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Dujovne: "Argentina no tiene que reestructurar su deuda, es perfectamente solvente"

Dujovne: "Argentina no tiene que reestructurar su deuda, es perfectamente solvente"

Entrevista a Nicolás Dujovne. En una entrevista en exclusiva, el ministro de Macri dijo que aún es temprano para pensar en renegociar la deuda con el FMI. Se mostró optimista de cara el futuro

La  estabilidad  cambiaria  del  último  mes  y  encuestas  electorales  un  poco  más alentadoras  para  Mauricio  Macri  parecen  haber  llevado  cierta  tranquilidad  al gobierno.

Al  menos  así  se  lo  ve  al  ministro  de  Hacienda,  Nicolás Dujovne,  que  recibió  a  El Cronista  en  las  oficinas  a  disposición  de  funcionarios  del gabinete  nacional  en  la Quinta Presidencial de Olivos. El ministro subrayó que habrá una recuperación del salario  real  en  los  próximos  meses, se  mostró  optimista  de  la  evolución  de  las exportaciones,  reconoció  que  la  inversión  no  traccionará  la  economía  en 2019,  y que la inflación, si bien bajará, continuará siendo elevada.

Si  pensamos  que  el  tipo  de  cambio  real  en  la  Argentina  puede  estar  algo subvaluado por el riesgo político, la deuda/PBI con el sector privado se parece más al 40%. Es una deuda baja para los estándares ”  internacionales.

Descartó  de  plano  la  posibilidad  de que  la  Argentina  tenga  que  reestructurar  su deuda,  dijo  que  era  temprano  para  hablar  de  renegociación  con  el  FMI  y  anticipó que se sobre cumplirá la meta fiscal del segundo trimestre. Sin embargo, dijo que, a partir   de   2021, si   el   país   deseara   tener   otro   programa   con   el   Fondo,   que contemplara   ampliarlos   plazos   de   pago,   está   abierta   la   posibilidad   de   esa conversación.

Sobre  el  anuncio  de  la  fórmula  presidencial  del  kirchnerismo  por  parte  de  Cristina Kirchner buscó remarcar" la oposición representa las políticas del pasado", más allá de quién encabece la fórmula.

Que este año sea uno de alguna recuperación no necesariamente tiene que ser un factor  disruptivo  para  los  esfuerzos  que  está  haciendo  la  sociedad  argentina  para llevarla inflación para abajo.

¿Podemos tener noticias alentadoras sobre la inflación de mayo?

Es  muy  probable  que  veamos  un  descenso  con  respecto  a  abril.  Es  una  buena noticia relativa porque la inflación sigue estando alta. Celebramos que la tendencia es  a  la  baja  pero  en  niveles  muy  altos, con  lo  cual  no  nos  conformamos.  Vemos que  el  camino es  el  correcto  pero  estamos  lejísimos  de  llegar  a donde  queremos. Convencidos  de  que  la  política  que  estamos  llevando  adelante  tanto  desde  el Ministerio de Hacienda como desde el Banco Central es la que va a llevar a que la Argentina tenga una inflación sustancialmente más baja durante los próximos años. Convergiendo a una posición fiscal que al menos representa equilibrio primario este año.

Celebramos que la tendencia es a la baja pero en niveles muy altos, con lo cual no nos conformamos. Vemos que el camino es el correcto pero estamos lejísimos de llegar a donde queremos

Luego  nuestro  objetivo  es  llegar  al  equilibrio  después  de  intereses,  apenas podamos. Tenemos una política monetaria absolutamente responsable, predecible y  transparente  del  Banco  Central.  Tenemos  los  precios  relativos  muy  cerca  del equilibrio,  incluyendo  un  tipo de  cambio  real  que  es  muy  competitivo.  Están  todos los  condimentos  sobre  la  mesa  para  que  la  inflación  pueda  seguir  bajando  sobre bases  sostenibles.  Y  lo  que  tenemos  para  celebrar  es  la  tendencia  no  el  nivel, claramente.

