Cuáles son los desafíos del nuevo gobernante cubano

Cuáles son los desafíos del nuevo gobernante cubano

24/04/18 - 16:47 - El apoyo practicamente unánime a Miguel Díaz-Canel en la Asamblea Nacional de Cuba, que el miércoles asumió sus funciones de jefe de Estado, no está acompañado de un compromiso concreto de reconstruir el país en ruinas que han dejado casi seis décadas de control estatal de la economía bajo el mando de Fidel y Raúl Castro.

Con la economía estancada, que depende del petróleo venezolano, y un aparato estatal de corte soviético que consume los escasos recursos de la nación, el nuevo mandatario enfrenta un reto monumental: continuar y profundizar las reformas económicas emprendidas por Raúl Castro y evitar que se tambalee el sistema político, explicaron varios expertos.

"El reto más grande que tiene Miguel Díaz-Canel es encaminar la economía por el sendero del crecimiento económico", afirma Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group, con sede en Miami.

Díaz-Canel, quien el viernes pasado cumpló 58 años, recibió el poder de manos de Raúl Castro después de una década de lentas reformas y debe "reavivar el deshielo con Estados Unidos", añadió el experto.

Como principal obstáculo, Morales señala "la sombra de la octogenaria generación", que a su juicio seguirá manteniendo el poder desde el Partido Comunista. Raúl Castro continuará al frente del PCC hasta el 2021. Para "reavivar el deshielo" —proceso iniciado por el presidente Barack Obama en 2014— el nuevo mandatario cubano tendría que solucionar el problema de las confiscaciones de empresas norteamericanas a principios de los años 1960, liberar a las fuerzas productivas del país mediante una ley que permita la libre empresa y autorizar las inversiones privadas de cubanos de la Isla y la diáspora, enumera Morales.

Estas medidas han sido un reclamo histórico de la oposición, pero La Habana siempre ha respondido con más centralismo. "La década de gobierno de Raúl Castro ha sido una década perdida", afirma, aunque señala que la apertura a la pequeña empresa privada fue un avance.

Más de medio millón de cubanos trabajan fuera del ámbito estatal desde el 2010, cuando Raúl Castro impulsó el cuentapropismo como una manera de aliviar la carga de las finanzas públicas. Morales agrega que el gobierno debería dejar funcionar el juego de la oferta y la demanda en un mercado libre, permitir la contratación del personal cubano por parte de empresas extranjeras sin intermediación del gobierno, revitalizar el transporte y profundizar en las reformas estructurales en el campo.

"Se necesita eliminar el monopolio del acopio en el campo y dejar que los usufructuarios decidan qué producir, a quién vender y fijar los precios, sin intervención estatal, además de extender el contrato de usufructo por tiempo indefinido", apunta.

Cuba dedica alrededor de $2,000 millones anuales a importar productos que necesita para el mercado interno y que podrían producirse en la isla. La ineficiencia del Estado, propietario de todas las grandes y medianas empresas en la isla, ha sido reconocida por las propias autoridades, que sin embargo siguen apostando por "la empresa estatal socialista" como columna vertebral de la economía.

Elías Amor, economista cubano radicado en España, cree que es "un disparate" mantener el actual sistema económico. El también activista de los derechos humanos publicó recientemente un listado de 50 acciones urgentes que debe emprender el gobierno cubano para reactivar la economía.

"Cuba debe transitar hacia una economía de mercado social, en donde el eje de la economía sea la empresa privada y el Estado recupere su papel como distribuidor de la renta, de asignación de recursos y para fomentar el desarrollo económico", explica Amor, quien urge al gobierno de la Isla a abandonar su papel regente.

"Los llamados lineamientos tienen que revisarse en profundidad porque son inalcanzables con el actual sistema económico. Creo que es vital que se equilibren las cuentas públicas y que se unifique la moneda", agrega el experto.

El sistema propuesto por Amor incluye una política de privatización que permitan al campesinado ser propietario de la tierra y reducir el peso del sector estatal en la economía ,reduciendo sustancialmente los efectivos del Ejército y la Seguridad del Estado. "En Cuba el 85 por ciento de los empleados tienen como patrón al Estado. Esa cifra debería reducirse al menos al 15 por ciento para hacer que el país prospere", explica en una conversación telefónica desde Madrid.

Para el catedrático cubano Carmelo Mesa-Lago, la elección de Díaz-Canel responde a su lealtad al Partido Comunista. "El partido lo eligió porque lo ven como una persona leal, que no va a cambiar nada", dijo a Bloomberg Businessweek el economista.

Mesa-Lago recalcó que en la isla "hay una burocracia estancada que claramente ve al sector privado como una amenaza", en referencia a los aires fríos que soplan sobre los emprendedores cubanos tras el congelamiento de varios tipos de licencias.

El año pasado, Mesa-Lago y otros expertos presentaron Voces del cambio en el sector no estatal cubano, un estudio sobre el incipiente sector privado en la economía cubana. Los cuentapropistas pidieron en aquel momento más oportunidades para invertir en sus negocios y menos trabas burocráticas. También exigieron la apertura de mercados mayoristas y la libre importación de mercancías, pero hasta el momento el gobierno ha permancido sordo a sus necesidades.

Sobre los retos de Díaz-Canel, Mesa-Lago no se muestra optimista. La crisis, dice, no es tan severa como cuando desapareció la Unión Soviética, pero los desafíos son mayores desde 1990.

 

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