A casi 50 días del cierre de fronteras por el Covid-19: la odisea del retorno

A casi 50 días del cierre de fronteras por el Covid-19: la odisea del retorno

La noche del miércoles 25 de marzo, la presidenta Jeanine Áñez declaró el estado de emergencia con cierre de fronteras ante la pandemia del coronavirus. La mañana siguiente los pasos fronterizos ya estaban cerrados, y este viernes se cumplen 50 días de asumir esta determinación.

Miles de compatriotas regresaron durante este tiempo, acatando las cuarentenas obligatorias, los exámenes de Covid-19 y otros requerimientos sanitarios.

La canciller Karen Longaric manifestó a Los Tiempos que la repatriación “es un trabajo arduo que exige movilizar mucha logística. Más aún en el país, pues no contamos con infraestructura óptima para acoger grupos numerosos de repatriados donde hagan sus cuarentenas. En ese sentido la satisfacción es aún mayor al logrado hasta la fecha facilitar la repatriación de más de 4000 compatriotas y Con todas las medidas de seguridad conforme establecen los protocolos médicos”.

Aún hay muchos más bolivianos que desean retornar. Longaric estima para fin de mes ya se estaría hablando de 7 mil repatriados, por diferentes medios.

Bolivia asumió una decisión, al igual que los otros países para frenar el avance de la pandemia.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) manifestó que miles de migrantes en el mundo no lograr retornar a su país de origen.

“Muchos migrantes estaban en tránsito, algunos querían volver a sus países de origen, precisamente a causa de la pandemia”, declaró hace poco el director general de la OIM, Antonio Vitorino.

Vitorino también manifestó su que muchas áreas fronterizas del mundo, las personas que quedaron atrapadas se encuentran en condiciones difíciles. “Es una fuente de enorme preocupación”, señaló.

El domingo 22 de marzo, Mónica Quija y su hermana, compraron algunas frutas y víveres para la semana como lo solían hacer. Ya estaban a punto de arrancar una semana de trabajo empacando uvas en San Fernando, en Chile, junto a otros bolivianos. Sin embargo, sus jefes les dijeron que ya no podían seguir contratándolos debido al avance de la pandemia.

Las hermanas llegaron a Chile los primeros días de febrero, la idea era trabajar seis meses para reunir dinero para pagar deudas y los gastos universitarios, que tenía la hermana de Mónica.

Primero llegaron a trabajar Buin para empacar uvas en una vitícola que les ofrecía un campamentos para alojarse y alimentación. La jornada iniciaba cerca de las 13:00 y se extendía hasta pasada la medianoche.

Tras seleccionar las uvas, que son cosechadas por otros jornaleros, se comenzaba el empaque. Las cajas eran de 8 a 10 kilos de uva. Las primeras dos semanas Mónica lograba hacer 150 cajas al día, pero con la práctica logró empacar 250. Por caja le pagaban el equivalente a 2 Bs.

Las primeras semanas, Mónica también lidiaba con dolor de espalda. Poco antes de su viaje a Chile, Mónica logró conseguir ser atendida por un especialista en el sistema público de salud, tras derivada por el médico general, como es el procedimiento. El doctor ordenó una radiografía, pero ella ya no tenía tiempo.

El dolor en el cuerpo estaba presente al momento de alzar las cajas, sus compañeras le comentaban que el malestar era habitual y que luego ya no lo iba a sentir. Y así fue.

Terminó la cosecha en ese primer trabajo, y ambas fueron a otro lugar, la paga se redujo a la mitad y no tenían campamento, por lo que alquilaron un lugar con dos habitaciones y un baño entre 7 personas.

Sin embargo, lo que ganaban se iba en el arriendo y el alimento, limitando aún más sus ahorros. Finalmente llegaron a San Fernando, donde a pesar que la paga no mejoro, podían quedarse en un campamento.

En Chile, el 3 de marzo se marcó como el inicio de la pandemia, con el primer caso positivo en Talca. Los empleadores calmaban a sus jornaleros ante la expansión del virus, hasta que decidieron despedir a sus trabajadores extranjeros.

El martes 24 de marzo, les pagaron a las hermanas y emprendieron el viaje hasta Iquique, que toma más de 22 horas de trayecto.