¿Qué ayudó a la baja? ¿La estabilidad cambiaria o el programa monetario?

Es  un  conjunto.  Desde  que  el  Banco  Central  lanzó  su  esquema  monetario  en septiembre arrancó con tasas de inflación muy altas y logró que en diciembre baje hasta  2,6%.  Luego  tuvimos  un  retroceso,  en  enero,  febrero  y  especialmente  en marzo.  No  es  un  proceso  lineal  y  no  es  una  única  variable  la  que  determina  la inflación.  En  el  alza  temporaria que  tuvimos  en  los  meses  del  verano  influyó bastante que en un conjunto de bienes, que cada vez son más comerciables con el resto  del  mundo,  como  carnes  y  lácteos,  no  se  había  terminado  de  alcanzar  un precio similar al de paridad de exportación.

Es  más  importante  el  canal  del  tipo  de  cambio  que  el  del  crédito  en  el  caso  del mercado argentino, respecto del impacto del programa monetario

Cuando  se  mira  el  accionar  de  la  política  monetaria  del  Banco  Central  hay  dos canales a través de los cuales opera, de crecimiento cero de la base monetaria: el del  crédito  y  el  del  tipo  de  cambio.  En  países  con  mucho  crédito  y  con  bancos centrales que vienen haciendo esta política hace mucho tiempo tiene más efecto el canal  del  crédito  que  el  cambiario.  En  países  como  la  Argentina,  que  están enmarcados  en  un  proceso  como  el  de  hace  pocos  meses,  y  con  un  sistema financiero muy pequeño, es más importante el canal del tipo de cambio que el del crédito.  Son  los  dos  factores  los  que  interactúan,  pero  es  muy  difícil  atribuir cuantitativamente cuánto incluye cada uno.

Paritarias  vienen  con  una  indexación  más  seguida.  Algunos  dicen  que  eso  traerá más ruido en los precios. ¿Cómo lo ve? ¿Hay algún riesgo?

No veo ese riesgo. Cada sector está cerrando paritarias que guardan relación con su capacidad de afrontarlos incrementos. Hay un balance  donde desde el lado del trabajo  se  pone  en  juego  que  no  haya  pérdida  de  empleo,  y  desde  las  empresas también  hay  una  visión  acerca  de  cuáles  son  los  salarios  con  los  que  se  puede operar bajo un esquema en el cual se preserva el empleo y las empresas puedan crecer, ser rentables. No perdamos de vista que venimos de un 2018 en el que en general los salarios reales cayeron, y aún con esa baja tuvimos inflación. Entonces, que este año sea uno de alguna recuperación no necesariamente tiene que ser un factor  disruptivo  para  los  esfuerzos  que  está  haciendo  la  sociedad  argentina  para llevar la inflación para abajo.

Vamos  a  cumplir  con  nuestro  acuerdo  stand-by  vigente.  Si  la  Argentina  en  2021 quiere  tener  un nuevo  programa  con  el  FMI  de  manera  tal  que  los  pagos  netos sean más bajos, bueno, es una conversación que ” está disponible.

Entonces, tras la pérdida del salario real en 2018, ¿cómo cree que van a terminar este año?

Tenemos que ver cómo cierra el año. Sí estamos viendo es que estamos entrando en  un  período  donde  vamos  a  tener  varios  meses  de  recuperación  en  el  salario real.  La  mayor  parte  de  las  paritarias  ya  se  cerraron,  este  año,  con  un  mes  de demora con respecto al año pasado.

Pero en mayo vamos a ver una suba importante del salario del sector privado que se va a repetir también en junio, y que coincide con meses en los que la inflación es sustantivamente más baja.

En mayo vamos a ver una suba importante del salario del sector privado que se va a  repetir  también  en  junio,  y  que  coincide  con  meses  en  los  que  la  inflación  es sustantivamente más baja.¿Cómo  vamos  a  cerrar  el  año?  Depende  de  cuán  exitosos  seamos  en  la  lucha contra  la  inación.

