Cinco momentos importantes del primer debate presidencial entre Trump y Biden

Cinco momentos importantes del primer debate presidencial entre Trump y Biden

El ataque personal a los hijos de Biden, una respuesta inquietante de Trump sobre grupos supremacistas, un desliz de Biden... Estos son algunos momentos que pueden trascender del debate más embarrado que se recuerda

El primer debate presidencial entre Donald Trump y Joe Biden fue seguramente el espectáculo de teatro político más caótico y menos edificante que se haya producido en la televisión de Estados Unidos. Es difícil transmitir el grado de interrupciones, desprecios y falta de contenido que se produjeron durante 90 minutos, permitidos por el moderador, Chris Wallace. Bajo el barro, quedaron algunos momentos que quizá trasciendan al resto de la campaña por ser especialmente reveladores de ciertos aspectos de los candidatos. Estos son los más claros:

Biden manda callar a Trump

Si alguien pensaba que Trump habría cambiado en su forma de debatir en los tres años en la Casa Blanca, salió de su error en los primeros dos minutos. Trump arrolló constantemente las respuestas de Joe Biden, hablando por encima de él. Le hizo perder el hilo varas veces. La parte positiva para sus seguidores, Biden mandó callar a Trump. Seguramente sea la primera vez que le pasa. “Es difícil decir algo con este payaso”, dijo en un momento dado. “Cállate, colega”, dijo en otro momento. Y, haciendo un gesto con las manos: “Sigue parloteando”. Fue el intento de Biden de no eludir el cuerpo a cuerpo y al mismo tiempo mantener cierta compostura.

Trump ataca personalmente a los hijos de Biden
Quizá el momento más bajo del debate fue cuando Trump atacó personalmente a los hijos de Joe Biden. Sorprendentemente, fue el propio Biden el que abrió esa línea al hablar del servicio de su hijo, Beau, en el Ejército. Quería atacar a Trump por supuestamente haber dicho en privado que los soldados son “pringados” y “perdedores”. Biden defendió a su hijo, fallecido de cáncer en 2015, cuando Trump le empezó a interrumpir y a preguntar por su hijo Hunter, criticado por el ámbito trumpista por supuesta corrupción en Ucrania. “A Hunter le echaron del Ejército con deshonor y no tuvo un trabajo hasta que te hicieron vicepresidente”. Biden solo acertó a decir que “nada de eso es verdad” y añadió que su hijo Hunter tuvo “un problema de drogas, como en muchas familias”. Ver a Biden defendiendo a sus hijos frente a Trump fue el momento más desagradable del debate.

Nadie presiona a Trump para que explique sus impuestos
El pasado domingo, The New York Times publicó el santo grial del periodismo norteamericano: los impuestos de Trump de los últimos 20 años, que el presidente se ha negado a hacer públicos. EE UU ha descubierto que Trump no pagó impuestos en 10 de los últimos 15 años y en sus dos primeros años como presidente pagó 750 dólares, una cantidad muy inferior a lo que paga un profesor. Chris Wallace le preguntó directamente. Trump eludió la respuesta. Biden desaprovechó completamente la oportunidad poniéndose a hablar de su propio plan fiscal. Al final, Trump tuvo la última palabra para decir: “He pagado millones en impuestos”.

Trump se niega a condenar el supremacismo blanco
Wallace decidió que uno de los bloques del debate iba a ser la violencia y las relaciones raciales en EE UU, un tema que parecía diseñado para el discurso de Trump sobre el caos en las ciudades. Pero Wallace le preguntó directamente si estaba dispuesto a condenar los grupos supremacistas blancos que han pasado de los rincones oscuros de Internet a manifestarse en las calles. Trump no lo hizo. “Casi todo lo que veo es de la izquierda, no de la derecha”, dijo, dejando claro que ve dos bandos en las calles y que uno de ellos es el suyo. Entonces, yendo más allá de lo que nadie habría podido imaginar, se dirigió directamente a un grupo violento de extrema derecha llamado Proud Boys: “Proud Boys, retroceded y quedaos a la espera”. El presidente habló directamente a un grupo pseudoneonazi.

Biden se confunde sobre su plan medioambiental
Uno de los aspectos que el público quería comprobar era la resistencia física de Biden. En cuanto a energía, no hubo color con Trump. Biden pareció frágil al lado del presidente, aunque mantuvo la compostura. Pero dejó uno de esos momentos en los que parece confundir las cosas. Cuando le preguntaron por su plan contra el cambio climático, dijo que “el Green New Deal se va a pagar solo”. El Green New Deal es un marco muy ambicioso de transición a la economía verde planteado por la izquierda demócrata, que no convence al centro del partido. El apoyo o no a este plan es de hecho una de las cuestiones que dividen a los demócratas. Wallace le preguntó si lo apoyaba. “No apoyo el Green New Deal”, dijo entonces Biden.

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