El acuerdo Unión Europea-Mercosur no es seguro que tenga las “mayorías” necesarias en Europa para su ratificación

El acuerdo Unión Europea-Mercosur no es seguro que tenga las “mayorías” necesarias en Europa para su ratificación

El cierre de las negociaciones para alcanzar un acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, a mediados del 2019, fue muy celebrado por los gobiernos del bloque sudamericano y por varios europeos. Sin embargo, la ratificación del tratado todavía debe superar varios obstáculos antes de su puesta en marcha y no es seguro que lo logre.

El cierre de las negociaciones para alcanzar un acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, a mediados del 2019, fue muy celebrado por los gobiernos del bloque sudamericano y por varios europeos. Sin embargo, la ratificación del tratado todavía debe superar varios obstáculos antes de su puesta en marcha y no es seguro que lo logre.

No sé si hoy hay mayorías como para aprobarlo, explicó el parlamentario italiano Nicola Danti, uno de los diputados vinculados a las relaciones con el Mercosur.

El texto está en proceso de ―revisión legal‖, para luego iniciar su traducción a los 24 idiomas oficiales de la Unión Europea (UE). El objetivo de la Comisión Europea, encargada de la negociación, es que antes de fin de año los países reciban la propuesta de ratificar el tratado para que después pase al Parlamento del bloque.

Un primer escollo que deberá superar el acuerdo será obtener la unanimidad de los gobiernos que integran la UE. En los últimos meses, con distinto grado de intensidad, autoridades de Polonia, Irlanda, Holanda y Francia han planteado sus reparos sobre el tratado.

En la Comisión Europea todavía no tienen por seguro que alcanzarán esa unanimidad en el Consejo —integrado por los jefes de Estado, así como por su presidente y el presidente de la Comisión—, aunque aspiran a que en los próximos meses las negociaciones permitan otorgarle los apoyos necesarios, dijeron fuentes diplomáticas europeas.

El acuerdo ―respeta las guías‖ de acción que dieron los gobiernos, los que eran ―informados semanalmente‖ sobre el avance de las negociaciones, explicó una fuente de la Comisión Europea para justificar por qué era optimista en cuanto a las posibilidades de alcanzar la unanimidad.

Si supera esa etapa, el acuerdo pasará a ser discutido por el Parlamento, quien debe ratificarlo por mayoría simple.

Danti, que está a favor de su aprobación, dijo a los periodistas del Mercosur que el tratado tiene ―muchos enemigos en el Parlamento europeo. Uno de los puntos de preocupación, según el diputado, es el impacto que podría tener en el sector agropecuario de la UE el ingreso de productos sudamericanos con nuevas preferencias arancelarias. Temen una ―invasión‖ de carne y que puedan ingresar productos con menores estándares fitosanitarios.

Desde la Comisión Europea aseguran que una vez en marcha, el acuerdo no implicará una baja en las exigencias sobre la calidad de los productos, ni dará un acceso tan grande como para acaparar el mercado. Sí habrá algunos sectores que sufrirán un impacto mayor, reconoció uno de los diplomáticos consultados.

Los opositores al acuerdo también han planteado críticas al impacto que podría tener sobre el medioambiente. El foco de los cuestionamientos es la política medioambiental del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y su postura sobre la Amazonia. El planteo que reciben los diplomáticos europeos es el temor de que el tratado lleve a un aumento de la desforestación para ganar áreas de producción y así cumplir con las cuotas de mercado que ganarían los brasileños gracias al acuerdo.

En la Comisión Europea insisten en que el texto negociado obliga a los países a mantener sus compromisos sobre cambio climático y su participación en el Acuerdo de París, algo que Bolsonaro había puesto en duda, pero que no pasó de una amenaza.

Así, Bolsonaro, cuyo gobierno se volvió un actor clave para lograr cerrar las negociaciones, ahora es visto por algunos actores europeos como una posible traba para su ratificación.

Para el diputado Danti, esas preocupaciones ambientales parecen más ―una excusa‖ utilizada por quienes están en contra del acuerdo. ―Si no fuera eso, sería otra cosa‖ la que criticarían, afirmó.

―Tenemos que trabajar para convencer a la opinión pública y a los diputados de que este acuerdo, que no es perfecto, es importante.

Si el Parlamento europeo ratifica el tratado, su parte comercial puede entrar en vigor de manera provisional mientras es discutido por los parlamentos de los 27 miembros de la UE.

En cuanto al Mercosur, el acuerdo debe ser firmado por los cuatro países, pero no es necesario que el tratado sea ratificado por todos los parlamentos, como sucede con el pedido de ingreso de un país. Si, por ejemplo, el Parlamento europeo lo ratificó y Uruguay lo ratificara primero, comenzaría a regir de manera provisional entre ambos.

El cambio de mando en Argentina había provocado dudas en Uruguay sobre el interés de Alberto Fernández en ratificar el acuerdo. Es que el gobierno de Cristina Fernández, actual vicepresidenta, puso trabas a las negociaciones y fue recién con la llegada de Mauricio Macri al poder en 2015 que Argentina mostró un interés firme en el tema.

Para la Comisión Europea, las primeras señales que ha dado Alberto Fernández luego de asumir el cargo son favorables al acuerdo, dijeron fuentes del servicio diplomático.

El presidente argentino viajó en febrero a Europa y durante una reunión con la canciller alemana, Angela Merkel, firmaron una declaración en la que pidieron ―materializar el acuerdo UE-Mercosur.

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