 ¿Cómo  impacta  el  anuncio de  Cristina  Kirchner  de  estar segunda en la fórmula presidencial?

No soy la persona indicada para responderlo. Estoy enfocado en las políticas que llevamos   adelante   nosotros,   donde   creemos   que   estamos   implementando   el programa   económico   que   es   capaz   de   cambiarla   historia   económica   de   la Argentina de manera permanente. Lograr un país que tenga sus  cuentas públicas en orden, con un Banco Central que genere una baja sostenida en la inflación y un crecimiento  fuerte  del  sistema financiero  doméstico,  una  vez  que  los  depositantes argentinos  sientan  que  hay  una  autoridad  monetaria  que  los  cuida  percibiendo tasas reales positivas, en la moneda local, por un período muy largo de tiempo, que es  la  única  manera  de  que  el  peso  deje  de  ser  únicamente  una  moneda transaccional para convertirse una de ahorro. Seguir con proceso de integración al mundo,  de  respecto  a  la  ley.  Y  poder  tener  una  economía  en  la  que  el  sector privado  invierte,  aumenta  su  productividad,  y  eso  aumenta  los  salarios  reales  y  el consumo. Pensamos que Argentina tiene que seguir estas políticas.

El mercado lo ve así. Cómo impacta el orden de las fórmulas, si Cristina Fernández, o cuál de los Fernández va a adelante no cambia el hecho de que somos el futuro y la oposición representa las políticas” del pasado.

Que  el  futuro  del  país  tiene  que  estar  vinculado  a  esto.  Las  propuestas  de  la oposición se vinculan más a políticas del pasado, de un país que renegó del mundo como fuente de oportunidades. El mercado lo ve así. Cómo impacta el orden de las fórmulas, si Cristina Fernández, o cuál de los Fernández va a adelante no cambia el hecho de que somos el futuro y la oposición representa las políticas del pasado.

Pero usted suele decir que la volatilidad de los mercados es por el riesgo político, ¿persiste este riesgo?

Sin  duda,  porque  hasta  que  los  mercados  no  estén  seguros  de  que  las  políticas que  estamos  llevando  adelante  son  las  que  se  van  a  mantener  en  el  futuro,  el riesgo político va a seguir influyendo en la economía.

Año  electoral  y,  con  la  historia de  la  Argentina,  hay  presión  en  el  dólar.  La estabilidad  que  hoy  se  logra  con  reservas  y  cosecha  gruesa,  ¿se  sostiene  por cuánto tiempo?

No  hay  un  uso  de  reservas  con  fines  electorales,  de  ninguna  manera.  Los  únicos dólares  que  estamos vendiendo  son  los  necesarios  para hacer frente al  programa financiero  en  pesos.  Como  tenemos  un  faltante  de  pesos,  necesitamos  convertir esos  dólares  a  pesos.  La  cifra  que  hemos  acordado  es  exactamente  el  gap  que tenemos de financiamiento en pesos a lo largo de año. Por eso hemos prorrateado, u$s 60 millones diarios, para que esté muy claro que eso no es política cambiaria. El  Banco  Central  no  está  interviniendo  en  el  mercado.  No  estamos  haciendo  una política cambiaria que esté vinculada con el período electoral.

¿Hay que renegociar la deuda?

No,  de  ninguna  manera,  no  hay  que  hacerlo.  La  Argentina,  al  margen  de  los spreads  que  estamos  pagando  este  año  que,  en  mi  opinión,  en  buena  medida se vinculan  al  riesgo  político,  tiene  un  castigo  en  el  rendimiento  de  su  deuda  porque entró en default muchísimas veces. La sociedad argentina mostró una intolerancia respecto  de  los  contratos  y  pago  de  deudas  mayor  que  en  otras  sociedades. Entonces,  desde el  punto  de  visto  fáctico,  la  Argentina  tiene  una  deuda  con  el sector privado que, mirada como la reportamos nosotros, con el tipo de cambio del último  día,  era  50%  del  PBI;  con  el  del  promedio  del  año  pasado,  era  inferior  al 40%.  Si  pensamos  que  el  tipo de  cambio  real  en  la  Argentina  puede  estar  algo subvaluado por el riesgo político, la deuda/PBI con el sector privado se parece más al  40%.  Es  una  deuda  baja  para  los  estándares  internacionales.  No  hay  ningún indicador objetivo  por el  cual  la  Argentina  debería  modificar  sus  contratos.  El país es  perfectamente  solvente;  además  el  perfil  de  vencimiento,  según  el  programa financiero, son inferiores a 5% del PBI, mejor de la que tiene muchos países.

