Colchones y juguetes de venezolanos sin techo, quemados tras una marcha contra la inmigración en Chile

Colchones y juguetes de venezolanos sin techo, quemados tras una marcha contra la inmigración en Chile

15:37 - Cinco mil personas se movilizan en Iquique contra el ingreso irregular de extranjeros

En una de las escenas de mayor inhumanidad que se hayan visto en los últimos tiempos en Chile, una marcha antiinmigrantes en el norte del país terminó con una gran fogata con las pocas pertenencias de un grupo de venezolanos sin techo en la ciudad de Iquique, a unos 1750 kilómetros de la capital. Tiendas de campaña, colchones, ropa, juguetes infantiles como bicicletas, pañales, carritos de bebé y documentos ardieron en una gran pira luego de una manifestación a la que asistieron unas cinco mil personas este sábado. Habitantes de Iquique, una ciudad costera al oeste del desierto de Atacama, protestaron por la descontrolada crisis migratoria que enfrenta el norte de Chile con el ingreso masivo de inmigrantes por pasos no habilitados y que llevan a decenas familias de extranjeros a montar sus carpas en los espacios públicos. Las Naciones Unidas, tras la quema, calificó los hechos como “una inadmisible humillación”, según aseguró el relator especial sobre los derechos humanos de los migrantes de la ONU, Felipe González.

El ambiente estaba caliente en Iquique este fin de semana. Por órdenes de la autoridad administrativa de la ciudad, la policía desalojó el viernes a decenas de familias de inmigrantes que habían montado sus tiendas de campaña en la plaza Brasil y que vivían en condiciones insalubres y precarias. En el grupo residían muchos padres y madres con sus hijos menores. Fue un desalojo con incidentes y marcado por enfrentamientos entre Carabineros y los inmigrantes, que terminó con 14 detenidos (10 por desórdenes, dos por maltrato de obra a Carabineros, uno por una agresión con arma cortante a un vecino del sector y una por lanzamiento de elemento incendiario) y cinco policías heridos.

“El desalojo es algo que se había advertido y se está cumpliendo”, explicó el ministro del Interior, Rodrigo Delgado. “No está permitido utilizar los espacios públicos que tienen fines de esparcimiento, de recreación, para instalar viviendas transitorias”, manifestó el principal responsable político de orden y seguridad del Gobierno, que ha anunciado la reactivación de las expulsiones.

La marcha de las horas siguientes se organizó por redes sociales por los habitantes de Iquique y congregó a unas cinco mil personas, sin permiso de las autoridades. Protestaban por la descontrolada presencia de extranjeros y la falta de control que, aseguran, existe en la frontera. Muchos de los ciudadanos movilizados llevaban banderas chilenas y de los pueblos indígenas de América Latina, según se aprecia en vídeos y fotografías. La marcha arrancó en la plaza Brasil y se dirigió luego al edificio de la delegación presidencial –el representante del Gobierno en la ciudad–, donde los presentes gritaron consignas antiinmigrantes y cantaron la canción nacional. En la playa, un grupo insultó a una familia venezolana, que tuvo que ser resguardada por Carabineros. Luego, algunos de los manifestantes se dirigieron a un conocido espacio público donde viven inmigrantes, que fueron alertados previamente por la policía y alcanzaron a protegerse. Fue en esta esquina, en avenida Aeropuerto con Las Rosas, donde un grupo de chilenos armó la fogata y comenzó a lanzar las pertenencias de unas 10 familias.

“Lo que nos hicieron no se le hace a un ser humano”, decía entre lágrimas una venezolana a la que le incendiaron todo. “Nos quemaron todas las pertenencias, todo. Los papeles, todo. Se llevaron a uno de mis cachorros. Vivíamos en este lugar unos 30 venezolanos. No pudimos sacar nada”, aseguró la mujer, que contó que en el lugar vivían, además, unos siete bebés.

En el norte de Chile, la mayor puerta de ingreso terrestre al país desde América del Sur, se ha expresado con mayor fuerza la crisis humanitaria y sanitaria por el ingreso de inmigrantes por pasos no habilitados. Por el paso de Colchane, en el límite con Bolivia, en junio pasaron 370 personas en forma irregular, mientras que en septiembre la cifra llegó a 1.826, de acuerdo a las estimaciones del Gobierno.

De acuerdo a los informes del Servicio Jesuita de Migrantes (SJM), “los flujos migratorios que venían subiendo hasta 2017, comenzaron a bajar en 2018″. La caída se intensificó con el cierre de fronteras debido a la covid-19 en 2020. “Pero si bien existió una baja en los ingresos de extranjeros a Chile, se modificó la manera de migrar hacia una más precaria y vulnerable: así, solo entre enero 2018 y enero 2021 se dan más de 35.400 ingresos por paso no habilitado, concentrando el 79% de estos registros desde 2010″. De acuerdo al anuario de la organización, “son también venezolanos y haitianos quienes más aumentaron el ingreso irregular, los primeros en un 134.622% en tres años (enero 2018-enero 2021)”.

De acuerdo a los datos oficiales, en Chile residen 1.462.103 extranjeros y la mayor comunidad es la venezolana, con un 30,7% del total. El Gobierno de Sebastián Piñera ha sido responsabilizado por algunos sectores por alentar por razones políticas la inmigración desde Venezuela, por la creación en 2018 de una visa “de responsabilidad democrática”. En enero de 2019, el mandatario conservador chileno viajó a Cúcuta, la frontera de Venezuela y Colombia, en una operación contra Nicolás Maduro que terminó siendo un gran fiasco en su agenda internacional, entre otras razones porque no llegó ni el argentino Mauricio Macri ni el brasilero Jair Bolsonaro. En el Gobierno, sin embargo, explican que lo que ha hecho Piñera apunta a “ordenar la casa” para una inmigración ordenada, porque Chile tenía una ley de migración antigua, que data de 1975, en el régimen de Augusto Pinochet, que no está adecuada para los procesos migratorios del siglo XXI.

“(…)La población migrante fue disminuyendo a mínimos históricos en años de dictadura, llegando al 0,7 % en 1982. Fue en el periodo dictatorial en donde se radicaliza la idea de un inmigrante indeseado, generando la sospecha de todo extranjero”, señala el documento de la Organización Internacional para las Migraciones, de los investigadores Nicolás Rojas, Claudia Silva y Constanza Lobos. Para la socióloga María Emilia Tijoux, “Chile produce miedo” a los inmigrantes, “por un modo de ser nacional y racista” que ha sido desvelado en diferentes estudios académicos y episodios públicos de discriminación.

Los hechos de este sábado en Iquique han provocado un repudio generalizado, pero en paralelo un debate profundo sobre la crisis. Una de las alcaldesas de la zona, Ljubica Kurtovic, que lidera el humilde municipio de Tocopilla, aseguró que su ciudad sufre de un abandono social histórico y que no tiene grandes fuentes laborales para generar ingresos a las familias locales. “Como alcaldesa y vecina lamento la situación humanitaria, pero también lamento el deterioro que está sufriendo nuestra comuna”, reflexionó Kurtovic.

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