Cortocircuitos en las cancillerías de Argentina y Bolivia por la contaminación del río Bermejo

Cortocircuitos en las cancillerías de Argentina y Bolivia por la contaminación del río Bermejo

Autoridades argentinas reclaman una “falta de interés” de parte de sus pares bolivianos para solucionar el conflicto.

El informe sobre la contaminación del río Bermejo, que publicó el medio argentino El Tribuno el domingo pasado, sacó a relucir cortocircuitos institucionales entre la diplomacia boliviana y argentina.

“La viceministra de Relaciones Exteriores boliviana, María del Carmen Almendras, y el embajador José Colodro no responden al pedido de la presidenta pro tempore de la Comisión Binacional para el Desarrollo de la Alta Cuenca de Río Bermejo (Cobinabe), Cristina Guzmán, a fin de fijar una reunión en donde se urge adoptar acciones contra la contaminación y definir otros temas”, denunció el periódico tarijeño El País.

Ese medio consultó a Guzmán sobre el reporte técnico que la Secretaría de Recursos Hídricos de Salta elaboró en respuesta a un pedido de informes de Diputados por la mortandad de peces ocurrida en septiembre. En ese marco, la embajadora argentina aclaró que desde mayo intenta reunir a la Comisión Binacional, sin que sus pares de Bolivia respondan a los pedidos formales que les reiteró a lo largo de los últimos siete meses.

En diálogo con El Tribuno, la abogada jujeña, que fue vicepresidenta de la Convención Constituyente de 1994, diputada nacional y representante argentina en la Comisión Interamericana de Mujeres (OEA) aclaró que el silencio de los delegados de Bolivia no es su única preocupación. Hizo notar que, desde comienzos de 2017, viene reclamando a la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación argentina que licite las estaciones hidrológicas pendientes en la cuenca, con la inclusión de sistemas para monitorear la calidad de las aguas del curso binacional.

“He reiterado veinte veces el reclamo, por notas y en forma personal, sin tener una respuesta”, precisó.

Tras insistir en que el saneamiento de la cuenca es una asignatura fundamental del plan de aprovechamiento sostenible, Guzmán sostuvo que “el agua es vida y no debe convertirse en un factor de enfermedad y de muerte”.

Desinterés

La cuenca del Bermejo está cada vez más contaminada con efluentes cloacales, agrícolas e industriales, pero los organismos que deben identificar las descargas y detenerlas se muestran inconmovibles ante la suerte de su biodiversidad y las expuestas poblaciones ribereñas.

La Comisión Regional del Río Bermejo (Corebe), órgano ejecutivo que desde hace 37 años reparte cargos y recursos entre el Gobierno nacional y las provincias de Jujuy, Chaco, Formosa, Salta, Santa Fe y Santiago del Estero, no realiza un muestreo para actualizar los registros de contaminación bacteriológica, física y química desde enero de 2010. Así lo indica en su sitio oficial.

Desde junio de 2005, cuando Argentina y Bolivia acordaron en San Ramón de la Nueva Orán el plan de aprovechamiento de la cuenca, la Corebe actúa como secretaría ejecutiva de la Comisión Binacional, pero sus autoridades estuvieron ausentes en las dos últimas reuniones realizadas en Tarija, en octubre de 2017, y en La Paz, en marzo último.

Hermetismo

Desde hace varios años, los muestreos de aguas, sedimentos y peces del Bermejo, como ocurre también con el Pilcomayo, están a cargo de la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación. Al citado organismo, hace tres meses, el fiscal federal Eduardo Villalba le reclamó la entrega de los análisis realizados en los últimos cuatro años en tejidos de peces y muestras de agua y sedimentos colectadas en Misión La Paz (río Pilcomayo). Esos informes, sobre la presencia de arsénico, plomo, cadmio y otros metales pesados que son precursores de cáncer y otras graves enfermedades, también fueron solicitados por la Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia.

Los requerimientos de esa información, que debería estar al alcance de todos, se hicieron luego de que El Tribuno diera cuenta, el pasado 26 de agosto, de la preocupante situación ambiental y sanitaria de comunidades originarias y criollas de Rivadavia.

Una situación semejante se evidencia en el Bermejo, desde la cuenca superior de Tarija hasta la junta del San Francisco, en Pichanal. En distintos puntos del recorrido las aguas presentan elevados indicadores de contaminación orgánica de origen cloacal, industrial y agrícola.

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