En Bolivia, el primer reporte de casos positivos se dio el 10 marzo, en el país se vivía una cuarentena parcial, y el 25 de marzo por la noche se dio la declaración de estado de emergencia, mientras las hermanas estaban viajando en una flota.

Las hermanas llegar a Iquique, encendieron sus celulares y se encontraron con la noticia del cierre de fronteras. Ellas y otras decenas de bolivianos. Decidieron seguir y llegaron la comuna de Huara, en ese lugar los carabineros les dijeron que ya no podían avanzar por el cierre de la frontera.

Algunos en su desesperación trataron de caminar hacia Colchane (región fronteriza en Chile), al frente se encuentra Pisiga, territorio bolivianos y parte del departamento de Oruro.

Sin embargo, las personas fueron advertidas con un arresto por los carabineros. Regresaron.

Decidieron organizar un grupo y con lista de nombre en mano, retornaron a Iquique para buscar ayuda en el consulado, que relatan que el funcionario de consulado les dijo que no podía hacer nada.

El día avanzaba y ellos comenzaron a pedir ayuda por medio de vídeos, que fueron difundidos por las redes sociales y los medios. La noche se tornaba complicada por el toque de queda.

El alcalde de Huara, Juan Bartolo, dio unas carpas, agua y alimentos, mientras se esperaba una respuesta de las autoridades bolivianas.

Cada día que pasaba llegaban más compatriotas, se juntaron cientos. En medio de la presión social, el 4 de abril se abrió el campamento “Tata Santiago” e ingresaron 480 connacionales para iniciar un proceso de cuarentena preventiva.

El campamento, aún no tenía las condiciones. Faltaba agua, la comida no era suficiente y no existía distanciamiento social, debido al espacio de las carpas Y tampoco electricidad, sólo algunas personas contaban con cargadores solares para los celulares.

Mónica recuerda que las raciones de comida eran pequeñas y que los niños lamían los platos. Había mucha hambre. Y pese a que incluso habían pedido salir a comprar alimentos, no los dejaban salir del campamento. El 7 de abril, ya no pudieron más y comenzaron a protestar.

Mientras que la frontera, fuera del campamento, otro grupo de compatriotas trataron de ingresar a la fuerza. Tras esto, se incrementó el resguardo en el lugar.

La siguiente cronología contiene un resumen hasta el 8 de abril, un día después de la jornada de tensión.

El director de Migración, Marcel Rivas, acusó de la tensión a seguidores del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Pasaban los días, y más compatriotas intentaban regresar al país. Llegaron a la terminal de Iquique y Antofagasta en busca de retornar.

Iquique habilitó dos albergues para ellos, al igual que Antofagasta, tras conversaciones entre las Cancillerías, se logró que las personas puedan iniciar procesos de cuarentena en Chile y que puedan ingresar directamente a Bolivia portando un documento que certifique que culminaron la cuarentena y que se encuentran libres de coronavirus.

En tanto, en “Tata Santiago” las condiciones fueron mejorando poco a poco. Ya tenían carpas más acodes para enfrentar las temperaturas de -4°C, les proveyeron de diversos alimentos no perecederos para que puedan cocinar y además de brindar agua potable. Varios de los elementos fueron donados por diferentes instituciones. Además que para ese momento ya existían veedores de Derechos Humanos viviendo con ellos en el campamento.

Finalmente, llegó el día, terminaron los 14 días de cuarentena. Mónica, su hermana, y los cientos de personas que estaban, volvieron a sus regiones.

Otro grupo se preparaba en Iquique para terminar 7 días de cuarentena, los otros 7, los realizaron en Iquique.

Paralelamente, en Iquique y Antofagasta continuaban con la cuarentena para ingresar directamente al país y no pasar por “Tata Santiago”.

Mientras que la Cancillería señaló que los consulados deben coordinar la repatriación y que las personas debían llenar formularios.

Los más de mil compatriotas que estaban albergados en Iquique (tras estar varados en Colchane y estar fuera del consulado en Iquique) terminaron su cuarentena e ingresaron al país, una situación similar pasó en Antofagasta.

En Santiago, un nuevo grupo, de cientos, acampó fuera del consulado boliviano. Tras nuevas conversaciones entre las cancillerías, el grupo fue trasladado hasta Iquique. Sin embargo el alcalde de Iquique, Mauricio Soria, criticó las circunstancias del traslado y manifestó que hubo coordinación con las autoridades locales.

