El año que no fue para la economía nacional debido a la pandemia

El año que no fue para la economía nacional debido a la pandemia

El buen impulso con el que comenzaron diversos indicadores quedará diluido en el resto del año, ya que la economía no retomará el ritmo con el acelerador a fondo. Los analistas del equipo de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá señalan que los indicadores de febrero confirmaron que la dinámica de la actividad económica hasta ese mes era muy favorable: superaba el 4 por ciento.

Si un vehículo de Fórmula 1 inicia una carrera y de repente su motor se apaga un instante y se rezaga, puede perder. Algo similar le espera a la economía en el 2020, por la parada del aparato productivo, derivada de las medidas de aislamiento obligatorio, que tomarán más de un mes y pueden extenderse, en medio de la decisión de reiniciar poco a poco algunos sectores.

Un indicio clave de cómo iba antes de la cuarentena lo dio el Dane, el viernes: mostró que el índice de seguimiento a la economía (ISE), que se aproxima al comportamiento que va registrando el PIB, tuvo en febrero una variación de 4,81 por ciento frente a igual período del 2019, al pasar de 103,24 a 98,49.

Incluso, el primer bimestre fue positivo, ya que el ISE avanzó 4,12 por ciento frente al mismo período del año anterior, más de un punto porcentual por encima del crecimiento entre enero y febrero de 2019, que fue de 3,32 por ciento anual. Además, el comercio minorista, uno de los bastiones del crecimiento del año pasado, tuvo en febrero un fuerte repunte del 13,2 por ciento en ventas, para un acumulado de 10,3 por ciento en el primer bimestre. La producción industrial había comenzado con pie derecho: en febrero aumentó 4,6 por ciento y en los dos meses previos a la cuarentena su variación acumulada iba en 4,2 por ciento, según el Dane.

La producción hotelera venía de un récord anual de ocupación del 58,6 por ciento en 12 meses hasta febrero del 2020 y, aún afectadas por la menor demanda de China, las exportaciones subían 3 por ciento. Incluso, según el Banco de la República, en el primer trimestre la inversión extranjera directa llegó a 2.913 millones de dólares, un 29 por ciento más que en igual período de 2019, con destacada actuación de sectores diferentes al petróleo y minería, que se triplicaron y llegaron a 1.375 millones de dólares.

En el frente interno, Raddar mostró que en marzo, con cuarentena, el consumo de hogares subió 11,2 por ciento, nivel similar al de febrero (11,3 por ciento), al tiempo que las matrículas de automóviles nuevos crecieron en el primer bimestre 13,1 por ciento, con 38.974 unidades vendidas, según el Registro Único Nacional de Tránsito (Runt).

Con el freno en seco, en abril las cosas serán a otro precio. El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, reveló que las ventas del comercio se descolgaron 18 por ciento en marzo y que las matrículas de vehículos cayeron un 39,22 por ciento.

Los efectos en el agregado total de sectores no se harán esperar. Para el director del centro de estudios económicos Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, el costo de la cuarentena generalizada durante un mes estaría en el rango de 48 a 65 billones de pesos, que equivalen de 4,5 a 6,1 por ciento del PIB. Y si las medidas tomaran dos meses, el rango de pérdidas sería de 94 a 125 billones de pesos.

A su turno, el centro de estudios económicos Anif señaló que si la economía se recupera de forma rápida en el segundo semestre, alcanzaría a crecer 0,5 por ciento; pero si el aislamiento toma más tiempo, la economía decrecería 0,7 por ciento, y el consumo, un 0,6.

Para el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, la nueva proyección del PIB del país para el 2020 es ahora de una caída del 2 por ciento (la previsión era del 3,6) y del 2,4 por ciento, respectivamente.

La visión del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, es más ácida: “Si tomamos una caída en la tasa de crecimiento del orden del 1,5 por ciento o del 2 por ciento, en lugar de la tasa que estábamos previendo para el final del año (crecimiento de 3,7 %), hablamos de una caída del orden del 7 por ciento en la actividad económica respecto a lo que se estaba pensando”, indicó.
La situación se traduce en menores ingresos, aumento del desempleo y desmejora en la condición social de muchos, con alto impacto en pobres y vulnerables. Anif señala que entre marzo y junio, la pérdida del ingreso de los trabajadores llegaría a 14,5 billones de pesos, de persistir el aislamiento preventivo. De esta cifra, 1,2 billones serían de marzo. En abril, el valor subiría a 5,8; en mayo llegaría a 12,5 y en junio alcanzarían los 14,5 billones.

Otro frente de pérdida de ingresos sería el de quienes viven de las remesas o complementan su salario con el dinero que les envían familiares en el exterior. Del récord de 6.773 millones de dólares en 2019, los giros podrían caer entre 2.023 y 3.034 millones de dólares, de acuerdo con cálculos de la Asociación Bancaria (Asobancaria).

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