De México a Argentina: la región más golpeada del mundo por el Covid lucha por ponerse en pie

De México a Argentina: la región más golpeada del mundo por el Covid lucha por ponerse en pie

La recuperación de México, Brasil y Argentina es frágil y desigual. Los motores económicos de la región dependen de un mayor ritmo de vacunación y la mano tendida desde Washington.

Durante muchos años, un par de décadas al menos, Estados Unidos siguió con displicencia y piloto automático lo que sucedía entre su frontera sur y la Antártida. América Latina era esa región siempre problemática, pero relativamente poco dañina en comparación con otros incendios en distintos puntos del planeta. México y la lucha contra los narco, Colombia, Venezuela, Cuba y no mucho más.

Ya no es así. La tragedia de la pandemia tuvo un efecto colateral positivo, el de devolver el interés de la Casa Blanca a una relación profunda y de provecho mutuo con América Latina. Para eso, el presidente Joe Biden confía sobre todo en su consejero de seguridad nacional, Jake Sullivan, y en su asesor especial para el Hemisferio Occidental, Juan Sebastián González.

Sullivan y González estuvieron recientemente en Brasilia y Buenos Aires, y confirmaron que las cuentas son claras en América Latina: la región es la más golpeada del mundo por la pandemia del covid, que empeoró una situación ya de por sí mala. ¿Llega en 2021 y 2022 el ansiado rebote? Sí, pero será insuficiente. Así, tras una década perdida en términos de crecimiento, el futuro seguirá siendo oscuro.

"En términos de ingresos per cápita, la región continúa en una trayectoria que conduce a una década perdida", señaló la Cepal (Comisión Económica para América Latina) en un reciente informe que ancló en un 6,8 por ciento la caída del PIB en 2020 y en un 5,2 el rebote para 2021.

La reconstrucción post pandemia se presenta complicada e irregular si se mira a las tres principales economías. Brasil es el país que menos sufrió en términos de caída del PIB, un 4,1 por ciento en 2020, gran diferencia con el 8,5 de México y el 9,9 por ciento de Argentina. Y mientras los brasileños están encendiendo el motor con potencia, la recuperación mexicana, y sobre todo la argentina, parecen mucho más frágiles.

¿Qué piensa hacer Washington ante esta situación? No llega tan lejos como aquellos que sueñan con un "Plan Marshall" al estilo del que ayudó a reconstruir parte de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, pero la Casa Blanca se está volcando en apoyar a sus vecinos del sur, porque sabe que así también se apoya a sí misma. Cuánto más influya en América latina y cuánto más sólidas sean las economías de esos países, menos poder tendrá China, que es hoy el gran rival de la primera potencia mundial.

La donación de vacunas forma parte de ese esquema. Washington decidió que si Moscú y Pekín se las venden a América Latina, Estados Unidos las donará. Hasta ahora fueron 50 millones de dosis, pero habra más. A eso se suma el plan de 4.000 millones de dólares que busca alejar a Centroamérica del peligro de convertirse en una zona de estados fallidos o narcoestados (o ambos), que es también una forma de frenar la creciente migración que presiona en la frontera con México.

Al mismo tiempo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está desarrollando una apuesta por el "nearshoring", el término que se utiliza para recuperar fábricas instaladas en China y que vuelvan a producir desde países vecinos a los Estados Unidos.

"Todo, desde el cambio climático hasta la promoción de una recuperación económica ecológica, pasando por la victoria en la lucha contra la pandemia y el consenso hemisférico a favor de la democracia, no sólo es fundamental para la región, sino para la futura prosperidad y seguridad de Estados Unidos", dijo días atrás González en una conversación con un grupo reducido de periodistas que cubren la región.

"Brasil y Argentina son las mayores economías de Sudamérica. Aportan importantes recursos, conocimientos técnicos y capacidad industrial para construir cadenas de suministro resistentes. Así que (en la visita a ambos países) cubrimos toda la gama de temas con ellos, desde las elecciones hasta el 5G, pasando por la OCDE, la OTAN y el clima".

¿Y México? Se resume en una frase: "Los Estados Unidos y México somos más fuertes cuando estamos juntos".

