Confía industria manufacturera en que T-MEC alivie los efectos de la crisis por COVID-19

Confía industria manufacturera en que T-MEC alivie los efectos de la crisis por COVID-19

La industria manufacturera mexicana confía en que los alcances negativos de la pandemia se vean mitigados una vez que se active el Tratado Comercial entre México, Estados Unidos, y Canadá (T-MEC)

El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) reportó que la actividad manufacturera en México se desaceleró en 16.42% durante el primer semestre del 2020. El descalabro se atribuye a los efectos secundarios del Covid-19 que obligaron a cesar los negocios en la mayoría de las ramas de la industria.

No fue hasta la segunda semana de junio que la operación regresó pero sólo con el 40% de su fuerza de trabajo, de acuerdo al INEGI. Es inobjetable que el coronavirus paralizó a la economía y las empresas manufactureras prevén que la tendencia seguirá a la baja, lo que provocará un cierre permanente de pequeñas y medianas empresas.

Las principales voces del sector coinciden en que México carece de una estructura para soportar un acontecimiento de tal grado como lo es la pandemia. Ante ello, representantes de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) y el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index) señalan que es urgente apresurar la marcha hacia una industria competitiva y moderna.

El sector manufacturero ha demostrado una actitud colaborativa con el gobierno, al cual exhortan a diseñar políticas públicas que impulsen un esquema de prevención de riesgos potenciales en escenarios de emergencia como se aplican en otros países. Asimismo, el gremio reconoce que hay que prepararse para una larga recuperación económica.

“De acuerdo al Index, en abril y mayo se detuvo el 75% de las plantas manufactureras y durante esos meses nuestro volumen de ventas disminuyó de manera considerable. Una gran parte de la cartera de los clientes enfocó sus esfuerzos financieros en aminorar las consecuencias financieras de la contingencia y poner la lupa en las negociaciones del T-MEC”, menciona José Ramón Aburto Campeas, Country Manager de Dickies, marca de ropa de trabajo que distribuye sus productos entre diferentes secciones de la industria manufacturera.

Al mismo tiempo que el virus le puso un alto a la manufactura, también se agilizó la aprobación del T-MEC que pone en un modo de alerta a las empresas. Pese a que el documento diplomático no reparará el daño económico de primera mano, sí otorga certidumbre para pensar un despunte a largo plazo.

En el entendimiento que tanto México como Estados Unidos respeten las cláusulas en materias de estipulaciones arancelarias, sindicaciones y salariales, el T-MEC será un imán de inversión extranjera. Lo anterior beneficiará al país para circular hacia una industria interna tecnologizada con infraestructura a la altura de las demandas a nivel mundial.

La institución financiera Bx+ explica que con las condiciones adecuadas los efectos positivos del T-MEC se reflejarán hasta el 2022. Mientras más capital internacional ingrese a México, más probabilidad existe que las autoridades se presionen a liberar un marco legal que consolide una esfera manufacturera que preserve la inversión, los empleos, y las exportaciones a pesar de los futuros contratiempos.

Especialistas de Bx+ consideran que con el T-MEC la manufactura nacional podría sustituir a China debido a las recientes fricciones comerciales entre el gigante asiático y Estados Unidos. Al recapitular, México se encuentra en una situación oportuna con la confianza de los vecinos del norte como soporte, misma que podría ayudar a paliar los estragos financieros que dejó el Covid-19.

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