EE.UU. amplía el cupo de menores inmigrantes de Centroamérica

EE.UU. amplía el cupo de menores inmigrantes de Centroamérica

La Casa Blanca ha incrementado el número de niños centroamericanos que podrán entrar legalmente en Estados Unidos para poder reunirse con sus padres. Lo hace reactivando un programa de asistencia que Donald Trump suspendió en 2017 como parte de su política de restricciones migratorias.

Joe Biden ya retomó ese mismo programa en marzo, pero sólo para menores de edad en Guatemala, Honduras o El Salvador que habían solicitado asilo antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, hace cuatro años. Ahora, el gobierno demócrata lo amplía a niños cuyos padres están en EE.UU. de forma legal, incluida la residencia permanente y el Programa de Protección Temporal para países en conflicto, además de los solicitantes de asilo que tengan sus trámites pendientes.

Según el comunicado del departamento de Estado, el objetivo es «promover una migración segura, ordenada y humana desde América Central mediante la ampliación de las vías legales para solicitar protección humanitaria en EE.UU.». El anuncio, sin embargo, llega tras unas polémicas declaraciones de la vicepresidenta Kamala Harris durante su reciente viaje a Guatemala y México, donde pidió a los emigrantes que huyen de la violencia y la pobreza en su país que no acudan a EE.UU. «No vengan», les dijo.

Reunificar familias
Bajo Biden, ha aumentado drásticamente el número de inmigrantes sin papeles detenidos por las fuerzas de seguridad: 180.000 en mayo, más del doble que en enero. Según datos del propio gobierno, los arrestos de niños no acompañados se redujeron un 23% en un solo mes, hasta los 10.800. La llegada de niños centroamericanos solos a la frontera ha sido el mayor desafío migratorio para el Gobierno de Biden, ya que 60,000 menores cruzaron la frontera sin compañía de un adulto entre febrero y mayo.

Además, la Administración Biden ha identificado a más de 3.900 niños separados de sus padres en la frontera bajo el mandado de Trump, tras una investigación interna. En principio las organizaciones de ayuda a los inmigrantes estimaron que eran 5.500 los niños afectados. Biden se ha comprometido a reunificar a esos menores con sus padres o tutores.

Por su parte, Amnistía Internacional reveló el viernes un informe en el que afirma que unos 10.000 menores mexicanos han sido expulsados poco después de cruzar la frontera ya con Biden como presidente. Este dijo al tomar posesión del cargo que no deportaría a los menores de edad, como hacía Trump. Pero eso se aplicó solo con los menores centroamericanos, no con los mexicanos, que sí son repatriados en caliente.

Aproximadamente uno de cada cinco menores que cruzan solos la frontera de EE.UU. son mexicanos, y el 95% de ellos son expulsados casi de inmediato, según Brian Griffey, que es autor del informe de Amnistía Internacional.

Recientemente, la Casa Blanca puso formalmente fin a la política de la era Trump que obligaba a los solicitantes de asilo centroamericanos a esperar en México la resolución de sus peticiones en los juzgados. Desde enero, el mes en que Biden entró en la Casa Blanca, han sido aceptados más de 11.000 migrantes inscritos en ese programa de espera en México.

La amnistía de Biden
Lo que sigue en pie es el decreto de cierre de la frontera por la pandemia de coronavirus. En virtud de esta orden del presidente, los que crucen de forma irregular pueden ser devueltos en caliente a México por razones de emergencia sanitaria.

El sistema de asilo de EE.UU., que Trump intentó cambiar sin éxito, permite a quienes lo soliciten que esperen una decisión dentro de EE.UU., con un permiso temporal. A los seis meses, pueden trabajar. Es habitual que las cortes demoren una decisión no meses, sino años, porque están masificadas. Según argumentaba Trump, este era uno de los motivos de que la población de indocumentados en EE.UU. haya crecido hasta 11 millones desde que se aprobara la última amnistía en 1986. Entonces, Ronald Reagan legalizó a tres millones de ilegales.

Ahora Biden ha prometido una amnistía, pero sólo para quien esté en EE.UU. desde antes del 1 de enero de 2021. Los que lleguen después no podrán beneficiarse. El propio presidente lo ha repetido varias veces, pidiendo a quienes piensen en dejar sus países en Centroamérica que no lo hagan, «porque la frontera sigue cerrada», algo que repitió Harris en su reciente viaje. Eso no ha disuadido a esos inmigrantes que no dejan de llamar a la puerta y que ya han saturado los campos de detención temporal en plena pandemia.

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