Colombia y Venezuela, dos temas calientes en la agenda de Biden

Colombia y Venezuela, dos temas calientes en la agenda de Biden

Dos expertos en América Latina dibujan el panorama que tendrá que enfrentar la región con la llegada de Joe Biden, a partir del 20 de enero.

En diálogo con El Espectador, Michael Camilleri, director del Programa de Estado de Derecho Peter D. Bell, de Diálogo Interamericano, y exasesor del Hemisferio Occidental en la administración de Barack Obama (2012 -2017), habla sobre lo que vendrá para la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia, y cómo responderá Joe Biden a la crisis migratoria en América Central.

Por su parte, Grace Livingstone, profesora afiliada al Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Cambridge, explica cuál sería la posición de Biden en la lucha contra las drogas y cómo responderá ante el régimen de Nicolás Maduro.

Michael Camilleri, exasesor de Barack Obama
Algunos políticos colombianos son señalados de haber querido interferir en la campaña electoral de EE. UU. Le apostaron todo a los republicanos. ¿Cree que el gobierno Biden vaya a cobrar esa posición?

El presidente Biden ha tenido siempre una relación positiva con distintos gobiernos colombianos y va a querer mantener eso. La injerencia de algunas figuras políticas colombianas en la elección de los EE. UU. fue inapropiada y poco estratégica, y ha dejado huellas sobre todo entre miembros del Congreso, donde los demócratas tienen mayoría. El Gobierno colombiano tendrá la tarea de restaurar la naturaleza bipartidista de la relación bilateral a través de interlocutores aptos para este objetivo.

El resultado de las elecciones en EE. UU. era clave para Colombia. ¿Cuál será la posición de Biden frente al proceso de paz?

El presidente Biden tiene una larga amistad con Colombia desde los inicios de Plan Colombia, y él ha dicho que considera a Colombia como la piedra angular de la política exterior de los EE. UU. en América Latina. Como es natural, las prioridades en la relación con Colombia reflejarán la transición de gobierno en Washington. El tema del cambio climático será prioritario para Biden, a diferencia de Trump, por ejemplo. En el tema de paz, el gobierno Obama-Biden fue un aliado firme de la búsqueda de una paz justa y duradera en Colombia, y habrá un interés por la implementación de los Acuerdos, así como por temas como la violencia contra líderes sociales.

Colombia es un aliado clave a la hora hacer frente a la crisis en Venezuela. ¿Cuál sería la estrategia de Joe Biden para lidiar con el régimen de Nicolás Maduro?

Joe Biden tiene claro que Nicolás Maduro es un dictador que ha violado sistemáticamente los derechos humanos y ha generado una emergencia humanitaria sin precedentes. La estrategia de “máxima presión” del gobierno de Trump no logró sus objetivos, y como consecuencia Biden hereda una situación que no será fácil resolver. El equipo de Biden entiende que medidas como las sanciones son un elemento importante de una estrategia dirigida a encontrar una solución política a la crisis venezolana, pero no son una estrategia en sí. Podemos esperar del gobierno de Biden una diplomacia robusta, una defensa permanente de los principios democráticos y una mayor atención a la emergencia humanitaria, a diferencia de la retórica ideológica y vacía que oímos de Trump.

La política migratoria de Trump fue criticada por organizaciones internacionales por no respetar los derechos humanos. ¿Cómo cree que Biden responderá a esta crisis migratoria en los países de América Central?

Biden entiende que la migración del Triángulo Norte es consecuencia de la violencia, corrupción y falta de oportunidades en Guatemala, Honduras, y El Salvador. Por eso ha propuesto un plan para invertir US$4.000 millones en la región; pero este dinero no será un cheque en blanco. Igual que en su época de vicepresidente, Biden demandará de los líderes centroamericanos compromisos reales en materia de Estado de derecho, lucha contra la corrupción e inversión.

¿Qué América Latina encuentra Biden tras cuatro años de gobierno de Donald Trump?

Biden se encuentra con una América Latina que enfrenta desafíos importantes, exacerbados en algunos casos por la atención selectiva, ideológica y muchas veces contraproducente que su antecesor Donald Trump prestó a la región. No obstante, Biden es consciente de las enormes oportunidades que existen en las Américas y de la importancia estratégica de la región para los Estados Unidos. La política exterior de Biden va a priorizar el combate al cambio climático, la defensa de la democracia y la reconstrucción del sistema multilateral. Los países de América Latina, como Colombia, son aliados naturales para estos efectos.

Grace Livingstone, experta en temas latinoamericanos de la Universidad de Cambridge
¿Cambiará la cooperación militar de EE. UU. en Colombia con la llegada de Biden a la presidencia?

Colombia es un aliado clave de seguridad de Estados Unidos y, dada la preocupación de EE. UU. por Venezuela y la presencia continua de grupos armados ilegales en Colombia, la administración de Biden continuará trabajando estrechamente y brindando ayuda militar a las Fuerzas Armadas colombianas. Es importante recordar que Biden ayudó a formular el Plan Colombia, que aumentó drásticamente la ayuda militar y adoptó un enfoque militarizado para reducir los cultivos ilícitos. El enfoque de EE. UU. en el tráfico de drogas continuará, con apoyo para la fumigación de cultivos de coca y la interdicción militar, pero Biden podría combinar esto con más apoyo para el desarrollo económico alternativo.