Los 5 puntos del PBI de perfil de vencimiento, ¿para qué período?

En  general, si  uno  mira  el  largo  plazo  el  programa  financiero  de  la  Argentina, excluyendo las Letes, que es un sector muy chiquito y que se rollea en el año, es inferior  a  cinco  puntos  del PBI.  Son  muy  pocos  los  países  que  tienen  un  perfil  de vencimientos tan largos como la Argentina. La Argentina no tiene que reestructura su deuda.

Pero hay varios indicadores que marcan algún nivel de alarma. ¿Se necesitan u$s 16.000 millones en 2020? 

El programa financiero del año que viene es el más bajo de la Argentina en mucho tiempo. En 2020, con vencimientos brutos, por el equivalente entre pesos y dólares, a  u$s  18.000  millones,  de  los  cuales  la  deuda  nueva  son  apenas  u$s  5000 millones.   Si   uno   mira   los   programas   financieros   que   tuvimos   durante   el kirchnerismo  o  los  primeros  años  de  nuestra  gestión,  en  los  que  aún  había  un déficit   fiscal   alto,   entonces   esto   es   una   fracción.   Es   un   programa   que eventualmente   hasta   casi   enteramente   financiable   por   el sistema   financiero doméstico, si  tenemos  un  buen  año  en  el  que  veamos  una  remonetización  de  la economía,  un  aumento  de  los  depósitos.  Entonces  estoy  muy  optimista  sobre  el impacto  que  genera  haber  achicado  nuestro  programa  financiero  gracias  a  la reducción del déficit. Además, tras los  u$s 18.000 millones de 2020, luego a partir de  ahí  vamos  a  seguir  bajando  el  déficit.  La  argentina,  esperemos,  que  en  2022 tenga equilibrio después de intereses; nuestra deuda nominal va a dejar de crecer. Veo el futuro, en términos financieros, con mucho optimismo.

Todas  las  miradas  son  a  partir  de  cuando  empiezan  a  caer  los  vencimientos  del FMI.

Así  es.  La  clave  ahí  es  entender  cuál  es  el  volumen  del  mercado  local,  cuánto acceso  tenemos  al  mercado  internacional,  pero  eso  es  a  partir  del  segundo semestre  2021. El  año  que  viene  tenemos un  programa financiero  realmente  muy cómodo.

Con respecto al FMI, ¿se van a seguir los mismos lineamientos?

Primero,  este es el programa de la Argentina. Y que, una vez que entramos en la turbulencia,   necesitábamos   acelerar   el   proceso   de   convergencia   hacia   una situación  fiscal  más  sólida.  Con  la  inflación  que  teníamos,  necesitábamos  bajarla, por  eso  el  Banco  Central  diseñó  el  programa  monetario.  Sabemos  que  sin  el Fondo,  el  ajuste  hubiera  tenido  que  ser  mucho  más  rápido.  El  Fondo  Monetario Internacional  nos  está  ayudando  a  que  la  transición  de  la  Argentina  hacia  una posición  más  sólida  haya  podido  ser  más  suave.  Segundo,  este  es  un  programa exitoso  porque  siempre  hay  que  medirlo  contra  el  contrafáctico.  Es  cierto  que tuvimos  una  recesión  el  año  pasado  y  este  estamos  empezando  a  crecer.  Por  el arrastre  estadístico  vamos  a  estar  en  el  terreno  ligeramente  negativo.  La  gran pregunta  es  qué  hubiera  ocurrido  si  no  lanzábamos  este  programa  y  si  no hubiéramos  tenido  el apoyo de la comunidad internacional expresado a través del Fondo.  En  el  tiempo,  cuando  decidimos  hacer  cambios  y  lo  conversamos  con  el FMI, lo pudimos hacer.

