China, el principal cliente, volvió a programar compras de carne a Uruguay

China, el principal cliente, volvió a programar compras de carne a Uruguay

La incidencia de la pandemia de coronavirus para las exportaciones uruguayas de carne, lana y trigo del mercado más relevante para el país.

A medida que los casos de personas contagiadas con coronavirus descienden en China, ese mercado comienza paulatinamente a ponerse nuevamente de pie, luego de varias semanas de baja o nula actividad. La situación comienza a normalizarse en ese país y eso se nota, dado que el gigante asiático comienza a programar compras de carnes.

Mientras China se acomoda, la situación se agrava en el resto del mundo. A esta altura es imposible establecer el alcance del impacto, la incertidumbre es enorme, y habrá un impacto en la economía global y de todos los países afectados.

Lautaro Pérez, gerente de marketing del Instituto Nacional de Carnes (INAC), confirmó a El Observador que China viene retomando poco a poco su actividad y que los precios, en lo que a materia cárnica refiere, han estado en niveles similares a los pagados durante el primer rimestre de 2019.

En los primeros 10 días de marzo la carne exportada a China se colocó a un promedio de US$ 4.321 la tonelada precio de embarque, muy similar eso a los US$ 4.314 por tonelada alcanzados en febrero, según se desprende de datos de la Dirección Nacional de Aduanas. Por ahora, el precio se mantiene 3% por encima respecto los primeros 10 días de marzo de 2019 (US$ 4.153).

Sin embargo, aseguró que “el problema no es tanto el precio”, sino además los volúmenes exportados y las restricciones al comercio y transporte. Con el virus ya presente en la región, Pérez indicó que la incertidumbre es muy grande, ya que no solo afecta los mercados importadores sino que también lo hará en la actividad industrial en Uruguay, Argentina y Brasil.

El impacto del coronavirus se vio reflejado en las exportaciones de carne de Uruguay desde principios de febrero, cuando la situación se desbordó en China.

“Desde esa fecha el impacto fue inmediato y afectó el principal mercado de exportación. Pasó lo que hoy está pasando en Europa y en el resto del mundo, se paralizó absolutamente todo el mercado y la sociedad durante un mes y medio”, explicó el funcionario del INAC.

Muchas semanas de incertidumbre

De todas formas, declaró que “es muy temprano para hacer cualquier tipo de evaluación” desde el lado de los importadores, porque el mundo entero está frente a una situación única y, por lo tanto, “van a haber muchas semanas de incertidumbre”, indicó.

También sostuvo que toda la actividad comercial y producción industrial “necesariamente va a bajar”, pero señaló que “es imposible” decir en qué medida.

Otro jugador que genera gran incertidumbre es Europa, el actual epicentro del coronavirus, y uno de los mercados más importantes para Uruguay en materia cárnica.

“Todo lo que pasó con China, ahora está pasando en Europa”, lamentó Pérez.

¿Qué pasa con la lana?

En el caso de la lana, la escasez que hay del producto "ha ido amortiguando" el efecto negativo que establece la propagación mundial del coronavirus para esa materia prima. Eso fue lo que opinó José Luis Trifoglio, responsable del departamento de lanas de la empresa Zambrano & Cía.

En diálogo con El Observador, el broker de lanas comentó que en las últimas semanas el precio "no ha encontrado estabilidad", en el marco de una zafra de lana 2019/2020 que ha sido "muy atípica", enmarcada primero por la guerra comercial entre China y Estados Unidos y ahora golpeada por la crisis mundial del coronavirus.

En su opinión, a esta campaña "todavía le queda un tramo de baja en los valores", pero opinó que una vez que se empiece a recuperar el mercado "puede haber una recuperación rápida", aunque sin superar los niveles de la zafra pasada.

En ese sentido, indicó que sería bueno pensar que el Índice de Mercados del Este (IME), la principal referencia internacional de valor para esta materia prima, supere los US$ 10 por kilo.

Trifoglio aclaró que, desde su punto de vista, el coronavirus no fue el responsable de generar el piso en el precio de la lana de esta campaña, que comenzó en julio de 2019. Eso sucedió el 4 de setiembre pasado, cuando el efecto de la guerra comercial ocasionó que el precio del IME fuera de US$ 9,10 por kilo. Si bien el valor se desplomó en pocas semanas, el último cierre fue de US$ 9,82 por kilo, manteniéndose aún por encima del mínimo.

"Somos optimistas en que la baja de la producción de los principales países productores, de la mano de la sequía y los incendios australianos, va a seguir amortiguando esa caída (de precios) que en otros productos va a ser mayor", indicó.

Coronavirus arrastró al precio del trigo

En las últimas semanas, el mercado internacional del trigo sufrió una fuerte baja en su precio de referencia, llegando a valores mínimos en meses en las principales bolsas mundiales, como son los mercados de Chicago, Kansas y París, que han registrado los valores más bajos en los últimos meses.

Por ejemplo, este lunes la cotización del trigo en el mercado de Chicago cerró a US$ 183 por tonelada para la posición mayo. Un mes atrás, el precio del trigo en Chicago en la misma posición cerró a US$ 207,60 por tonelada.

Fernando Villamil, broker de granos informó a El Observador que la caída en los mercados financieros globales y de commodities, provocada por los temores del impacto del coronavirus en la economía mundial, “arrastraron a las cotizaciones del trigo”.

"Esa es básicamente la causa principal. La incertidumbre sobre la dimensión del impacto sobre las actividades económicas que provoca este evento, así como también cuál será su extensión en el tiempo", agregó.

Eso, según el director de Agrosud, determina que los molinos adopten una estrategia conservadora en sus compras: las minimizan hasta tener alguna certeza sobre cómo será la evolución que va a tener este evento. “Ese es el impacto directo que condiciona a la demanda”, aseguró.

A su vez, dijo que este mismo problema ha provocado un fuerte incremento del dólar frente a las principales monedas de los mercados importadores, lo que ha restringido la capacidad de compra de los países y su demanda. “Esos factores han incidido fuertemente en la demanda, restringiéndola y presionando el precio del trigo”, señaló.

Por el lado de la oferta, opinó que si bien ha tenido ajustes, sigue siendo importante. Según los últimos informes de balance, oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) las existencias de trigo “siguen siendo altas”.

“Desde la oferta hay una presión vendedora que, ante una demanda que se va restringiendo, la conclusión inmediata es una caída en los valores”, dijo.

A nivel regional y local, la valorización del dólar frente al real determinó que en las ultimas semanas la demanda brasilera “estuviera ausente totalmente” provocando una baja en los valores de la región, en puertos como Nueva Palmira, Rosario y Bahía Blanca.

Finalmente, expresó que la oferta local “todavía es abundante” y que el tamaño de la cosecha “supera a la demanda local”. En lo que refiere a exportaciones, informó que se ha enviado entre 100 mil o 120 mil toneladas, mientras que el saldo exportable supera las 250 mil toneladas.

“Hay excedentes para colocar y, en la medida que no se coloquen, la oferta local presionará a una demanda que locamente tiene ese comportamiento”, concluyó.

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