¿Será suficiente esta alianza en proceso entre Washington y la mayoría de los países latinoamericanos? La Cepal tiende a creer que no: "Nada permite anticipar que la dinámica de bajo crecimiento previo a 2020 vaya a cambiar. Los problemas estructurales que limitaban el crecimiento de la región antes de la pandemia se agudizaron y repercutirán negativamente en la recuperación de la actividad económica y los mercados laborales más allá del repunte del crecimiento de 2021 y 2022".

Hay, de todos modos, matices muy importantes. No es lo mismo la potencia económica de Brasil que la de Argentina, países gobernados por gobiernos de ideologías en las antípodas. Meses atrás sus ministros de Economía se trenzaron en una agria discusión pública acerca del papel de la Escuela de Chicago y del neoliberalismo en la región. El gobierno del peronista Alberto Fernández Argentina encarna un teórico progresismo, que visto de cerca no siempre es tal, mientras que el de Jair Bolsonaro en Brasil está en la derecha, aunque también con matices.

Los últimos datos de Brasil señalan que la mayor economía de América Latina creció un 1,2 por ciento en el cuarto trimestre, más que el 0,7 previsto. El aumento fue liderado por un incremento del 5,7 por ciento en el sector agrícola, y también incluyó un aumento del 4,6 por ciento en las inversiones. Así, la economía brasileña recuperó los niveles de actividad previos a la pandemia. Y el paquete de ayuda fue potente: 156.800 millones de dólares, el 11,4 por ciento del PIB.

El Banco Central mexicano vinculó directamente el avance en el plan de vacunación al desempleo económico del país: "El menor contagio y el avance del proceso de vacunación han permitido menores restricciones a la movilidad. Esto último condujo a una significativa reactivación de la actividad económica en marzo".

La situación más compleja entre los grandes países de América Latina es, sin dudas, la de Argentina. Fernández lanzó al inicio de la pandemia, en abril de 2020, una frase que se le terminó volviendo en contra: "Prefiero tener el diez por ciento más de pobres y no 100.000 muertos". Argentina tenía, a fines de 2020, un 6,5 por ciento más de pobres que un año antes. Y hoy, con solo un 20 por ciento de su población completamente vacunada, se acerca a los 110.000 muertos.

"Argentina encabeza la lista de países de América Latina que han incrementado -a pesar de las ayudas oficiales- los niveles de pobreza en el año 2020, triplicando el promedio de 3,2 puntos porcentuales de los 17 países de la región analizados", destacó recientemente Jesús Rodríguez, ex ministro de Economía de Raúl Alfonsín y auditor general de la Nación.

Rodríguez menciona también un estudio de la OCDE que estima que "Argentina es el único país para el que se estima necesario que pasen más de cinco años para recuperar los niveles de actividad económica previos a la pandemia"

En un contexto de elecciones legislativas a doble vuelta en septiembre y noviembre, el gobierno de Fernández y Cristina Fernández de Kirchner lanza en estos días un paquete de impulso al consumo de unos 4.200 millones de dólares, aproximadamente el uno por ciento del PIB. Salta a la vista la abismal diferencia con los estímulos de Brasil.

Al otro lado de los Andes, la economía de Chile está recuperando su ritmo de crecimiento, en buena parte gracias a que más del 82 por ciento de la población está ya vacunada al completo. Perú, en cambio, es pura incertidumbre con el nuevo gobierno de Pedro Castillo, un maestro de escuela rural sin antecedentes en la función pública y de marcada inclinación a la izquierda.

Castillo designó recientemente a Pedro Francke como su ministro de Economía y Hacienda. En declaraciones al "Financial Times", Francke se definió como un "izquierdista moderno o moderado". Ex economista del Banco Mundial, Francke cree que "reducir las desigualdades" en un país cuya macroeconomía fue un éxito en los últimos años, es "absolutamente fundamental y compatible con un manejo razonable" de la economía.

Perú tiene una de las tasas de muertes debido al covid más altas del mundo, y su PIB cayó un 11,1 por ciento en 2020.

Así, la salida de la pandemia es aún algo por verse en América Latina, que se enfrenta a una combinación más que peligrosa: lentitud en la vacunación y una economía derrumbada. El 2021 será un año de crecimiento, pero insuficiente. Y nadie espera que la solución del pequeño El Salvador, convertir al bitcoin en moneda de curso legal, vaya más allá de la anécdota. Los problemas son los de siempre, pero mucho mayores. Y Washington lo sabe. También Pekín.

www.prensa.cancilleria.gob.ar es un sitio web oficial del Gobierno Argentino