Con un Mercosur estancado, Uruguay apuesta por la bilateralidad

Con un Mercosur estancado, Uruguay apuesta por la bilateralidad

El gobierno busca avanzar en instrumentos que van más allá de los tratados de libre comercio; analistas advierten que el país puede quedarse en un limbo.

El parate que puso la Unión Europea al acuerdo con Mercosur no es sorpresa si se considera que las negociaciones han llevado más de 20 años y el proceso ha sido por demás complejo. Es lógico pensar que su concreción también será difícil; si es que ocurre.

La pregunta es qué va a hacer Uruguay: si seguir recibiendo el impacto negativo de la paralización del acuerdo, o negociar con Argentina y Brasil algún mecanismo para poder adelantar negociaciones bilaterales con países europeos, lo que ,según expertos, sería una salida oportuna.

La ministra de Economía, Azucena Arbeleche, declaró en Primera Mañana de El Espectador que Uruguay necesita acceder a los mercados en mejores condiciones, y que no se puede "jugar por un solo instrumento" o ir solo por los tratados de libre comercio que "pueden resultar ambiciosos y lentos para conseguir los resultados‖.

Arbeleche comentó que ha discutido el tema del Mercosur-Unión Europea con el canciller Francisco Bustillo y que están trabajando en distintos instrumentos ―que no tienen que ir solo por estos tratados de libre comercio, sino que podemos ir a cualquier tipo de acuerdos‖, como acuerdos preferenciales en materia de aranceles, cuotas, u otros. El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, también
se expresó por esa línea en sus últimas apariciones públicas.

En materia de costos, la ministra señaló que se están determinando cambios en la forma en que se fijan los precios de las tarifas públicas, con el objetivo de llegar a valores alineados con la región y no quedar por fuera del contexto.

Teresa Aishemberg, secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores, quien dijo a El Observador que ―es una lástima que Europa no avance en esto (por la firma del TLC). Perdimos la oportunidad de estar en sistema generalizado de preferencias.

Con acuerdos bilaterales se avanza más rápido que con otro tipo de acuerdos‖.

Por su parte, el economista y experto en comercio Marcel Vaillant, señaló que, echadas las cartas como están, lo que podría hacer Uruguay es bilateralizar el acuerdo con la Unión Europea. Aclaró que esa iniciativa no sería una innovación, porque hay casos parecidos en el mundo, y que Argentina y Brasil no se han declarado en oposición frontal a esa salida. ―Está contemplada en el proceso del acuerdo, no habría que descartarla de antemano‖, planteó.

―Las posibilidades de quedarnos con las manos vacías nuevamente son muy altas‖, advirtió el analista Ignacio Bartesagui, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica a El Espectador. A su entender, Uruguay debería asumir que esta es una región problemática, con Brasil y Argentina sin dialogar entre sí, y que no se puede confiar en la estabilidad de esos países.

Coincidió en que ―Uruguay tiene que desarrollar una estrategia no solo con la Unión Europea, sino bilateral con los países europeos, además de tener una buena relación con Estados Unidos, avanzar con China, y no quedarse estancado en la lógica regional que tanto daño nos ha hecho‖.

La pata renga
El argumento de que el gobierno de Brasil incumplió sus compromisos ambientales del G20 en Osaka es uno de los principales factores que están manejando algunos países europeos para trancar la concreción del acuerdo Mercosur-UE, pero analistas coinciden en que el tema va mucho más allá.

―Sería mayor el disciplinamiento que la Unión Europea le puede establecer a Brasil en materia medioambiental dentro del acuerdo Mercosur-UE, que sin el acuerdo.

Hay otros intereses en Europa que pesan en que el tema se haya empantanado.

Brasil tampoco toma el guante, no genera ningún tipo de acción o resolución‖, dijo Vaillant.

Jair Bolsonaro es un socio incómodo para Europa no solo por su visión del medioambiente, sino por los grandes temas de política internacional (como Israel, derechos humanos, reforma de los organismos internacionales y demás).

Para Europa, el acuerdo Mercosur-Unión Europea es mucho más que comercio, es geopolítica.

A la fecha, la Unión Europea presenta distintas posiciones. Austríacos y holandeses rechazan el texto del acuerdo. Los franceses, belgas e irlandeses se muestran escépticos.

Insistir con la negociación bilateral
Analistas consideran que en Uruguay ningún gobierno negoció fuertemente la opción de la estrategia bilateral con los países miembros del Mercosur.

Asimismo, plantean la importancia de ―sincerar‖ al Mercosur y se reformule para que cada país avance con su agenda sin tener que esperar por el otro. En tal sentido, el rol de Cancillería uruguaya cobra especial relevancia.

Uruguay asumió la presidencia pro témpore del Mercosur el pasado 2 de julio, con el compromiso de que el bloque sea ―real y no de papel‖, según palabras del presidente Lacalle Pou. Un compromiso que cada vez se hace más cuesta arriba mantener y al que se suma el impacto económico global de la pandemia del covid19.

Luego de Uruguay, Argentina asumirá la presidencia pro témpore del Mercosur, lo que es más riesgoso que todo se paralice dado que el gobierno de Alberto Fernández presenta reparos al acuerdo con la Unión Europea, negociado bajo la era de su antecesor Mauricio Macri.

Crisis en puerta
Analistas advierten que hay ―crisis en puerta‖ en la región, no solo por el impacto de la pandemia y el manejo de la emergencia sanitaria y económica en Argentina y Brasil, sino por las fisuras internas del gobierno de Argentina, y de Bolsonaro con sus ministros.

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