Comienza en las calles el movimiento de desobediencia civil en Birmania con las redes sociales bloqueadas

Comienza en las calles el movimiento de desobediencia civil en Birmania con las redes sociales bloqueadas

El paradero de Suu Kyi sigue siendo desconocido. Según la prensa local, se cree que ahora se encuentra bajo arresto domiciliario

Apenas eran poco más de una veintena de manifestantes, pero ha sido la primera protesta en las calles de Birmania en la que se han ondeado pancartas y coreado consignas contra el golpe militar que ha derrocado a un Gobierno elegido democráticamente en las urnas.

Ha ocurrido esta mañana frente a la Universidad Médica de Mandalay, la segunda ciudad más poblada del país. "Suelten ahora a nuestros líderes arrestados", gritaba un manifestante en un vídeo de 20 minutos que ha circulado por Facebook. Según ha publicado Reuters, la manifestación habría acabado con al menos tres personas detenidas.

Poco a poco, desde que el pasado lunes el Ejército tomara el poder y decretara el estado de emergencia, han ido apareciendo los primeros desafíos al nuevo gobierno golpista del general Min Aung Hlaing, quien dijo el martes durante la primera reunión de su gabinete que "era inevitable que el ejército tuviera que tomar el poder después del fraude en las pasadas elecciones de noviembre". Unos comicios que no son válidos para el Ejército y en los que la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido que lidera Aung San Suu Kyi, arrasó logrando el 83% de los escaños.

Fue la propia Suu Kyi la que, antes de que fuera arrestada el lunes, dejó una nota escrita haciendo un llamamiento a la desobediencia civil. El martes por la noche comenzaron las primeras manifestaciones públicas en Rangún, la ciudad más grande de Birmania, cuando los ciudadanos encendieron velas dentro de las casas y empezaron una cacerolada demostrando su desaprobación al golpe de Estado.

Al día siguiente, fueron los médicos de un centenar de hospitales públicos del país los que se negaron a trabajar bajo el control de los militares. "No obedeceremos las órdenes del régimen militar ilegítimo que demostró no tener ningún respeto por nuestros pobres pacientes", se leía en un comunicado publicado por el departamento médico de la ciudad de Mandalay.

Poco después, a la campaña de desobediencia civil se fueron sumando estudiantes, profesores, abogados, colegios de ingenieros y sindicatos de agricultores. Se abrió una página de Facebook con más de 300.000 seguidores que fue recogiendo todas las imágenes en las que se veía a los distintos grupos de trabajadores posando con el lazo rojo que representa al partido de Suu Kyi y haciendo el gesto de los tres dedos, un símbolo que apareció en la película Los Juegos del Hambre y que estos últimos años ha escenificado en varios países las protestas contra gobiernos autoritarios.

Por ahora, el movimiento de oposición al golpe de Estado es más fuerte en las redes sociales que en las calles. Por ello, esta mañana la junta militar ha bloqueado Facebook, al igual que sus servicios Instagram y WhatsApp. Según el Ministerio de Comunicaciones e Información, los proveedores de internet mantendrán bloqueados los accesos a estas redes hasta el 7 de febrero para "garantizar la estabilidad". Una medida para silenciar a los activistas en una red social que usa la mitad de los 53 millones de habitantes de Birmania.

Además, la junta militar ha dado hace unos minutos un paso más, sacando un escrito en el que avisan que han ordenado el cierre de los servidores VPN, un software muy popular en la vecina China que ayuda a esquivar la censura en internet permitiendo al usuario conectarse a través de la red de un país democrático y así saltar el gran cortafuegos y seguir navegando con libertad.

AVISO A LOS MEDIOS
No sólo las redes sociales están padeciendo el vituperio del nuevo Gobierno. El miércoles, las autoridades militares empezaron a hacer los primeros amagos para censurar a la prensa crítica a través de un comunicado en el que advertían a los medios de que no difundieran rumores en las redes sociales. "Algunos medios y el público están difundiendo rumores falsos para incitar al alboroto y emiten declaraciones que pueden causar malestar", se lee en el comunicado.

Tanto las políticas censoras como las nuevas protestas han ido creciendo después de que, el miércoles por la tarde, se conociera que Aung San Suu Kyi se enfrentaba al cargo de violar la Ley de Exportación e Importación después de que la policía, en el registro de su casa tras el golpe militar, encontrara dispositivos de comunicación (walkie-talkies) que supuestamente habían sido importados ilegalmente y estaban siendo utilizados por el equipo de seguridad de la líder. Según la ley birmana, estos cargos podrían acarrear una pena de prisión de hasta tres años.

El portavoz de la LND, Kyi Toe, publicó en su cuenta de Facebook el miércoles que Suu Kyi estaría detenida hasta el 15 de febrero. Según la prensa local, se cree que ahora se encuentra bajo arresto domiciliario, aunque ni la junta militar ni sus compañeros de partido han confirmado esta información.

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