¿Cómo será la relación de Colombia con EE. UU. en el gobierno Biden?

¿Cómo será la relación de Colombia con EE. UU. en el gobierno Biden?

Carlos Urrutia, exembajador colombiano, analiza si habrá represalias y el tema con Venezuela.

El sistema electoral de Estados Unidos es uno de los más intrincados y difíciles de entender. Que no gane el que más votos populares tenga, sino el que obtenga más delegados en el Colegio Electoral, por ejemplo. ¿Por qué es así?

El sistema del Colegio Electoral fue una decisión muy temprana en la historia de Estados Unidos. Un consenso al cual se llegó entre los estados que conformaban la Unión en ese momento, para neutralizar un poco el hecho de que había unos que tenían una población grande y otros que tenían poca población, aunque un territorio importante. El criterio fundamental son los habitantes que tiene cada estado. Pero lo que está pasando es que ya van prácticamente dos elecciones, ciertamente, la del año 2000 y luego la del 2016, en las cuales el voto popular terminó favoreciendo al candidato perdedor.

Cosa realmente desconcertante...

Campanazos muy fuertes, que obligan a pensar en adoptar reformas del sistema electoral, que eviten que se presente ese resultado, que es absurdo. En una nación como Estados Unidos, con la democracia de mayor fuerza y tradición en el hemisferio occidental, eso hay que corregirlo. Lo que pasa es que no es fácil, entre otras razones porque desmontar el sistema del Colegio Electoral implicaría una reforma constitucional, que en el sistema americano son sumamente difíciles.

Pero ¿qué de malo tiene adoptar el sistema más sencillo de la democracia, consistente en que gana el que más votos populares saque?

Nada de malo. Pero los estados pequeños van a pensar lo contrario. El otro factor tiene que ver con el hecho de que este sistema terminó imponiéndose realmente como resultado de la pandemia, y es que la gente podía, en primer lugar, votar presencialmente antes del día de la elección, pero, además, podía mandar su voto por correo.

Y lo lógico sería que el día límite para la llegada de esos votos por correo fuera el día de las elecciones, para que no se sigan recibiendo votos después del cierre de las urnas...

Realmente es una combinación de factores, unos de carácter logístico y otros, fruto de la manera como operan los reglamentos electorales en los respectivos estados. El problema logístico es que fueron tantos los votos que se enviaron por correo que no alcanzaron a llegar, y los estados y el funcionamiento del correo, pues entró en crisis.

Estamos hablando de que hace cuatro años hubo 1’500.000 votos por correo, y esta vez hubo 100 millones, entre los votos por correo y los anticipados. Y contarlos requiere de muchos más pasos que los del voto presencial...

El correo aéreo tiene que entregar todos esos sobres, en los estados donde corresponden. Luego, cada sobre debe abrirse y cotejarse la firma. Es un tema logístico muy difícil de resolver. Pero además, el gobierno de Trump no hizo nada por facilitarlo, temiendo que favoreciera a Biden, y no le dio recursos extras al sistema de correos para agilizarlo.

Y el tercer problema con el sistema del voto por correo es cuándo se debe contabilizar. Si anticipadamente, o después del cierre de las urnas. Florida resolvió el problema contándolos antes, pero eso también tiene unos peligros, porque cuando los resultados se conocen antes de las elecciones, pueden influir en quienes no han votado...

Me parece muy importante que los votos se puedan tabular, en su totalidad, el día de la elección. Es perturbador para una democracia como Estados Unidos el hecho de que haya votos por contar durante tres, cuatro, cinco días, o quién sabe cuánto tiempo después del día de la elección. Eso genera protestas, desencanto con la democracia...

Y sospechas, que es lo peor que puede pasarles a unas elecciones. Y demandas judiciales...

Exactamente. El propio presidente Trump ha alentado las protestas, al dejar entrever la posibilidad de que eso todo haya sido un resultado perverso y un intento por defraudar al elector. Eso no conviene. Lo que hay que hacer es que el sistema tiene que estar preparado para un conteo de votos el día de la elección, de manera que el ciento por ciento de los votos queden contados, así haya necesidad luego de algunos reconteos.

¿Qué hay que hacer para que eso funcione de esa manera?

Pues, muy seguramente habrá que establecer algún tipo de tiempo límite sobre la antelación con la que el votante debe poner en el correo su voto. Es probable que para asegurar esa logística haya que votar por lo menos siete días antes de la elección...

Y al que no lo alcance a hacer, pues le tocará ir personalmente, si quiere votar, el día de las elecciones...

Exactamente. Lo otro es que sí creo que el sistema está aquí para quedarse, porque a mucha gente le resulta muy cómodo, en primer lugar, mandar su voto por correo y, en segundo lugar, si quiere votar anticipadamente para evitar largas filas ese día, que pueda hacerlo con la anticipación debida de una semana antes, o hasta treinta días antes.

Eso es bueno sin pandemia, pero, sobre todo, con pandemia...

Pero lo que es insólito, lo que es increíble es que, en este caso, con todos los problemas de la pandemia, realmente la votación en Estados Unidos esta vez sobrepasó todas las predicciones. Hubo el mayor índice de participación en 100 años de historia electoral en Estados Unidos.

¿Cómo explica usted que los latinos e inmigrantes, que al principio parecían una población a la que el presidente Trump quería confrontar, fueran los que terminaron dándole el triunfo en la Florida?

