EEUU, un país paralizado por el positivo de Donald Trump

EEUU, un país paralizado por el positivo de Donald Trump

La agenda política de Estados Unidos queda en suspenso hasta conocer la evolución del presidente, ingresado desde el viernes por coronavirus.

La especulación sobre el estado de salud y el momento en el que Donald Trump dio positivo por coronavirus sigue. Por un lado, los médicos que atienden al presidente en el Hospital del Ejército Walter Reed, en las afueras de Washington, han vuelto a insistir en que su estado de salud está mejorando rápidamente, hasta el punto de que, en palabras de Brian Garibaldi, de la Universidad Johns Hopkins, "si sigue tan bien como hoy, nuestra esperanza es darle de alta mañana, para que siga su tratamiento en la Casa Blanca".

Por otra parte, este domingo cerca de la medianoche española, France Presse comunicó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pasó poco antes frente a sus partidarios en un coche fuera del hospital donde estaba siendo tratado por Covid-19, luego de anunciar en Twitter una "visita sorpresa" a sus seguidores.

Visto con mascarilla saludando a la multitud, en imágenes de vídeo mostradas en los medios estadounidenses y ampliamente compartidas en las redes sociales, no estaba claro a dónde se dirigía o si ya había recibido el alta.

Durante su comparecencia, Brian Garibaldi añadió: "En respuesta a unos niveles de oxígeno transitorios bajos, iniciamos [ayer] un tratamiento con dexametasona, y nuestro plan es continuarlo".

La dexametasona es un esteroide que se ha mostrado muy útil en combatir los efectos del Covid-19 en enfermos graves, pero no en los casos leves. Se emplea con pacientes que requieren oxígeno extra o que están con ventiladores. El 14 de junio junio, un estudio de la Universidad de Oxford determinó que el uso de ese fármaco "reduce las muertes en un tercio en pacientes con ventilador (...) y en una quinta parte en pacientes que están recibiendo oxígeno". La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los propios Institutos Nacionales de la Salud (NIH, según sus siglas en inglés) sólo recomienda el uso de ese esteroide en pacientes graves, ya que en casos leves puede ser perjudicial.

Así, "dexametasona" -una palabra de la que nadie que sea médico había oído hablar en su vida- se convirtió en 'trending topic' en Twitter en la ciudad de Washington. El uso de ese fármaco no significa ni muchísimo menos que la salud de Trump esté en peligro. Pero sí que el presidente ha sufrido o está sufriendo caídas del nivel de oxígeno en sangre cercanas a niveles de riesgo. El médico de la Casa Blanca, Sean Conley, añadió que, aunque los niveles de oxígeno de Trump han llegado a caer a 93%, nunca rompieron el suelo del 90%, que es el límite a partir del cual los médicos consideran que el paciente está en un estado grave.

A eso se suma el peligro de inflamación o de daño en el tejido pulmonar de Trump, algo en lo que Conley creó más confusión al decir que las pruebas realizadas hasta ahora "han hecho los hallazgos esperados", pero sin entrar en detalles. El corazón, el hígado y los riñones del presidente están "normales o recuperándose", según los médicos.

INFORMACIONES CONFUSAS
El algunos casos, las respuestas de Conley hubieran sido casi hilarantes, de no tratarse de la salud de una persona que, además, tiene un rango político e institucional clave en el mundo. Interrogado acerca de si el presidente tuvo que recibir oxigeno el sábado, dijo primero que "tengo que preguntar a las enfermeras", después preguntó "¿qué día fue ayer?" y, finalmente, reconoció, "sí, ayer por la mañana".

El médico de Trump también dijo que las declaraciones del jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, sobre la salud de Trump "han sido malinterpretadas". El sábado, apenas unos minutos después de que Conley concluyera su rueda de prensa, Meadows había afirmado que "los signos vitales del presidente en las últimas 24 horas han sido muy preocupantes, y lo que pase en las próximas 48 horas va a ser decisivo desde el punto de vista de su estado de salud. Todavía no estamos en una dirección clara hacia una recuperación plena". Y concluyó con una frase genial: "La gente dice que estamos tratando de ocultar algo, lo que no es necesariamente cierto".

En ningún momento de la rueda de prensa Conley detalló, ni la prensa preguntó, sobre si Trump y su esposa Melania habían dado positivo el jueves por la noche, como había dicho el propio presidente, o el miércoles por la mañana, como había declarado el médico. La distinción es importante porque, si la versión de Conley es correcta, Trump mantuvo una agenda muy activa que implicó estar en contacto con cientos de personas aun a sabiendas de que tenía el coronavirus, y sólo hizo público el diagnóstico cuando empezó a experimentar síntomas.

23 CONTAGIOS EN LA CASA BLANCA
Toda esta ceremonia de la confusión ha paralizado la vida política estadounidenses. Es algo comprensible. En la última semana, 23 personas que han estado o trabajan en la Casa Blanca han dado positivo por coronavirus. En la última semana, 23 personas que han estado o trabajan en la Casa Blanca han dado positivo por coronavirus. Eso significa que ese edificio ha tenido más casos que Taiwan y Nueva Zelanda en la última semana, que suman 33 millones de personas, juntos. Aun así, a día de hoy, el uso de mascarillas sigue sin ser obligatorio en la residencia del jefe del Estado y del Gobierno de Estados Unidos, según informa la prensa estadounidense.

El hecho de que desde el jueves tres senadores republicanos hayan dado positivo en las pruebas del coronavirus ha obligado al líder de ese partido en el Senado, Mitch McConnell, a cancelar las sesiones de esa cámara ante el temor de que haya una oleada de contagios. McConnell, sin embargo, ha mantenido el calendario para la confirmación de la jueza Amy Coney Barrett al Tribunal Supremo, aunque las sesiones tengan que realizarse a través de internet.

La paralización del Senado podría también descarrillar un segundo programa de estímulo económico por valor de unos 2,2 billones de dólares (1,9 billones de euros) que está siendo negociado entre el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Los republicanos se habían opuesto a las ayudas pero, ante el temor a perder el control del Senado en las elecciones de noviembre, están flexibilizando su posición.

El plan, que cuenta con el apoyo de Trump, es necesario para que la economía de Estados Unidos no vuelva a hundirse a medida que el estímulo anterior, de aproximadamente las mismas dimensiones, se agota. El nuevo programa incluiría más cheques a la población, así como ayudas para que las finanzas de ayuntamientos y estados no se colapsen. Esta mañana, Nueva York ha anunciado un nuevo confinamiento parcial en una serie de barrios para contener un rebrote del Covid-19.

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