Con la detención de Uribe, la Justicia colombiana muestra independencia

Con la detención de Uribe, la Justicia colombiana muestra independencia

Por primera vez en la historia reciente de Colombia, un expresidente es sometido a prisión domiciliaria.

Con la histórica detención domiciliaria del expresidente Álvaro Uribe Vélez, por presuntamente intentar sobornar a mafiosos en la cárcel para incriminar a uno de sus adversarios políticos, la Corte Suprema de Justicia le dice al país y al mundo que nadie, por más poderoso que sea, es intocable.

Mientras en países como Brasil, Argentina o Perú presidentes y exmandatarios han enfrentado a la Justicia e incluso ido a la cárcel por corrupción o por el escándalo de Odebrecht, en Colombia, por primera vez en la historia reciente, un expresidente tiene ahora su casa por cárcel.

El aseguramiento de Álvaro Uribe Vélez es un paso histórico para el Estado de Derecho en Colombia, dijo a DW Adam Isacson, de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos. "Ha habido demasiadas personas poderosas en Colombia a quienes se les ha creído intocables por la justicia”, aseguró.

Los paramilitares

Existe un nexo entre políticos, terratenientes, militares, empresarios y criminales, lo que muchos llaman "paramilitarismo”, que ha gozado de impunidad y que es uno de los principales motores del conflicto colombiano. Y aunque al expresidente Uribe no lo están juzgando por paramilitarismo, sí tiene investigaciones abiertas en este tema. El caso de presunta manipulación de testigos, también involucra a exparamilitares y lo relaciona con ellos, aseveró Adam Isacson, analista político estadounidense, experto en temas colombianos.

La decisión de la Corte Suprema de Justicia puede polarizar aún más el país, que está profundamente dividido desde los acuerdos de paz con las FARC en 20016. Paz sin impunidad, clama el uribismo. Paz con perdón y reconciliación, apoyan quienes aceptan a las FARC como partido político en el Congreso a cambio de dejar las armas.

"Existe el peligro de una radicalización entre las posiciones que nos lleve incluso al uso de la violencia para defender o atacar a la Corte Suprema”, dijo a DW el analista colombiano Jairo Libreros, profesor de la Universidad Externado de Colombia. Y aunque la estabilidad política del país es vital para la democracia, lo es más hacer prevalecer el Estado de Derecho. Es necesario que el país acompañe a los jueces, estén o no de acuerdo con sus decisiones, concluye Libreros.

Polarización política

Para muchos uribistas, como la congresista Paloma Valencia, la Justicia está parcializada y persigue a Uribe y su partido. "Me indigna como ciudadana la persecución de la que ha sido objeto (Uribe); y me duele como demócrata la politización que percibo en la Justicia”, dijo Valencia. "Es desgarrador verlo tratado como un delincuente mientras los delicuentes que cometieron delitos de lesa humanidad están en el congreso", indicó a DW la senadora.

Tras la detención de su mentor político, la senadora Valencia está proponiendo una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la justicia. De ser avalada, el país tendría una Corte única como la que tienen países como Estados Unidos. "La politización de la Justicia es un argumento bastante relativo y se acomoda a los intereses de quienes así lo acusan”, opina Elisabeth Ungar, politóloga, analista y columnista colombiana. Además destaca que, pese a todas las presiones, los cinco magistrados que llevan el caso de Uribe actuaron con independencia y así contribuyeron a fortalecer la separación de poderes que se ha visto en los últimos años tan amenazada y debilitada en Colombia.

La Corte Suprema de Justicia tiene 120 días para definir la situación jurídica de Uribe, quien ha dado positivo en un test de coronavirus. Si en esta etapa probatoria no se le acusa, quedará libre por vencimiento de términos.

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