Bolivia  ●  Chile  ●  Evo Morales  ●  Islas Malvinas  ●  Mercosur  ●  Mercosur-UE  ●  Venezuela

Crisis migratoria venezolana desnuda la escasa eficacia de los múltiples organismos regionales

Comenzaron a proliferar a inicios de la década pasada:

Crisis migratoria venezolana desnuda la escasa eficacia de los múltiples organismos regionales

Mientras algunos como Unasur y Alba están paralizados, otros como la OEA han recuperado protagonismo. Los expertos destacan la experiencia de la Alianza del Pacífico.

Trece países de América Latina se reunieron la semana pasada en Quito para buscar soluciones a la crisis migratoria venezolana. Catorce kilómetros al norte de la capital de Ecuador, la sede de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) -un edificio de 20 mil metros cuadrados, cinco pisos, que costó US$ 38 millones e inaugurado en 2014- estaba vacío, símbolo del desgaste de algunos de los órganos multilaterales que proliferaron en los últimos años y que el éxodo venezolano ha desnudado.

En contraste, al día siguiente, la Organización de Estados Americanos (OEA) creó un grupo de trabajo para monitorear la salida de los 2,5 millones de venezolanos que, según Naciones Unidas, han abandonado ese país desde 2015, cuando se agravó la crisis bajo el gobierno del Presidente Nicolás Maduro.

Entre los organismos de integración regional, con distintos propósitos, alcances, trayectorias y tendencias, están la OEA, Unasur, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), Petrocaribe, Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), la Comunidad del Caribe (Caricom), Alianza del Pacífico, Comunidad Andina de Naciones, Mercosur, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), sin contar los legislativos que tienen algunas de estas instituciones, como el Parlamento Andino, del Mercosur, o de Centroamérica.

Precisamente, durante el mandato del antecesor de Maduro, Hugo Chávez (1999-2013), y del gobierno del Presidente Lula da Silva (2003-2011) en Brasil, años de bonanza económica por los precios altos de las materias primas en los mercados internacionales, proliferaron muchos de estos organismos multilaterales, cuyo debilitamiento coincidió con la muerte del venezolano y la caída en desgracia del brasileño por temas de corrupción. Son los casos de Unasur, Alba, Celac o Petrocaribe.

La idea de Unasur nació en 2004, fue oficializada en 2008 y constituida formalmente en 2011, como un espacio de integración y unión en temas culturales, sociales, económicos, políticos y comerciales. Compuesta por once naciones, tuvo protagonismo en crisis como la destitución de Fernando Lugo en Paraguay en 2012.

Más allá de las buenas intenciones del Mandatario boliviano Evo Morales, quien la semana pasada pidió reimpulsar el organismo, Unasur vive tiempos complejos: Colombia oficializó el 10 de agosto pasado su salida del bloque por ser "cómplice silencioso de la dictadura de Venezuela", de acuerdo con el Presidente Iván Duque. Colombia, Brasil, Argentina, Perú, Paraguay y Chile habían suspendido en abril su participación en ese bloque.

Algo similar pasa con el Alba, organismo que nació en 2004 financiado por Venezuela, y con Bolivia, Cuba y Ecuador como socios principales, con el foco puesto en la lucha contra la pobreza y la exclusión social con base en doctrinas de izquierda. El bloque propuso la creación de una moneda común y de un banco regional, entre otros proyectos que no pasaron de eso.

El gobierno ecuatoriano se retiró del Alba el 23 de agosto pasado, en respuesta a la crisis humanitaria en Venezuela. Quito fue un aliado regional de Caracas, pero se fue distanciando el año pasado con la salida de Rafael Correa y la llegada del Presidente Lenín Moreno.

Petrocaribe, un bloque creado por Hugo Chávez para entregar crudo a precios preferentes y con facilidades a países de Centroamérica y el Caribe (principalmente Cuba), perdió fuelle a medida que la industria petrolera venezolana colapsaba.

Los expertos destacan algunos puntos en común en todos estos casos. Juan Carlos Hidalgo, analista del Cato Institute, considera que Unasur, Alba, Celac y Petrocaribe "han pasado a ser irrelevantes" ante la desaparición de los liderazgos regionales de Chávez y Lula, y el colapso económico de Venezuela, "que en gran medida los financiaba".

