EE UU y Reino Unido empiezan a discutir su relación comercial tras el Brexit

EE UU y Reino Unido empiezan a discutir su relación comercial tras el Brexit

Los dos aliados celebran en Washington la primera ronda de consultas buscando estrechar los lazos

Estados Unidos y Reino Unido empiezan a discutir los principios que guiarán las relaciones comerciales una vez se formalice la salida británica de la Unión Europea. El objetivo de este primer contacto informal es lograr una fórmula que permita dar continuidad y certidumbre a las empresas de los dos países. Pero Londres afronta el proceso desde una posición de vulnerabilidad, ya que durante los últimos 40 años esta negociación se hizo a través de la UE.

Los intercambios comerciales entre los dos aliados privilegiados rondan los 235.000 millones de dólares anuales. De ese total, 123.500 millones corresponden a exportaciones estadounidenses. EE UU es el destino del 20% de las ventas globales de Reino Unido. A esa cifra se suman las inversiones directas entre los dos países. Pero Londres no podrá negociar un nuevo acuerdo comercial con Washington hasta que abandone el bloque europeo.

Liam Fox, ministro británico de Comercio Internacional, está tratando directamente con Robert Lighthizer, el negociador jefe de la parte estadounidense. El representante británico indica que se trata de una primera toma de contacto y señala que es pronto para saber qué cubrirá el futuro pacto. A diferencia que en la negociación del acuerdo de librecambio con México y Canadá, en este no hay prisas.

La reunión de esta semana, que está prevista dure dos días, servirá para identificar las áreas en las que se puede reforzar los lazos y establecer unos principios básicos que guíen las discusiones. Tampoco está claro bajo qué forma se regulará esa futura relación comercial o si Estados Unidos aprovechará la posición de debilidad de su contraparte para poner las cosas un poco más difíciles en algunos aspectos.

Lo ideal para Londres sería concentrarse en mejorar cuestiones más bien de procedimiento en las aduanas, en ligar de negociar un amplio acuerdo comercial. Los sindicatos británicos y las empresas presionan, además, para que en este momento se concentre toda la carga negociadora en cerrar un buen pacto con la UE antes que con los EE UU, pese a que lo consideren importante.

Agricultura

Los grandes puntos de la negociación son la agricultura y los servicios financieros. Son precisamente los más delicados para Reino Unido, aquellos en los que podría verse forzado a hacer mayores concesiones para lograr un acuerdo. En la actualidad la UE prohíbe la venta de carne de animales lavados con químicos o tratados con hormonas, y obliga a que se etiqueten los organismos genéticamente modificados.

Trump debe en gran parte su victoria electoral al apoyo de las comunidades rurales, que presionan para que Reino Unido acepte las reglas de juego que marca Estados Unidos si quiere el apoyo del sector agrícola. Londres responde que el futuro acuerdo debe funcionar para los intereses del campo, pero también debe preservar la confianza del público hacia los alimentos que le llegan al plato.

Fox cree que puede lograr un acuerdo de libre cambio que permita elevar las exportaciones hacia EE UU si se eliminan las barreras actuales. Admite que la discusión de las cuestiones agrícolas será difícil, “siempre lo son”. Pero se muestra confiado en que al final se logrará una fórmula que sea respalda por las dos partes. “Representa una oportunidad sin precedentes”, concluyó.

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