Dimytro Kuleba: "Bielorrusia seguirá siendo prorrusa aunque gane la oposición"

Dimytro Kuleba: "Bielorrusia seguirá siendo prorrusa aunque gane la oposición"

Teme que el acercamiento de Bielorrusia a Moscú deja a su país rodeado de naciones hostiles dispuestas a robar territorios.

Cuando Dimytro Kuleba nació hace 39 años en Sumy (actual Ucrania) la capital de su país, la Unión Soviética, era Moscú. Hoy es ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, con la mirada puesta en Europa. Pero Rusia sigue siendo un condicionante: Crimea fue anexionada en 2014 y los separatistas apoyados por Moscú mantienen vivo el pulso bélico en el este del país. Seis años después del inicio de la guerra, Bielorrusia es el nuevo dolor de cabeza de Kiev. El gobierno ucraniano teme que el acercamiento de Minsk a Moscú deje a su país parcialmente rodeado por naciones hostiles dispuestas a nuevos robos de territorio.

Ha pasado un mes desde las elecciones en Bielorrusia y Alexander Lukashenko sigue acorralado en la calle. ¿Les preocupa verlo más próximo que nunca a Vladimir Putin?

Mire el mapa. Bielorrusia está al norte de Ucrania. Teníamos muchas garantías [de Minsk] de que el territorio de Bielorrusia no sería usado por Rusia contra Ucrania. Si Lukashenko se debilita, estas garantías dejan de existir. Nos preocupa nuestra frontera norte, porque Rusia está en nuestro flanco este, pero también tiene tropas en Transnistria, al sur. Y también en Crimea, claro. Si Moscú controla la toma de las decisiones en Bielorrusia, estaremos dentro de un semicírculo. Casi rodeados.

Durante años la unión de Bielorrusia y Rusia ha sido un escenario más teórico que realista. ¿Lo cree factible ahora?

Nadie podía imaginar la invasión de Crimea en 2014. O que habría esta serie de envenenamientos de Rusia. Que Rusia usaría recursos online en la crisis de Cataluña. Nada es imposible en lo que se refiere a Rusia. Pero en todo caso, no hace falta que absorba Bielorrusia: puede seguir siendo un país independiente, pero con Moscú controlando la toma de decisiones. Desgraciadamente puede ser así.
¿Qué papel debería jugar la UE en la crisis bielorrusa?

Es distinta la situación en Ucrania en 2014 y en Bielorrusia ahora. En 2014 habíamos decidido romper con Rusia, había un apoyo total a la UE por parte de la gente. Pero Bielorrusia no está en ese punto, seguirá siendo prorrusa incluso aunque la oposición gane. No se pueden comparar los dos casos. Lo mejor es apoyar a la sociedad en su lucha por la libertad y la democracia. Eso es lo que la UE está haciendo. Pero el impacto es limitado.

Vladimir Putin está prestando apoyo a Lukashenko, que ha aumentado la represión. Incluso está dispuesto a enviar tropas. ¿Puede eso volver a un sector de los bielorrusos contra Moscú?

Puede ser. En 2014 había muchos ucranianos que no estaban contra Rusia hasta que se dieron cuenta de que eran soldados rusos los que estaban matando a soldados ucranianos. No quiero que se llegue a ese punto. Pero por supuesto todo es posible. Si Rusia llega a ejercer la violencia los bielorrusos pueden cambiar de opinión.

¿No teme que unas sanciones europeas contra Bielorrusia empujen a Minsk a los brazos de Putin todavía más?

Cuando ves la crisis delante de ti no puedes quedarte sentado. Unas sanciones individuales constituyen una reacción lógica. Pero no creo que empujen más a Minsk. Lukashenko ya hizo su elección.
Hablamos de la influencia de Rusia, pero Moscú les ha acusado a ustedes de meter a nacionalistas ucranianos armados en Bielorrusia.

Es un sinsentido. Cuando Rusia y Bielorrusia buscan enemigos salen siempre Lituania, Polonia, República Checa, Ucrania... Bien, estamos en buena compañía [ríe]. Pero el hecho es que ninguno de nuestros países hace lo que hace Rusia. No mandamos a nuestros periodistas a lavar el cerebro a la gente. Y no creamos una reserva de tropas para intervenir allí. Para mi lo que dice [el ministro de Exteriores ruso, Serguei] Lavrov suena como una operación encubierta: culpar al otro de lo que vas a hacer.

Pues Putin también les ha acusado a ustedes, o más bien a los servicios secretos ucranianos, de estar detrás de la "trampa" que atrajo al grupo de mercenarios rusos de la empresa Wagner hasta Bielorrusia y ser detenidos cerca de Minsk este verano.

Como ministro de Exteriores no hablo de nuestros servicios secretos. No lo sé. Pero lo que sé es que tenemos evidencias de que había pruebas suficientes para mandar a extraditar a esta gente a Ucrania [por haber combatido en el pasado Donbas]. En lugar de eso, Lukashenko los devolvió a Moscú.

¿Debería Alemania cancelar su gasoducto Nord Stream 2 (NS2) con Rusia después del envenenamiento con Novichok del opositor ruso Alexei Navalny?

Alemania ha estado bajo presión por un tiempo, antes era una presión legal y económica. El envenenamiento de Alexei Navalny pone una presión moral. Y es complicado, lo entendemos: se han invertido millones. No envidio a los alemanes ante esta decisión. Nuestra posición siempre ha sido que daña la seguridad energética de Europa.

¿Por qué?

La estrategia europea es diversificar proveedores. Pero el NS2 acentúa un proveedor principal, que es Rusia: va contra la estrategia europea.

Pero ustedes tienen también gasoductos directos con Rusia, y temen perder unas tasas de tránsito del gas que llega a Europa. ¿Por qué hay que cuidar la tubería que Ucrania comparte con Rusia y sin embargo en el caso de Alemania es nociva? No suena muy objetivo.

¡Todo el mundo puede! Y yo no debo ser objetivo: soy el ministro de Exteriores de Ucrania, no de la objetividad. Pero ese gas que entra por NS2, puede llegar perfectamente por Ucrania. Nadie ha de ser objetivo, por eso entiendo a Alemania.

Han pasado seis años desde el inicio de la guerra en Ucrania. Ustedes han cambiado de presidente. ¿Ha cambiado Rusia de actitud?

No lo puedo calificar de cambio dramático. Pero lo que vemos es que Rusia está dividida entre usar el conflicto para condicionar a Ucrania o lograr un alivio en las sanciones. Algún día Rusia puede hacer algo constructivo, pero luego vuelven a dispararnos. No es tan constructiva como solía ser, pero hay una comunicación entre ambos.

Durante su viaje a España ha firmado con la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, un memorando de entendimiento en materia de ciberseguridad. Ustedes sufrieron los primeros ciberataques rusos. ¿Por qué a otros países les pilla por sorpresa esta amenaza?

Si muchos socios de la UE hubiesen escuchado a Ucrania no habrían sido cogidos por sorpresa por ciberataques después. De hecho agradezco la apertura de España: es algo que tratamos entre ministros de Exteriores porque es un problema político. No es un asunto técnico. Y España es el primer país europeo en firmar este memorándum con nosotros. Mi experiencia: los países no se lo toman en serio hasta que no son víctimas de ciberguerra o 'info war'. Fui embajador en el Consejo de Europa, y organizaba de vez en cuando sesiones sobre este tema, mucha gente no venía. Los diplomáticos españoles nunca asistieron a las sesiones hasta que sucedió lo de Cataluña.

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