Conrad Tribble: “Estados Unidos debe reconstruir sus alianzas”

Conrad Tribble: “Estados Unidos debe reconstruir sus alianzas”

El encargado de negocios de Washington en España repasa los principales desafíos que afronta la nueva Administración Biden

We’re back”, estamos de vuelta, proclamó Joe Biden al mundo tras ser investido presidente. Es un mensaje para los aliados, que vieron a EE.UU. alejarse con Trump, pero también para chinos y rusos, a quienes el unilateralismo del expresidente les resultó muy conveniente.

“ We’re back quiere decir que reconocemos que tenemos un papel de liderazgo importante y queremos ejercerlo con compromiso”, afirma el encargado de negocios de Estados Unidos en España, Conrad Tribble, en una entrevista realizada esta semana en Barcelona, en la que repasa los principales desafíos que afronta la nueva Administración.

Después de las denuncias de fraude electoral, el asalto al Capitolio, ¿no será ahora más difícil para Washington dar lecciones de democracia a otros países?
No queremos dar lecciones sino ser un buen ejemplo de sociedad abierta y democrática. Lo que me da confianza es cómo estamos procesando lo ocurrido. Las instituciones han funcionado. El ataque al Capitolio fue un horror, pero pocas horas después el Congreso volvió a reunirse e hizo su trabajo. La transición ha funcionado y estamos en una nueva etapa. Reconocemos que nuestras alianzas han sido dañadas, no solo en los últimos meses sino años, y estamos trabajando duro para reconstruirlas. Por eso el secretario Blinken ha viajado a Asia o a Bruselas. Debemos reconstruir la relación transatlántica. Son los mejores aliados que tenemos para enfrentar todos los desafíos que compartimos, como el cambio climático, China, Rusia o la recuperación económica de la covid.

El agrio tono de Trump con la OTAN se ha suavizado con Biden. Pero los puntos de tensión siguen ahí, como el gasoducto Nordstream entre Rusia y Alemania. ¿Recurrirán a las sanciones?
La fuerza de la Alianza está en que podemos tener desacuerdos y resolverlos con diálogo. Creemos que el gasoducto es una amenaza para la seguridad energética de Europa y para la seguridad de Ucrania y el Este de Europa. No es un desacuerdo EE.UU.-Europa, otros aliados comparten nuestra preocupación. Tenemos una relación estrecha con Alemania y habrá un diálogo abierto, pero si tenemos leyes bajo las cuales deberíamos imponer sanciones, habrá que aplicarlas.

La presidencia Trump fue de alta tensión con China, pero Blinken acaba de calificarla de primera amenaza militar y no militar de EE.UU. ¿Es un adversario?
Vemos a China como el principal desafío de los próximos años, pero también un país con el que tenemos que cooperar. En algunos ámbitos la dinámica es de cooperación, en otros de competición –económica o de influencia–, y en otros es un adversario, como el abuso de derechos humanos o sus actividades militares. Es una relación compleja, no se puede reducir a una palabra.Creemos que debemos trabajar con nuestros aliados en la región (Australia, Corea del Sur o Japón), porque juntos estaremos en mejor posición para enfrentar el desafío chino que si tratamos de hacerlo solos. Es este enfoque lo que diferencia a esta Administración. Nos interesa mantener una relación económica, pero nos preocupan las entidades subsidiadas, el robo de propiedad intelectual o el abuso de las reglas de la OMC. Europa y EE.UU. sumamos la mitad del PIB global. Debemos unirnos para buscar soluciones. También frente a los abusos en Xinjiang, Hong Kong o la presión sobre Taiwán, los países con los mismos valores debemos mandar un mensaje claro y fuerte.

Blinken ha arremetido contra el informe de la OMS que investigó en Wuhan el origen del virus. ¿Es un indicador de que EE.UU. mantendrá la beligerancia?
La prioridad es poner fin a la pandemia, asegurarnos de que haya vacunas para todo el mundo, recuperar la economía y poder volver a algún tipo de normalidad. Pero cuando tengamos la pandemia bajo control también será importante entender qué ocurrió, para poder prevenir otras, y eso requiere un nivel de transparencia de todos los países, que aún no hemos visto de China.

Biden ha arrancado muy fuerte con Rusia, llamando asesino a Putin. ¿Nos esperan cuatro años de choque directo con el Kremlin?
Tenemos muy claro que la relación no será fácil. El problema es el comportamiento de Rusia. Sus agresiones en la región. Las amenazas a Ucrania, la movilización de tropas en la frontera es solo una muestra reciente. Los ciberataques. La interferencia en elecciones, las nuestras y otras... Estamos en Cataluña. Las recompensas en Afganistán por matar a nuestros soldados. Son una serie de actividades que van más lejos que los últimos cuatro años. Trataremos de cooperar con Rusia donde podamos, como la reanudación del tratado Start o el cambio climático. Pero nos enfrentamos a un país que busca problemas, que busca desestabilizar su región.

¿El agresivo tono de Putin o de los chinos en Anchorage indica que el vacío internacional que dejó Trump les ha envalentonado?
Este Gobierno, que yo represento, está tratando de ser muy claro con Rusia y China. No buscamos enfrentamientos sino un comportamiento apropiado para la convivencia internacional. Anchorage fue una oportunidad de decir directamente a los chinos nuestra posición. La reunión duró horas. Fueron discusiones concretas y sustanciales. También con Rusia el presidente tuvo una discusión larga en la que pudo decir cuales son los problemas, no solo nuestros sino del conjunto de aliados.

Una de las últimas decisiones de Trump fue reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. ¿Qué hará Biden? No puedo decir mucho. Blinken habló la semana pasada con el secretario general de la ONU y abordaron este tema. Subrayamos la importancia de negociaciones políticas y de nombrar a un enviado especial. Lo único que puedo decir es que estamos mirando hacia la ONU.

Si EE.UU. reconoce la soberanía marroquí, se salta a la ONU.
Hay, y deben seguir, las negociaciones políticas y en eso estamos.

www.prensa.cancilleria.gob.ar es un sitio web oficial del Gobierno Argentino