China no para de comprar maíz y eso salva la cuenta en un Uruguay que está en un año de rendimientos mediocres

China no para de comprar maíz y eso salva la cuenta en un Uruguay que está en un año de rendimientos mediocres

El rendimiento en maíz de primera, castigado por la sequía, es bajo y no supera los 4.500 kg/ha; lo bueno es que se pondrá comercializar a un precio elevado

Mientras en Uruguay avanza una cosecha mediocre de maíz, excepto para
aquellos que han plantado con riego, en el mundo siguen asombrando las
importaciones de China. Así como 20 años atrás las compras de los asiáticos
despertaron la fiebre de la soja, desde mediados de 2020 vienen realizando
inversiones impresionantes por el cereal, que no tienen antecedentes y que han
catapultado al mercado.

En febrero, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, (USDA, por su sigla
en inglés), llevó su pronóstico para las importaciones de maíz de China en 2020/21
a un récord de 24 millones de toneladas, un aumento de 6,5 millones de toneladas,
o 37%, desde su proyección de enero y más del triple en comparación con las 7,6
millones de toneladas en 2019/20. El Servicio Agrícola Exterior del USDA comentó:
―La demanda de China de raciones sigue aumentando a medida que su población
de cerdos se recupera de la peste porcina africana‖.

Sin embargo, en este 2021 los casos de fiebre porcina se mantienen y el
crecimiento comprador de los chinos no ha cambiado.

El mayor importador
El gigante asiático será así este año por primera vez en la historia el mayor
importador de maíz del mundo, seguido de México con 16,5 millones de toneladas
y por Japón con 15,6 millones de toneladas.

Eso ha llevado a que el precio del maíz en Estados Unidos para la primera posición
haya pasado en el último año de US$ 120 por tonelada a US$ 220.
Las importaciones de granos de China ya se dispararon a máximos históricos en
2020. Compró un récord 11,3 millones de toneladas de maíz el año pasado,
incluidos 2,25 millones de toneladas solo en diciembre.

Y este año duplicará las compras del año pasado. Las importaciones de maíz en
2020 fueron más del doble que las de 2019, que habían sido récord en 7,2 millones
de toneladas, por primera vez.
China se había jugado hasta hace poco a importar soja, pero autoabastecerse de
cereales, y eso parece haber cambiado, o ya no puede lograr ese objetivo.
En 2020 China también importó un récord de 8,38 millones de toneladas de trigo,
de una cuota máxima fijada por el Estado de 9,64 millones de toneladas.
En 2019 China solo utilizó el 67% de su cuota anual para el maíz y un tercio de su
cuota de trigo.
―Los precios domésticos del maíz son demasiado altos. Seguiremos comprando
alternativas que incluyen maíz, trigo y cebada importados‖, dijo un gerente de un
productor de raciones y cerdos en el sur de China.

En parte esto es por problemas climáticos y en parte porque las reservas de grano
de China eran de muy mala calidad.

Inflación alimentaria
El precio de los alimentos está en los niveles más altos desde 2014, según el
índice que lleva la FAO (en precios corrientes) y en los mayores niveles desde
2011 si se toman los precios deflactados.

Los tifones de 2020
En 2020 los tifones dañaron la cosecha. Y en este año hay temor por situaciones
de sequía a la salida del invierno. La proyección de 24 millones de toneladas
importadas es considerada modesta por algunos analistas. ―Se espera que las
importaciones de maíz de China en el 2020/21 superará los 30 millones de
toneladas ―, comentó una fuente naviera a agencias de noticias.

Y todo se aceleró aún más en marzo: el USDA anunció el viernes 19 una venta de
800 mil toneladas, la cuarta compra diaria consecutiva, sumando 3,876 millones de
toneladas en la semana.

Esa misma semana el Ministerio de Agricultura solicitó a los expertos en nutrición
que desarrollen dietas con granos alternativos al maíz.
A la vez, en Uruguay Cofco anunció la posibilidad de exportar cebada grano a US$
200 por tonelada en la próxima cosecha.
En Argentina, en tanto, se proyectan exportaciones de cebada récord de un millón
de toneladas este año. La cebada tiene ventajas respecto al trigo, por tener
menores retenciones a la exportación.
El reciente surgimiento de China como un importante importador de maíz se
produce solo unos años después de que Beijing eliminara tanto el esquema de
almacenamiento de maíz como los precios mínimos de compra, medidas que
tenían como objetivo frenar las importaciones, acercando los precios internos a los
mundiales.

En Uruguay rendimiento flojo pero buen precio
En Uruguay la producción maicera viene creciendo en área y rendimiento, aunque
en este año habrá una baja importante en la productividad, por los efectos de La
Niña.

Arturo Pardié, operador del mercado de maíz, comentó que en el caso del mercado
en Uruguay está por ahora calmo, arrancó en US$ 230 por tonelada base seca y
puesto en plantas, una diferencia radical respecto al comienzo de la zafra pasada,
que ayuda a compensar una caída muy fuerte de rendimientos que difícilmente
superan esta vez los 4.500 kilos por hectárea.
Los maíces de segunda prometen mucho más y con las lluvias previstas van por
lograr un mejor resultado.

Otra realidad es que los productores lecheros ingresan bien al otoño, las praderas
han mejorado mucho, la demanda por maíz está floja tanto en tambos como en
corrales.

China salva el año
De este modo, el cultivo salva el año una vez más por la demanda de China, en un
año que se sabía sería difícil por La Niña, y que reafirma la importancia de
mantener la lógica pastoril de la producción, con un complemento de grano pero
que puede adaptarse a situaciones en las que el precio internacional hace más
atractiva la exportación.

Para los productores que basan la dieta de sus animales en maíz comprado en el
mundo entero la situación plantea una suba de costos que, a lo largo del segundo
semestre, puede expresarse en mejores precios de la carne y de los lácteos.
Particularmente va a subir el costo de producción de la carne de ave y cerdo,
dependiente estructuralmente de las raciones, mientras que en los rumiantes las
pasturas tienen un valor implícito como nutriente mucho mayor.

Y queda abierta la pregunta respecto al envión comprador de China, que puede ser
una tendencia estructural como fue para la soja 20 años antes y ha permanecido o
puede ser un esfuerzo ocasional para construir stocks que luego se diluya.

Finalmente, un alto precio de maíz no solo se traslada a la carne y los lácteos. En
varias partes del mundo –como en Canadá– el trigo está a un precio más bajo que
el maíz y por lo tanto se está usando ampliamente en la alimentación animal.
Por otra parte, habrá una siembra muy fuerte de maíz en Estados Unidos en las
próximas semanas que tal vez limite el crecimiento del área de soja, que está en
una situación crítica de bajo stock.

El alto precio por los granos parece estar instalado desde varios ángulos y eso, de
sostenerse, para la salida económica de Uruguay será sin dudas un factor de alta
importancia.

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