Por otro lado, el analista costarricense considera que esta proliferación de organismos es "irónica", ya que el comercio intrarregional llega apenas al 18% del total, mientras que en la Unión Europea es del 69% y en Asia, del 55%.

Christopher Sabatini, académico de la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos en la Universidad de Columbia, ve tres razones en la proliferación de grupos regionales las últimas dos décadas.

Primero, el "entusiasmo" por el boom económico a partir de los años 2000-2003, cuando "los países empezaron a tener mucho dinero, se sintieron mucho más poderosos, crearon vínculos con China e India. Tenían mucha plata y también mucha arrogancia. Iban a rebalancear el mundo". Segundo, en paralelo eso reflejaba "cierta debilidad" de organizaciones como el Mercosur. Entonces, otros países como Chile, Colombia, México o Perú "buscaron otras opciones, en cierta forma más modestas, pero con pasos mucho más concretos. Por eso se formó la Alianza del Pacífico". Tercero, "un sentimiento de que el poder de Estados Unidos se estaba debilitando" y de que había llegado el momento de que los países del sur podrían "tomar la iniciativa".

Sabatini dice que la multiplicidad de organismos "balcaniza" la región, y apunta a un problema de fondo: "Para que un cuerpo multilateral tenga poder, las naciones tienen que estar dispuestas a ceder cierta parte de su soberanía para un bien común. Es decir, la solidaridad regional no es suficiente para sostener una alianza. Y la verdad es que Celac, Alba, Unasur, los parlamentos (Parlatino, Centroamericano, del Mercosur, etc.) no tienen eso. Son clubes de vecinos y nada más. No tienen capacidad, ni los protocolos. Hace falta un compromiso serio".

Descripción que lleva a mirar a los organismos que funcionan.

El péndulo

El miércoles pasado, en Washington, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, creó un grupo de trabajo para buscar soluciones a la crisis migratoria venezolana, un paso más en la defensa de la democracia en la región que ha llevado adelante el ex canciller uruguayo desde que llegó al organismo hemisférico en 2015.

La elección de Almagro coincidió con el endurecimiento del régimen de Nicolás Maduro, y con los triunfos sucesivos de proyectos pro libre mercado en la región como Mauricio Macri en Argentina y Pedro Pablo Kuczynski en Perú, y la destitución de Dilma Rousseff en Brasil, quien fue reemplazada por Michel Temer. "Precisamente, el giro del péndulo ideológico hace que otros organismos y asociaciones ad hoc retomen o adquieran predominancia. La OEA, bajo el liderazgo de Almagro, ha recuperado en cierta medida el rol de defensor de la democracia en la región que había perdido con José Miguel Insulza", dice Hidalgo.

Venezuela decidió en 2017 retirarse de la OEA -un proceso que dura dos años-, lo que parece no haber afectado el funcionamiento de ese organismo, distinto a los casos de Unasur y Alba. "Unasur fue como una cadena de montañas que solo tenía cumbres, no había negociaciones de diplomacia cotidianamente", dice Sabatini, y agrega que, "conociendo las debilidades de la OEA, aunque es un foro muy dividido, tiene los protocolos, la experiencia, para poder convocar y hacer que se vea como ganador en esta etapa".

Los expertos destacan también a la Alianza del Pacífico, bloque formado en 2011 por México, Colombia, Chile y Perú con el foco puesto en el comercio con Asia. "La Alianza del Pacífico se ha consolidado como el modelo de integración comercial a seguir vis-à-vis el Mercosur", estima Hidalgo.

Para Sabatini, la Alianza del Pacífico "es un club que vale la pena, porque está basado en intereses nacionales económicos, con la disposición de compartir estándares", y destaca la integración del bloque en términos de comercio, de las bolsas, de facilitación de intercambios educativos, de migración: "Su meta es mucho más estrecha, lo que es bueno, porque los organismos como Unasur tienen metas tan amplias y vagas, que a la larga no tiene sentido".

OEA

El grupo de trabajo de la OEA que monitorea el éxodo venezolano debutará esta semana con una visita a Colombia.

www.prensa.cancilleria.gob.ar es un sitio web oficial del Gobierno Argentino