¿Se va a renegociar la deuda con el FMI?

Falta muchísimo para eso. En 2020 todavía tenemos desembolsos netos. Hay que empezar a pagar en 2021.Vamos a cumplir con nuestro acuerdo stand-by vigente. Si la Argentina en 2021 quiere tener un nuevo programa con el FMI de manera tal que  los  pagos  netos  sean  más  bajos,  bueno,  es  una  conversación  que  está disponible.  No  significa  renegociar  el  acuerdo  vigente:  este  se  termina  en  2020. Depende  del  tamaño  de  acceso  al  mercado  que  tenga  la  Argentina.  Si  tenemos mucho  acceso,  y  logramos  tener  converger  a  una  posición  fiscal  muy  sólida, probablemente simplemente repaguemos los fondos que nos desembolsaron con el stand-by y no necesitemos uno nuevo.

Pensando en el espacio fiscal, la ralentatización del proceso de sacar los subsidios a  la  energía,  la  caída  de  actividad  y  las  retenciones  a  un  nivel  menor  al  previsto. ¿Cómo están impactando en el resultado fiscal?

Vamos  a  sobre cumplir  la  meta  fiscal  del  segundo  trimestre.  Estamos  siendo  muy, muy  prudentes  en  la  ejecución  presupuestaria.  Recuerden  que  fue  elaborado  con una  inflación  proyectada  del  23%y  sabemos  que  va  a  ser  más  alta.  Entonces, cuanto  más  podamos  mantener  la  nominalidad  del  gasto  cerca  del  presupuesto, que  obviamente  eso  no  ocurre  en  todo  el  gasto  indexado  y  social,  nos  permite acolchonar el faltante de la recaudación.

El más grande es el de derechos de exportación porque se hizo con proyección de recaudación  con  exportaciones  creciendo  más  fuerte  en  lo  nominal  de  que  lo  que está  ocurriendo.  Tuvo  que  ver  la  baja  de  precios  agrícolas  y  algo  menos  de cantidades de las que preveíamos en su momento. Estamos siendo muy prudentes con el gasto para compensar el faltante de ingresos. Estamos convencidos de que vamos a cumplir la meta fiscal.

¿Sin las salvaguardas del acuerdo?

No sabemos cuánto usaremos de los ajustadores o no. No lo hemos decidido aún. Pero  una  primera  muestra  es  que  vamos  a  sobre cumplir  la  meta  del  segundo trimestre. –

Con respecto a la actividad económica, el dato de marzo fue peor de lo que se esperaba. ¿Cómo ven la evolución? ¿Va a ser sólo agro?

-Son varios los sectores que traccionan. Marzo fue un mes que cortó una racha de recuperación de la actividad. Hubo dos factores: fue un mes con pocos días hábiles, pero sin duda la  aceleración  inflacionaria  que  tuvimos  afectó.  Para  abril,  de  hecho,  el  Estudio Ferreres publicó su índice de actividad que mostró una suba desestacionalizada de más de 1% y una caída interanual de 1,5%. Salimos de la zona de caídas de 5%. Pensamos que en abril la economía retomó el camino que había perdido en marzo. Vemos  marzo  como  un  fenómeno  transitorio.  Pensamos  que  secuencialmente vamos a ir viendo crecimiento a lo largo del año. Por ahora, lo que empieza a tirar fuerte  son  las  exportaciones.  En  el  resultado  comercial  de  abril  se  destacó  que crecieron  1,7%,  pero  eso  es  por  efecto  de  caída  de  los  precios  de  nuestros productos agrícolas. El número importante es que las cantidades subieron al 10%, cosa   que   no   ocurría   en   muchísimo   tiempo,   y   en   mayo,   en   cantidades, probablemente suban por arriba del 20%. No es sólo por efecto de la recuperación de  la  sequía:  las  manufacturas  de  origen  industrial  y  agropecuario  también  están mostrando  un  desempeño  positivo. Del  lado  de  la  demanda,  las  exportaciones  ya arrancaron  y  van  a  generar  un  buen  año  y  buena  dinámica  que  afecta  a  todo  el sector  de  logística,  transporte, entonces  todos  esos  sectores  están  funcionando muy  bien.  También  el  turismo,  donde  vemos  una  reversión  que  tuvimos  durante tantos años, de caída del turismo receptivo y aumento en el emisivo; hoy tenemos el fenómeno inverso.

