Duque inicia conversaciones con los manifestantes mientras sigue la violencia en Colombia

Duque inicia conversaciones con los manifestantes mientras sigue la violencia en Colombia

El primer encuentro será este lunes y estará presente Naciones Unidas, muy crítica con la represión de la Policía Nacional

Han fijado el primer encuentro para el mediodía de este lunes (19 horas en la península). Iván Duque y los miembros del Comité Nacional del Paro se verán las caras para comenzar una ronda de conversaciones con la intención de tender unos puentes que están rotos.

El encuentro, que tendrá lugar en Casa Nariño, contará con la presencia de Naciones Unidas, que ha tenido una posición muy crítica frente el Gobierno y la Policía Nacional, y la Conferencia Episcopal, como sugirió dicho Comité.

Pero avanzar no será fácil. El Presidente ordenó ayer el despliegue de la fuerza pública en Cali para levantar las barricadas, lo que comenzó a hacer el Ejército en la noche del domingo. Los promotores de las protestas, por el contrario, exigen retirar a los soldados.

Pese al abismo que les separa, hay aspectos en los que se podrá concretar algún pacto. El gobierno propone reactivar la economía, muy maltrecha por el Covid19 y agravada por las manifestaciones, los cortes de carreteras y las acciones destructivas de los vándalos contra bienes públicos y privados. Y el citado Comité exige lo mismo. La diferencia estriba en la manera de conseguirlo.

También coinciden en la necesidad de acelerar las vacunaciones, si bien uno de los sindicatos, Fecode, que reúne a los profesores y no ha permitido desde marzo del 2020 que los alumnos regresen a los colegios, condicionan la vuelta a las clases con que inmunicen a los alumnos mayores de 10 años.

Otro punto de las reivindicaciones que no será fácil para el Gobierno es el relativo a entregar una renta básica mensual de salario mínimo a las familias pobres, en un país donde hay más de 21 millones en esa condición. La cifra que requeriría excede en mucho la capacidad de los presupuestos generales.

En todo caso, el solo hecho de que se sienten a hablar es considerado por líderes políticos y sociales como una buena señal y el primer paso para volver a la normalidad.

CONTINÚAN LOS DESÓRDENES
A pesar de la cita, el propio Comité volvió a convocar otras manifestaciones para este miércoles, sin olvidar que los actos vandálicos siguen por las noches y los enfrentamientos entre ciudadanos a favor y en contra del paro, se suceden en Cali, convertido en epicentro de los desmanes.

Los principales desórdenes del domingo tuvieron lugar en el sur de la capital del Valle del Cauca. Pequeños grupos de vecinos, vestidos de camisetas blancas y en son de paz, intentaron impedir que la Minga indígena, que había salido del norte del adyacente departamento del Cauca a bordo de chivas (una suerte de autobuses tradicionales), todoterrenos y camiones, bloqueara sus barrios.

La tensión fue creciendo y algunos indígenas agredieron a sus oponentes, entraron a la fuerza a una urbanización y destrozaron coches y otros bienes. Entretanto, en otros lugares se oyeron disparos y siete indígenas resultaron heridos. En algunos de los vídeos que circularon por redes sociales se ve un hombre y un policía disparando en unas calles, en otro hay nativos armados, y en al menos dos grabaciones aparece un todoterreno blanco desde el que alguien acciona su pistola contra integrantes de la Minga. Entretanto, las investigaciones de la Fiscalía, de esos y hechos anteriores, todavía no arrojan resultados.

En todo caso, la llegada de militares y antidisturbios en la noche, algo que pedían a gritos los residentes afectados y rechazaban los que defendían las barricadas, logró devolver la calma.

Horas antes, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, del Partido Verde (centro izquierda) intentó dialogar con una parte de la Minga, y debió abandonar el lugar de manera apresurada escuchando todo tipo de improperios.

Cabe anotar que los bloqueos han causado en Cali y distintas urbes y regiones del país desabastecimiento de alimentos, medicinas y gasolina, así como el cierre de fábricas, comercios y otros establecimientos.

Todo ello en momentos en que Colombia vive el pico más alto de la pandemia. Desde que comenzó el paro, el 28 de abril, son 27 las víctimas fatales por causa de las protestas. En ese mismo periodo, el Ministerio de Salud ha reportado cifras que superan los 400 muertos diarios y una ocupación de las UCIs superior al 90%. Pero lo que antes generaba la alarma nacional, que obligó a decretar toques de queda y cierres rigurosos de la actividad económica, ahora ha pasado a un segundo plano.

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