Dependencia en los commodities hace vulnerable a Latinoamérica frente a posible desaceleración en China

Dependencia en los commodities hace vulnerable a Latinoamérica frente a posible desaceleración en China

Chile sería el país más afectado en caso de empeorar el escenario. Brasil y Perú también serían perjudicados

La fuerte dependencia de los commodities y la exposición directa a la economía global representan vulnerabilidades significativas para las economías latinoamericanas si la desaceleración de China se hace más pronunciada de lo esperado, señala el informe de Fitch Wire + de Fitch Ratings. Es probable que los grandes exportadores de commodities como Chile, Brasil, Perú y Colombia se encuentren entre los más expuestos, aunque México también se vería afectado por una grave desaceleración de China.

La reciente escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, incluyendo la imposición de aranceles adicionales a las importaciones por ambas partes, ha aumentado la probabilidad de que la Guerra Comercial bilateral se prolongue. Esto probablemente tendrá implicaciones para el crecimiento en los dos países. La ralentización del crecimiento chino podría tener un efecto adverso en las principales economías latinoamericanas, dada la rápida profundización de los vínculos comerciales y de inversión en la última década, así como su elevada exposición a los vaivenes en el mercado de los commodities.

Escenario hipotético

Fitch a partir de la estimación del crecimiento chino en un caso base de una desaceleración gradual al 6% en 2020 y al 5,8% en 2021, elaboró un escenario hipotético de una desaceleración más severa para evaluar cómo afectaría a América Latina.

El escenario, que se desarrolló utilizando el Modelo Económico Global de Oxford Economics, incluye dos supuestos principales: en primer lugar, la imposición de aranceles del 25% por parte de Estados Unidos sobre US$300.000 millones de importaciones chinas y, en segundo lugar, un fuerte descenso en la inversión empresarial de China. Juntos, esto llevaría al crecimiento chino a una media de sólo el 4,1% entre 2019 y 2021, en comparación con la hipótesis de base del 6%. El escenario supone una respuesta de política monetaria, pero no fiscal, así como shocks en los precios de las materias primas y de las acciones a nivel mundial.

Chile sería el más afectado, con un crecimiento del PIB real que se apartaría del caso base en 1% en 2020 y 5% porcentuales en 2021. Brasil, México, Perú y Colombia también experimentarían un arrastre de crecimiento de más de 1% en 2021. La mayor exposición al comercio de determinados commodities, en particular el petróleo crudo, el hierro y el cobre, explica las vulnerabilidades en la mayoría de estos países, donde la caída de los precios mundiales pesa sobre el valor de las exportaciones y la inversión. En los casos de Chile, Perú y Brasil, también se esperaría un gran efecto en el volumen de comercio directo, dado que China es su principal destino de exportación.

Además de estos desafíos, los países latinoamericanos generalmente no están en una posición fuerte para responder a la desaceleración china. Varias de las principales economías están experimentando una desaceleración cíclica este año, tras años de débil crecimiento. También es probable que el potencial de estímulo fiscal se vea muy limitado por los actuales problemas de saneamiento y por el aumento de los niveles de deuda. En varios países de la región se ha iniciado un ciclo de flexibilización monetaria, pero el margen de maniobra para recortar drásticamente los tipos también es limitado. Esto es especialmente cierto si se tiene en cuenta que una fuerte desaceleración en China probablemente también incluiría una depreciación de la presión sobre las monedas latinoamericanas y una mayor inestabilidad en el precio de los activos.

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