Chile afina estructuración de bono catastrófico junto a sus socios de la Alianza del Pácifico

Chile afina estructuración de bono catastrófico junto a sus socios de la Alianza del Pácifico

A fines de julio, empresa modeladora tendría una propuesta técnica financiera para definir el monto y temporalidad del instrumento financiero. Serán los ministros de cada país miembro los que decidan cómo, cuándo y por cuánto recurrir al mercado de capitales.

En la recta final está Chile junto a sus socios de la Alianza del Pacífico (AP) para estructurar un bono catastrófico.“Se contrató la empresa modeladora, la cual a fines de julio entregará los resultados. Estimamos que el tercer trimestre estaríamos disponibles para tomar una decisión de seguir adelante o no con este proyecto”, indica el asesor de Finanzas Internacionales del ministerio de Hacienda, Patricio Sepúlveda.

Hace más de un año que la AP vienen trabajando este tema, avanzando en cada uno de los pasos que requiere esta medida; no obstante, un asunto ya está resuelto: emitirán el bono como conjunto de países y no individualmente.

“La idea es aprovechar de hacer una emisión conjunta donde cada país de la Alianza estructura el instrumento y hace un contrato con el Banco Mundial que luego emite el bono. En conjunto hay un ahorro de costo fijo, porque la carga de documentos legales es bastante pesada y además es más conveniente ir entre cuatro, porque se diversifica el riesgo versus el que cada país vaya por separado. Es más atractivo para los inversionistas, porque es muy difícil que ocurra un evento catastrófico en todos los países”, recalca Sepúlveda.

Se contrató a Air Worldwide como empresa modeladora a través del Banco Mundial, que cuenta con una oficina especial de financiamiento y aseguramiento ante desastres naturales que asesoran a países y proveen financiamiento blando. “El financiamiento de esta etapa es de US$1.200 millones y hasta ahora nos ha salido gratis”, comenta.

Esta consultora debe desarrollar un modelo financiero y definir los parámetros que serán consignados para ser cubiertos por el cat bond (por su sigla en inglés) o pérdida modelada: cuáles serán los eventos, las superficies que serán contempladas y con qué tipo de incidente. En nuestro país este trabajo se está realizando con apoyo de académicos de las universidades de Chile y Católica y empresas aseguradoras para conocer la realidad de la geografía y la arquitectura.

En la primera etapa se analizaba este instrumento sólo para terremotos, pero los ministros del AP le solicitaron al grupo especial de trabajo que se abriera también a otros episodios como los desastres naturales relacionados con el cambio climático, como inundaciones, huracanes u otros.

Más seguro que bono

El cat bond no se parece a los que antes ha emitido el Gobierno de Chile para financiar el Presupuesto, ya que funciona más como un seguro donde el país recurre al mercado de capitales con un paquete de instrumentos, lo vende a inversionistas con quienes se compromete a pagarles una prima anual, y si ocurre el evento catastrófico para el cual se creó, cobra los montos del bono. Si nada se gatilla, se devuelve el capital. “La ventaja es que el riesgo de los eventos de la naturaleza se transfiere al mercado de capitales”, indica Sepúlveda.

Aunque no se crea, hay muchos inversionistas interesados en este tipo de bonos porque, además, ese instrumento después lo invierten en otros de bajo riesgo y van obteniendo ganancias de ese interés más la prima anual que pagan los países. Si no ocurre la catástrofe recuperan el capital. “Los interesados son inversionistas que buscan un alto rendimiento, tiene un grado especulativo y por eso los cupones son altos, pero la ventaja es que tiene correlación nula con el mercado financiero, porque depende de otros eventos. Es considerado un buen instrumento para diversificar portafolio”, acota el asesor.

En 2017 se han dado los valores más bajos de este mercado, con promedio esperado de pérdida de 2,6% y un cupón pagado de 5,2%.

Pasos siguientes. Una vez que la empresa modeladora entregue su diseño del cat bond los países deberán definir cuánto será su nivel de costo, que no necesariamente debe ser el mismo para todos, manifiesta Sepúlveda. “No habrá subsidio cruzado, sino que el bono sigue su vida, si sucede un evento en México se ocupa su crédito y nosotros seguimos con la cobertura. Si fuéramos solos, cada uno debería hacer su colocación por separado por montos más pequeños, lo que sería menos atractivo para los inversionistas”, añade.

Si los ministros deciden llevar a cabo la colocación tendrán un período de 2 a 3 meses para preparar la estructuración del bono en términos contractuales con la empresa modeladora: “en julio cada país deberá hacer su análisis. A nosotros nos gustaría emitirlo lo antes posible porque podemos tener un evento catastrófico en cualquier momento. Pero hay que ver la realidad presupuestaria de cada país, hay algunos que tienen complicaciones para hacerlo en 2017 porque no se había contemplado”, asevera el asesor de Hacienda.

En Chile, la colocación de un instrumento de este tipo está incluido en una glosa de la Ley de Presupuestos 2017 que señala que dentro del Tesoro Público se “incluyen los recursos para los pagos de las asesorías de gestión de riesgos y la contratación de la cobertura de los mismos”.

En el caso específico de Chile, en los últimos 7 años los eventos han significado el desembolso de más de US$6.000 millones para el Estado, lo que se habría atenuado de existir este instrumento financiero. Y por ejemplo si se quisiera contar con una cobertura de US$500 millones, debería desembolsar una prima anual de US$20 millones a una pérdida esperada de 2% entre 3 a 5 años.

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