China e India impiden cerrar en el G-20 compromisos concretos contra el cambio climático

China e India impiden cerrar en el G-20 compromisos concretos contra el cambio climático

Los líderes mundiales mantienen abierta la negociación tras lograr solo vaguedades en el borrador de comunicado oficial. Acuerdo sobre el impuesto mínimo global del 15 % a las multinacionales para que no lleven sus ganancias a paraísos fiscales

La cumbre del G-20 concluirá este domingo en Roma, con un buen ambiente entre los líderes de las principales economías del mundo para mejorar la lucha contra la pandemia y relanzar la economía con una mayor justicia social, pero se mantienen las dificultades para llegar a un compromiso entre Occidente y las potencias asiáticas, como China y la India, sobre la reducción de las emisiones de C02.

El borrador del comunicado final filtrado el sábado es vago sobre la emergencia climática: no hay acuerdo firme con medidas, sino que se indica que el objetivo es limitar el calentamiento global al nivel de 1,5 grados centígrados, que los científicos dicen que es vital para evitar un desastre climático. Hasta última hora, la presidencia italiana del G-20 trabajará para mejorar el comunicado oficial que se conocerá en la tarde del domingo, pero el borrador, que es ya el quinto de la declaración conjunta del G-20, muestra las duras negociaciones diplomáticas entre los países.

«Seguimos comprometidos –se limita a decir el borrador– con el objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los 2°C y seguir esforzándose por limitarlo a 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales».

Es decir, mientras el objetivo de Occidente era en principio llegar a un acuerdo firme sobre emisiones netas cero para 2050, con reducciones significativas para 2030 y el compromiso de mantenerse por debajo de los 1,5 grados centígrados de aumento de temperatura desde ahora hasta final del siglo, China se mantiene en su plan de llegar a cero emisiones para 2060, al igual que la India. Cabe destacar que China, el mayor contaminador del planeta, con solo una de sus empresas, China Petroleum & Chemical, controlada por el gigante petrolero Sinopec, contribuye más al calentamiento global que Canadá y España juntos.

No sería buena señal que la cumbre de Roma acabara con una vago comunicado sobre el cambio climático, porque los países que forman el G-20 representa más del 80% del PIB mundial, el 75% del comercio mundial, el 60% de la población del planeta y también, según diversas estimaciones, casi el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero. De ahí que el resultado del G-20 puede marcar el debate la vigesimosexta Cumbre del Clima, la COP26 patrocinada por la ONU, que se inicia mañana en Glasgow (Escocia), a la que acuden representantes de 197 países, con el objetivo de alcanzar acuerdos concretos para reducir las emisiones.

Revolución fiscal global
En el discurso inaugural de la cumbre, que tiene lugar en el Centro de Congresos la Nuvola en el barrio del EUR, al sur de Roma, el primer ministro, Mario Draghi, presidente de turno del G-20, destacó que «podemos mirar al futuro con optimismo», subrayando algunos objetivos que ya han sido aprobados, en particular «el acuerdo histórico para un sistema fiscal internacional más justo y eficaz». Los expertos consideran que se trata de una «revolución fiscal global», porque logrará evitar que las empresas, sobre todo las multinacionales, lleven sus ganancias a los paraísos fiscales.

Se le dio el visto bueno, tras años de estancamiento, el pasado 1 de julio en la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Dos son las consecuencias más importantes: En primer lugar, las grandes multinacionales (alrededor de un centenar con ingresos superiores a 20.000 millones de euros) pueden ser obligadas a pagar los impuestos en los países donde logran sus beneficios, y no solo en las naciones donde fijan su residencia fiscal. Por otra parte, los países que tienen en su territorio empresas multinacionales con al menos 750 millones de euros de facturación, pueden imponer un impuesto mínimo del 15%. Según cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el ‘impuesto mínimo global’ podría generar ingresos añadidos a los países por valor de unos 150.000 millones de euros, que en buena parte hoy escapan al fisco.

Un «nuevo modelo económico»
La recuperación económica después de la pandemia ha centrado también el debate de la cumbre. La economía mundial parece estar encarrilada, según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional, con la previsión del 5,9% de crecimiento en 2021).

Mario Draghi destacó que con «los planes de recuperación para estimular el crecimiento» se está construyendo «un nuevo modelo económico que beneficiará a todo el mundo» y consideró que el multilateralismo es la respuesta ante los nuevos desafíos: «Frente al proteccionismo, el unilateralismo y el nacionalismo, la mejor respuesta a los problemas que enfrentamos hoy es el multilateralismo. En muchos sentidos, es la única solución posible. Desde la pandemia hasta el cambio climático y los impuestos justos y equitativos, hacer todo esto solos no es una opción posible», dijo Draghi en la primera sesión de la cumbre, dedicada a «economía y salud global».

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