También es importante decir que el Congreso de EE. UU. es muy influyente en el desarrollo de la política hacia Colombia; por ejemplo, el año pasado aprobó una cantidad récord de ayuda militar y económica para Colombia (la más alta desde 2011), que fue muy superior a la cantidad que Trump había propuesto inicialmente. Así que hay una gran continuidad en la política de EE. UU. hacia Colombia y hay un apoyo bipartidista para mantener a Colombia como un aliado militar clave.

¿Biden podría presionar al Gobierno en el tema del asesinato de líderes sociales y la implementación del Acuerdo de Paz?

La administración de Biden querrá volver a encarrilar el proceso de paz. Él apoyará más el proceso y los funcionarios estadounidenses intentarán presionar al gobierno de Duque para que haga cumplir los acuerdos. La administración Biden podría expresar su inquietud por el creciente número de asesinatos de activistas de derechos humanos. Por lo tanto, ciertamente habrá un cambio de tono; sin embargo, sería poco realista esperar un cambio fundamental en la política.

¿Cómo responderá Biden ante el régimen de Maduro?

La política de Trump en Venezuela fue un desastre. Alentó el enfrentamiento político y la polarización, y las sanciones han exacerbado la crisis económica y humanitaria. Hay varios informes extraoficiales del equipo de Biden de que su administración estaría dispuesta a hablar directamente con el gobierno de Maduro; la sugerencia es que ofrecerían aliviar gradualmente las sanciones, a cambio de elecciones anticipadas. Pero aunque Maduro ha expresado su voluntad de hablar con Biden, es difícil ver por qué los chavistas estarían de acuerdo con eso: acaban de consolidar su fuerza en una contundente victoria en las controvertidas elecciones parlamentarias en las que la oposición se abstuvo.

El gobierno chavista también es extremadamente escéptico de todas las iniciativas estadounidenses porque, aunque Trump ha sido el más abiertamente intervencionista, todos los gobiernos estadounidenses han financiado a la oposición desde los primeros días del gobierno de Chávez. Los chavistas nunca olvidan que el gobierno de Estados Unidos apoyó el golpe de Estado contra Chávez en 2002, por lo que consideran hipócrita todo el discurso de los políticos estadounidenses sobre la democracia.

Si la comunidad internacional va a desempeñar un papel en la facilitación de un acuerdo negociado en Venezuela, y seguramente eso es lo que se necesita, los países en los que el gobierno venezolano confía deberían estar involucrados. Por ejemplo, México, Argentina o Cuba, o ciertos países europeos como Noruega o Suecia. El apoyo internacional al proceso de paz colombiano, que incluyó a Cuba, podría ser un modelo de cómo resolver la crisis venezolana. Por lo tanto, la administración Biden estaría en una mejor posición para apoyar una iniciativa multilateral para tratar de persuadir a las dos partes de que hablen, en lugar de imaginar que Estados Unidos puede “arreglar” unilateralmente a Venezuela.

En cualquier caso, los factores internos limitarán lo que Biden puede hacer en Venezuela. Perdió Florida, en parte, porque se percibía que Trump era "duro" con Cuba y Venezuela. Trump también ha dejado a Biden con el complicado problema de qué hacer con Juan Guaidó, quien ya no tiene una posición institucional formal desde la que pretender ser el presidente de Venezuela. La Unión Europea ya no reconoce a Guaidó como presidente, pero sería mucho más difícil que Estados Unidos abandonara a Guaidó, a pesar de que la táctica de la presidencia alternativa se ha agotado y ahora está provocando divisiones dentro de la oposición venezolana.

¿Biden podría retomar el curso de Obama de restablecer las relaciones con Cuba?

Es probable que Biden revierta algunas de las restricciones a las remesas y viajes que impuso Trump; sin embargo, no creo que Biden vaya tan lejos como Obama en tratar de llegar a un acercamiento con Cuba, porque tendrá los ojos puestos en su propia reelección. Biden perdió Florida, en parte, porque Trump fue “duro” con Cuba y Venezuela. Por lo tanto, es poco probable que Biden haga un viaje de alto perfil a Cuba o inicie conversaciones de alto nivel, como lo hizo Obama.

¿El intento de Trump de deslegitimar las elecciones con desinformación y creando caos podría replicarse en otros países latinoamericanos en futuras elecciones?

El discurso racista y autoritario de Trump, su desprecio por los derechos humanos, la libertad de prensa y el Estado de derecho, y su tolerancia de las milicias ilegales, ha sido alentador para los líderes autoritarios y de extrema derecha en todo el mundo, incluido Bolsonaro. El rechazo de Trump a los resultados de las elecciones estadounidenses podría llevar a otros populistas de ultraderecha como Bolsonaro a seguir su ejemplo de alegar fraude, avivar teorías de conspiración e incitar a la violencia.

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