Lo que pasó fue que el presidente Trump aplicó una estrategia, ir personalmente a la Florida y hacer toda clase de actos políticos, congregaciones, asambleas de toda índole, y fue a todos los rincones importantes y logró convencer a los latinos de que les había ido bien con la administración Trump, que han tenido mejor trabajo, que han tenido empleos de mejor calidad. Y los convenció también de que la llegada del Partido Demócrata significaba un riesgo desde el punto de vista político, porque podía llevar el socialismo a EE. UU. Y los latinos le compraron el discurso, eso fue lo que pasó, porque Biden también hizo el esfuerzo de venir a la Florida, pero no logró persuadir a los latinos. Los cubanos son fáciles de convencer porque, desde luego, le tienen terror a la posibilidad de que el socialismo termine influyendo en la política americana, pero otros latinos, bien sean colombianos o venezolanos, pues tienen esa misma preocupación y entonces realmente el discurso del presidente Trump funcionó allá.

Bueno, hay también la teoría de que aunque Trump perdió, habrá ‘trumpismo’ para largo. ¿Usted cree?

Pues, yo creo que un mensaje que hay que extraer de los resultados electorales en EE. UU.es que Biden pudo haber ganado, pero Trump logró movilizar a una gran cantidad de gente. Prácticamente la mitad de la población votante de Estados Unidos compró el mensaje de Trump. Y eso tiene que registrarlo el Partido Demócrata también.

De ahí que en su discurso de la victoria, Biden ofreciera unir a EE. UU.... Está consciente de esa gran polarización.

Incluso los medios de comunicación fueron muy adversos a las propuestas de Trump, con muy poquitas excepciones, probablemente de un par de cadenas radiales y, desde luego, de la cadena Fox de televisión. Y es normal que los medios tengan una influencia determinante en cómo vota la gente, y, sin embargo, la mitad de la votación de Estados Unidos se fue con Trump. Es curioso, porque la propuesta de Trump era de muy extrema derecha, y siempre habíamos pensado que realmente para tener éxito en la política, por lo menos en Estados Unidos, había que ubicarse más hacia el centro, y Trump rompió todos esos prejuicios.

Con respecto a este punto, Biden es un hombre ideológicamente moderado. La que sí es bastante marcada es su vicepresidenta, Kamala Harris. Por eso algunos temen que la alta edad de Biden sirva para usarlo como caballito de Troya para que, Dios no lo quiera, si algo le pasa, entre Kamala Harris a gobernar, y de ahí para abajo, todos los Sanders, las Pocahontas...

Al mismo tiempo, la razón por la cual el Partido Demócrata terminó escogiendo a Biden fue precisamente por la desconfianza hacia, digamos, la tendencia izquierdista del partido. También es curioso que estamos ante un hombre ya de 78 años, que, por buena salud que tenga, no tiene el mismo vigor físico e intelectual que se requiere para asumir la tarea de ser presidente de Estados Unidos. Pero la postura moderada de Biden, que no asustó a los norteamericanos, indica con su victoria que allá no están interesados en aventuras de izquierda.

Que se salvó el capitalismo, que no está amenazado, y que EE. UU. probablemente tendrá un gobierno menos populista.

Así es. Biden representa, digámoslo así, el centro de la política americana, y no significa un reto ni para Wall Street ni para la industria americana. Es decir, es una persona que va a continuar con lo que llaman los americanos el mainstream, la política de centro, que fundamentalmente ha orientado a todos los presidentes, unos con algún acento de izquierda, otros con algún acento de derecha.

Finalmente, ¿cree que logremos recuperar esa relación bipartidista que habíamos logrado construir con el Gobierno de Estados Unidos?

Espero que sí. Es muy importante para Colombia. Necesitamos restablecer la confianza de ambos partidos, de los que Colombia es un aliado sin posturas ideológicas. Es importante reconstruir la relación, que no creo que haya sufrido, digámoslo así, de manera irreparable.

¿Cree que el gobierno Biden vaya a tomar represalias?

No. Estados Unidos sí considera a Colombia un aliado natural y, sobre todo, el principal en toda la región. Aunque es probable que se lo hagan sentir a los representantes de la diplomacia colombiana. Pero creo que, a fin de cuentas, el gobierno de Biden va a trabajar bien con el Gobierno de Colombia.

¿Cree que con este triunfo de Biden se abren las posibilidades de repensar nuestro manejo diplomático con Venezuela?

Sí. Hay una oportunidad, porque hemos vivido sin relaciones durante ya dos años y, la verdad, eso no ha funcionado bien. Uno tiene que ser realista en esos temas, y la relación con Estados Unidos muy seguramente va a cambiar frente a Venezuela. Probablemente, el Departamento de Estado tendrá una postura muchísimo más realista de aproximarse al Gobierno de Venezuela, y tener conversaciones como las tuvieron durante el gobierno Obama. Podría ser la puerta de entrada para que Colombia se sume un poco a esa iniciativa de volver a barajar, porque un país como Colombia, pues, no puede simplemente prescindir de las relaciones con su principal vecino, eso no es sensato... Si no hay certeza de que el gobierno de Maduro vaya a caer, pues tenemos que volver a hablar con los venezolanos, no hay más remedio. Hay que prescindir, digámoslo así, de las posturas ideológicas y particularmente de los favoritismos. Los americanos, fundamentalmente, fundan sus relaciones internacionales, su política internacional, en lo que percibe su presidente que es del interés de Estados Unidos. Y a Colombia le convendría hacer lo mismo. Pensar en qué es lo que más le conviene a ella en su relación con Venezuela.

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