De las 640 personas albergadas en el liceo Bernardo O’Higgins, 90 dieron positivo a coronavirus, y se encuentran asiladas en otro centro.

Longaric manifestó que se está coordinando con la Cancillería chilena la dotación de medicinas y atención médica.

¿Cómo se encuentra la relación entre Bolivia y Chile?
“Una respuesta terrible”, así calificó el director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile, Sergio Micco, el trabajo del consulado en Santiago, tras que un grupo de bolivianos acampara en la calle por tres días en puertas de las oficinas diplomáticas.

“Venimos acá al consulado y el cónsul no está, el consulado está cerrado. Posteriormente nos contactamos con el cónsul y él nos ha señalado que no puede hacer nada, lo que encontramos una respuesta terrible”, indicó Micco a los medios chilenos.

Pese a que la alcaldesa de Providencia había ofrecido un albergue para los varados en Santiago, el grupo fue trasladado a Iquique en medio de la sorpresa del alcalde Soria, quien manifestó que la llegada no había sido coordinada con las autoridades locales y señaló que no se tomaron datos no se consideró la situación epidemiológica de los bolivianos.

En una carta abierta, Soria, pidió al canciller chileno Teodoro Neumann, que desista de enviar a más bolivianos a Iquique, puesto que no tendrían los recursos.

Tras que se confirmaras los casos positivos en el albergue de Iquique, Soria tomó la decisión de analizar recursos judiciales para evitar la situación nuevamente.

Ante el momento de críticas, ¿Cómo se encuentra la relación entre Bolivia y Chile?

Longaric señaló que “la relación con Chile se desenvuelve en un marco de mutuo respeto y de solidaridad. En lo que respecta a la cooperación por la pandemia del Covid 19. En mi calidad de canciller de Bolivia agradezco la ayuda y consideración que las autoridades chilenas y el pueblo chileno, tienen con nuestros compatriotas, que en un número bastante elevado, han decidido retornar al país y para ello deben cumplir normas y protocolos que exige la situación”.

“Nuestros consulados en las distintas ciudades chilenas están apoyando de manera comprometida a los connacionales. Para eso están los consulados, para facilitar los requerimientos de los connacionales en el exterior, en la medida de sus facultades y posibilidades”, añadió la Canciller.

Por su parte, el exministro de Salud, Aníbal Cruz, manifestó en un webinar organizada por Los Tiempos que, aún antes de que llegue el primer caso de coronavirus, se comenzaron a preocupar por el regreso de los connacionales del exterior.

“Lo que no teníamos previsto era aquel éxodo”, admitió Cruz.

Otros centros de cuarentena en frontera
La canciller Karen Longaric informó que esta semana se tiene prevista la repatriación de 500 compatriotas desde Argentina, este grupo deberá permanecer en un centro de cuarentena, que está siendo acondicionado en Yacuiba.

El ministerio de Defensa tiene a su cargo la adecuación de los lugares para implementar los centros en las fronteras con Brasil, Perú y Argentina, éste último será aperturado esta semana.

“La repatriación desde los países vecinos tiene sus propias particularidades”, señaló Longaric.

Mónica y su hermana, llegaron a La Paz la madrugada del 18 de abril, tras más de 20 días de haber emprendido su viaje de retorno. La terminal estaba vacía, los compatriotas esperaron que amanezca para seguir rumbo a sus hogares. Algunas de las personas tenían que llegar hasta provincias y no sabían cómo lo iban a lograr.

Mónica llevó a una de las mujeres, que tenían que llegar hasta su provincia, a su casa a la espera de gestionar transporte.

Las tres caminaban entre las pendientes de las calles de La Paz, cuando otra de las hermanas de Mónica les dio alcance y les ayudó con las maletas.

Al fin en casa. Mónica cuenta entre risas que lo primero que hizo fue entrar a la ducha, y el apetito volvió.

Mónica manifiesta que, cuando las circunstancias lo permitan, buscará un trabajo estable, pero si no logra encontrar uno, verá la posibilidad de regresar a Chile.

Miles de bolivianos tuvieron que regresar obligados por la circunstancias y en medio de una situación complicada, sin trabajo y con pocos recursos. Mientras la pandemia ya afecta internamente al país, y aún hay incertidumbre por el futuro.

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