En  la  energía,  con  producción de  petróleo,  hay  cuatro  anuncios  de  inversión  muy parecidos, cada uno de unos u$s 3000 millones, y el equivalente a 70.000 barriles diarios  de  incremento  en  la  producción.  Van  a  poner  a  la  Argentina  en  el  club  de exportadores de petróleo importantes dentro de pocos años.

Estamos dentro de pocos días con los resultados de la licitación del gasoducto del centro  que va a permitir que la producción de gas en Vaca Muerta siga creciendo porque  ahora  se está encontrado  con un  límite  en  el  transporte. Todo  lo  que está ocurriendo con Vaca Muerta se está expandiendo a la metalmecánica, al resto del país,  en  las  conversaciones  que  tiene  con  gente  de  la  industria  siderúrgica, metalmecánica,   claramente   ven   que   la   recesión   hizo   piso   y   ya   están   con proyecciones  de  aumento  para  próximos  meses.  El  consumo,  ahora  con  la combinación  de  menos  inflación  y  salarios  nuevos,  va  a  mostrar  cierta  mejoría.  Y este año va a ser uno en el que todavía la inversión va a seguir muy débil porque con la escasez del crédito, derivada en buena medida en la incertidumbre política, es  lógico  que  sea  el  componente  menos  dinámico  de  la  demanda.  Sobre  todo  en una  economía  que  tiene  mucha  capacidad  instalada  sin  usar  producto  de  la recesión de estos dos años.

Da  la  sensación  de  que  esta  crisis  la  están  pagando  la  que  menos  tienen.  ¿Qué plan tienen?

La  única  manera  en  la  que  la  Argentina  va  a  resolver  el  problema  estructural  de pobreza que tiene, que no es de 2018, es de hace ya muchísimos años, es lograr una  economía  que  crezca  de  manera  permanente.  No  hay  otro  camino.  En  el medio,  y  en  el  marco  de  la  escasez  fiscal  que  tenemos,  nos  hemos  cuidado  de proteger  a  los  más  vulnerables.  Por  eso  en  marzo  anunciamos  el  adelantamiento del  año  del  aumento  de  la  Asignación  Universal  por  Hijo,  y  por  eso  también estamos blindando algunos programas sociales.

¿Están pensando medidas adicionales?

Acabamos  de  hacer  el  aumento  de  la  AUH.  Vamos  monitoreando  la  situación;  no es algo que tengamos pensado hacer ahora, pero en caso de ser necesario y tener espacio fiscal son cosas que siempre están abiertas.

¿Cuánto complica hoy el menor crecimiento de Brasil?

Diría que no complica. Eventualmente, no está creciendo todo lo que pensábamos que lo iba a hacer. A principios de año eran más cercanas a 3%, y ahora a 1,4%. Pero crece. Complicaba mucho cuando tenía una contracción de 4% anual. Este es un  Brasil  que  empuja  un  poco  menos  pero  las  exportaciones  argentinas  a  Brasil están creciendo al mejor ritmo de los últimos años.

Por otro lado hay que mirar el conjunto de cosas que están ocurriendo en Brasil. Si la  reforma  previsional  avanza  es  muy  probable  que  se  puede  destrabar  el crecimiento en Brasil. Además, estamos logrando una muy buena relación con las negociaciones vinculadas al Mercosur.

 

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