5.200 millones de dólares) al Gobierno en forma de dividendos y transferencias temporales, en lo que básicamente es una financiación del presupuesto nacional mediante emisión de dinero.

Eso está causando que el peso acelere su pérdida de valor, a medida que empresas y ciudadanos ricos intentan convertir el exceso de pesos al refugio seguro de los dólares estadounidenses. Este martes, el tipo de cambio oficial abrió en mínimos históricos, de 66 pesos por dólar. Pero la verdadera caída se ve en el mercado paralelo, que abrió por encima de las 102 unidades por cada billete estadounidense, una brecha de más del 50%.

Si bien la Reserva Federal de EEUU, el BCE y otros bancos centrales también están emitiendo grandes cantidades de dinero para apoyar a sus economías durante la pandemia, en Argentina los riesgos son mayores ya que la inflación anual ya es del 48%. En el pasado, el país ha sufrido de hiperinflación, y en 2013 fue sancionado por el Fondo Monetario Internacional por adulterar sus cifras de inflación.

El Gobierno del presidente Alberto Fernández fue uno de los primeros en la región en imponer estrictas medidas de aislamiento para frenar el brote de coronavirus. Hasta la fecha, Argentina se ha mantenido relativamente indemne en cuanto al virus, con menos de 3.000 contagios confirmados, pero el daño económico ha sido grave.

La economía se reducirá un 5,7% este año, según el FMI, entre las contracciones más fuertes en América Latina, y esto se suma a las caídas en 2018 y 2019. Los ingresos fiscales cayeron en marzo por segundo mes consecutivo, mientras que solo aumentaron un 35% respecto al mismo mes del año anterior, mucho menos que la inflación, lo que significa que la recaudación neta ha caído unos 11 puntos en ese tiempo.

Crisis de deuda
El debilitamiento de la moneda dificulta el pago de deudas denominadas en dólares. Esto aumenta la probabilidad de que se vea obligada a incumplir el pago de 68.000 millones en bonos que debe, principalmente al FMI, según Joaquín Bagües, jefe de estrategia de Portfolio Personal Inversiones, en Buenos Aires. Los inversores ya estaban preparándose para fuertes pérdidas, y la mayoría de los bonos extranjeros de Argentina cotizaban a tan solo un 30% de su valor nominal.

Fernández está buscando un acuerdo negociado con los acreedores para evitar un incumplimiento perjudicial. Los próximos pagos de cupones de Argentina ascienden a alrededor de 500 millones de dólares y vencen el 22 de abril, con un período de gracia de 30 días.

El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, presentó formalmente el viernes su oferta a los acreedores, proponiendo que no haya pagos de intereses por tres años ni pagos de capital hasta 2026. Los acreedores ya rechazaron la oferta, lo que allana el camino hacia tensas negociaciones en las próximas semanas.
En un comunicado, el banco central dijo que no prevé un riesgo importante de inflación a corto plazo y que puede eliminar el exceso de pesos una vez que la pandemia disminuya. El banco señaló que está monitorizando los diferentes tipos de cambio de Argentina, porque un peso estable es crucial para normalizar la economía, y agregó que está listo para brindar apoyo adicional al Gobierno si la cuarentena se prolonga más allá del 26 de abril.

El país tendrá otro dolor de cabeza cuando la pandemia finalmente disminuya, y las autoridades deben tratar de eliminar parte del dinero que están creando, dijo Adrian Rozanski, director de la consultora argentina 1816. "Algún día el coronavirus va a pasar, ya sea en dos meses o en un año, y por todos esos pesos que se emiten, hay que ver cuál es la estrategia de salida de toda esa emisión", dijo Rozanski.

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