Colombianos siguen en las calles, pero no se logran acuerdos con el Gobierno de Iván Duque

Colombianos siguen en las calles, pero no se logran acuerdos con el Gobierno de Iván Duque

El miércoles está convocada una jornada de protestas en todo el país.

Esta semana, el Gobierno de Colombia y el llamado Comité del Paro, que agrupa a parte de los sectores que protestan masivamente en las calles desde hace más de 20 días, no han llegado a un acuerdo aún para salir de la crisis que ya deja decenas de muertos.

De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, 42 personas han muerto en el marco de las protestas que estallaron el 28 de abril. El lunes, la Fiscalía aseguró que quince de esos casos “tienen relación directa con las manifestaciones y otros once se encuentran en verificación”. El ente investigador adelanta la “búsqueda urgente” de otras 134 personas reportadas como “no localizadas”. Por su parte, el Comité dice que en medio de las movilizaciones han muerto al menos 50 personas y más de 500 han desaparecido, recoge EFE.

Esto, mientras Duque ordenó a la fuerza pública desplegar “su máxima capacidad operacional” para levantar casi 300 bloqueos que afectan la movilidad y el abastecimiento en varias ciudades.

En ese escenario, las dos partes no logran acercamientos pese a tres reuniones, y cada una se aferra a su agenda. Delegados de ambas partes se volverán a encontrar el jueves. Sin embargo, el Comité del Paro ha convocado una nueva jornada de manifestaciones en todo el país este miércoles.

Para el analista Sergio Guzmán, el principal problema en estos momentos es que hay ciertas posiciones que el Gobierno no está dispuesto a reconsiderar, como una reforma a la Policía, especialmente al Esmad, que desde hace mucho tiempo es denunciado por abusos de derechos humanos. A lo que se suma que algunos componentes del pliego de peticiones —de más de 100 puntos— del Comité son tan extremos que es difícil que este o cualquier otro Gobierno logre cumplirlo o satisfacerlo.

“Las partes están muy distantes y hay poca confianza por diálogos fallidos en el pasado”, dice Guzmán, quien agrega que el Comité tampoco estaría dispuesto a dejar todo sin lograr una renta básica universal de un salario mínimo (desde el año pasado, los estratos más bajos que no son parte de programas sociales reciben un ingreso solidario para enfrentar la pandemia).

Mientras, la también analista Sandra Borda indica que “si sigue saliendo tanta gente a la calle va a ser muy difícil que el Gobierno no pueda acoger las peticiones que están haciendo”. Además de que, recuerda, la semana pasada salió una encuesta en que el 81% de los jóvenes apoyaba el paro, algo que debe tomar en cuenta el Gobierno para no esperar solo que la gente se fatigue, sino que necesita respuestas en materia de política pública.

“Hay un problema grave, y es que el Gobierno también está en una situación difícil, porque los recursos del Estado para implementar políticas sociales en este momento tampoco son muchos... Seguramente va a tratar de repensar la reforma tributaria y la propuesta de imponer más impuestos a la gente que tiene más recursos”, dice Borda.

Para los dos analistas, la pandemia acentuó todos los problemas de los que la gente se estaba quejando antes y exacerbó el descontento que había con el Gobierno, profundizó la desigualdad, aumentó la pobreza casi un 7%, se han perdido muchos trabajos, particularmente el trabajo de los jóvenes en las ciudades grandes.

Otro tema de la discusión es la gratuidad de la educación superior. Hasta ahora el presidente ha ofrecido matrícula gratis para los estratos 1, 2, 3 para el siguiente trimestre, y promete crear un marco legal para que sea permanente, pero no hay confianza. De todo esto también sale la pregunta: si se logra, ¿de dónde saldrán los recursos para cumplirlo de manera permanente?

En cuanto a los líderes políticos, puede que cada uno esté viendo cómo sacar provecho de la situación actual, incluyendo al Gobierno y la oposición, que ha aprovechado los errores en comunicación del Estado, que ha tenido un discurso arrogante y condescendiente, según Guzmán.

Mientras, Borda dice que hay gente que cree que se está dejando un buen escenario para el candidato de la izquierda, Gustavo Petro, quien ha ido construyendo su plataforma a través de estos temas sociales; pero eso no está claro, porque el paro puede producir una reacción entre la gente de centro y centroderecha, que también está un poco cansada de los bloqueos y de la inactividad que ha producido el paro.

Ella añade que por ahora, en lo político, es muy tóxico acercarse a la Casa de Nariño. Por ende, es muy difícil que se presenten sectores políticos que funjan de conciliadores en este momento.

De ahí que lo más probable es que en el año y medio que le queda al Gobierno este va a tratar de disminuir la protesta social con medidas paliativas, ya que no tiene el suficiente capital político como para iniciar una conversación de una reforma profunda y de largo plazo que resuelva la situación económica de tanta gente.

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