El artículo 155 no frena el éxodo empresarial: más de un millar han dejado Cataluña tras su aplicación

El artículo 155 no frena el éxodo empresarial: más de un millar han dejado Cataluña tras su aplicación

El número de compañías que han abandonado Cataluña desde el inicio del 'procés' supera ya las 3.000 y algo más de 1.000 lo han hecho tras la intervención gubernamental. Los empresarios piden que el 21-D devuelva la confianza. La fuga de empresas de Cataluña supera ya los 3.000 traslados desde el 1 de octubre

Mientras la economía apenas ocupa unos minutos en los mítines de los candidatos al 21-D en Cataluña, la factura del procés no deja de crecer, ni siquiera tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Una de sus partidas, la que corresponde al número de empresas que han abandonado la región desde la consulta fallida del 1-O, rompió ayer una barrera simbólica al superar las 3.000 compañías que han trasladado su sede social a otra comunidad. Casi dos tercios del total (1.982) lo hicieron en octubre, en el mes de mayor tensión tras el referéndum ilegal impulsado por el Govern; el resto, algo más de 1.000, se han marchado tras la intervención del Gobierno central.

Los datos del Colegio de Registradores evidencian que la sangría empresarial desatada por el desafío soberanista continúa, aunque el ritmo de salidas se ha ralentizado después de que el Ejecutivo tomara las riendas del gobierno autonómico mediante la aplicación del 155 el pasado 27 de octubre. Así, frente a las 268 empresas que se marcharon el 19 de octubre se sitúan las 16 que hicieron lo propio el pasado lunes, jornada con el menor número de abandonos.

La sede social de una empresa es algo así como su domicilio y se corresponde, bien con el centro de administración o dirección de la sociedad, o bien con el lugar donde se ubica el principal establecimiento o explotación. En la mayoría de los casos, la ubicación de la sede social coincide con la fiscal -lugar designado para rendir cuentas a Hacienda-, pero no siempre, y su traslado no tiene tanto efectos económicos, como de imagen para las compañías y para las comunidades implicadas en los traslados.

Una de las últimas empresas en formalizar la huida de Cataluña ha sido Bakery Donuts Conveniencia, responsable de los populares Donuts, que ha movido su sede social desde Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona) hasta el polígono industrial Las Mercedes de Madrid. También Pirelli, fabricante italiano de neumáticos, y el Grupo Alimentario Argal anunciaron su marcha hace poco más de una semana.

Y como ellos, una ristra de enseñas: Abertis, Gas Natural, Catalana Occidente, Codorníu, Banco Sabadell o CaixaBank, entre muchas otras. Las dos entidades abanderaron las salidas pocos días después del 1-O para despejar las dudas que clientes e inversores empezaron a mostrar; su marcha, además del impacto económico, supuso un varapalo moral para los ideólogos del desafío secesionista, por la carga simbólica asociada a ambos bancos.

Octubre fue un mes especialmente aciago para el panorama empresarial catalán. A la marcha de las compañías, se sumó el importante retroceso en la creación de otras nuevas. En concreto, se pusieron en marcha 1.224 sociedades durante el mes de mayor tensión política, un 14,3% menos que en el mismo periodo de 2016 y la cifra más baja para un mes de octubre desde 2011. Por el contrario, en el resto de España se crearon 7.236 empresas, un 1,5% más en comparativa interanual, según los datos publicados el martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Pero las consecuencias de la inestabilidad no se quedan dentro de nuestras fronteras. Según un estudio presentado ayer por el Reputation Institute, España ha perdido atractivo de cara a los inversores extranjeros y tres de cada diez compañías europeas han reducido sus inversiones en el país y en Cataluña debido al procés.

Pese a ello, los empresarios catalanes son optimistas con sus perspectivas de futuro. El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, espera que los comicios del 21 de diciembre garanticen la gobernabilidad en la Generalitat y devuelvan la confianza a partir del primer trimestre de 2018.

«La prioridad del Ejecutivo catalán debe ser el crecimiento», dijo ayer en un encuentro con los medios en la Ciudad Condal.

El dirigente vaticinó que el escenario «menos negativo» tras la jornada electoral supondría que la incertidumbre de las últimas semanas empiece a disminuir y vuelvan las inversiones, lo que requiere una «gobernabilidad estable en Cataluña en los próximos cuatro años», de forma que el nuevo Govern pueda centrarse en la economía y en la reducción del paro.

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