Canadá busca mirar más allá de EE.UU. y ampliar vínculos en la región, para lo cual un acuerdo con el Mercosur es prioritario

Canadá busca mirar más allá de EE.UU. y ampliar vínculos en la región, para lo cual un acuerdo con el Mercosur es prioritario

A los ocho años, los padres de Pablo Rodríguez decidieron huir hacia Canadá después de que pusieran una bomba en su casa. Argentina transitaba una dictadura militar sangrienta y la familia del actual líder del gobierno para la Cámara de los Comunes canadiense decidió buscar una vida más segura a miles de kilómetros de su Tucumán natal.

Rodríguez es hoy una de las figuras clave del gobierno del primer ministro, Justin Trudeau, cuyo partido no tiene mayoría en el Parlamento ni una coalición que se la asegure. Su tarea principal es dar gobernabilidad a Trudeau para conseguir que su agenda legislativa prospere y así evitar un llamado anticipado a elecciones. ―Tengo que negociar todos los días‖, resumió durante una entrevista con Búsqueda.

Trudeau eligió a Rodríguez para representarlo, el 1º de marzo, en la toma de posesión del presidente Luis Lacalle Pou. Llevaba consigo una invitación personal del primer ministro a Lacalle Pou para que realice una visita de Estado a Canadá.

El gobierno de Trudeau aspira a incrementar sus relaciones con Uruguay y la región. Es que la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2017 complicó ―un poquito‖ las relaciones con su vecino y llevó a que Canadá se diera cuenta de que era necesario ―ampliar‖ sus horizontes comerciales, explicó Rodríguez.

A continuación, un resumen de la entrevista.

¿Cree que las relaciones bilaterales entre Canadá y Uruguay pueden profundizarse?

Una de las razones de la visita es precisamente esa: tener lazos más estrechos. Tenemos muchísimas cosas en común en el plano los valores, en las cosas más evidentes como la democracia y la inclusión, pero hay muchas otras cosas. Y no nos conocemos tanto Canadá y Uruguay. Ustedes tienen un embajador que hace un trabajo extraordinario, Martín Vidal, pero podríamos tener una relación mucho más estrecha los dos países.

¿En qué áreas?

Lo que tenemos en común es el continente, estamos lejos pero estamos en las Américas. Y lo que pasa es que entre los dos tenemos un elefante, un país gigante, que hace que desde Canadá no veamos del otro lado de la frontera. Paramos nuestra vista en Estados Unidos, pero hay mucho más que Estados Unidos, hay todo un continente con posibilidades enormes de comercio. El comercio con Uruguay no está muy alto, pero puede estarlo mucho más en las dos direcciones. Todo eso quiero explorar, discutir, con una misión muy directa del primer ministro, con el que trabajamos mucho juntos, de profundizar nuestros lazos. Traigo la invitación personal del primer ministro Trudeau para Lacalle Pou, para que venga en visita de Estado a Canadá. Pienso que sería la primera visita de Estado desde el padre de Lacalle Pou, ¿podría ser?

Usted decía que su país quiere ampliar sus relaciones con la región. En América del Sur, salvo por la situación en Venezuela y las negociaciones con el Mercosur, no parece que Canadá sea un socio natural…

¿Cómo nos ven? ¿Nos ven como a los americanos o distintos a los americanos?

Más distantes, quizás. Estados Unidos, por cuestiones positivas y negativas, tuvo más influencia en la región. Canadá, en cambio, parece mirar para otro lado.

Canadá, por tradición, no se mezcla en las cuestiones de los otros. Siempre fue así. Es una de las razones por las cuales es un país respetado, porque respeta la  autonomía, la soberanía de los países, y cuando interviene es a través de las Naciones Unidas, de sus misiones de paz, en las que colaboramos con Uruguay. Canadá es un país que quiere trabajar siempre a través de los organismos multilaterales como la OEA, la ONU, y lo que hacemos con Europa. Tenemos una manera de ser muy diferente de Estados Unidos. Y tenemos nuestra propia realidad también, es un país enorme, el segundo más grande después de Rusia, en el que hay muy poca gente: somos menos de 40 millones porque hace frío. Estamos casi todos al sur, en la frontera.

¿Las negociaciones con el Mercosur para alcanzar un acuerdo comercial son parte de ese intento de aumentar las relaciones con las regiones?

¿Qué posibilidades reales tiene de concretarse? ¿Hay plazos?

Canadá está interesado, eso es claro. Canadá es un país de libre comercio. Somos el único país que tiene un tratado de libre cambio con todos los países del G7. Para nosotros es muy importante, imagino que para Uruguay también, porque son poco más de 3 millones. Somos menos de 40 millones en un país gigante y con un nivel de producción superalto, tenemos que exportar, pero al mismo tiempo tenemos que importar muchas cosas que nos hacen falta. Canadá es un país de negocios, y firmar un acuerdo con el Mercosur es muy importante para nosotros.

Al Mercosur le llevó 20 años concluir las negociaciones con la Unión Europea. ¿Le preocupa que demore otro tanto con Canadá?

Es más simple con Canadá. Con la Unión Europea primero se firma con la Comisión y después necesita la ratificación de cada uno de los Estados, con Canadá solo se requiere una firma.

¿Hay fechas sobre la mesa?

Es difícil tenerlas cuando hay una negociación de ese tipo. Pienso que hay una voluntad de ambas partes y espero que las cosas sigan avanzando, es uno de los mensajes que traigo.

Canadá tiene un papel activo en el Grupo de Lima, creado para buscar una salida a la crisis en Venezuela. ¿Por qué decidió tomar un rol importante en ese tema?

Porque para nosotros es importante acompañar a Venezuela hacia un proceso de democratización. La democracia, la participación del pueblo y la estabilidad regional son muy importantes para nosotros, pero siempre en diálogo con los otros, avanzando juntos.

No parecen haber habido grandes resultados en los distintos mecanismos de negociación o presión. ¿Hay alguna fecha límite a esos esfuerzos?

No. ¿Después de la diplomacia qué alternativa queda? No puedo pensar otra cosa que eso, que a través de los esfuerzos diplomáticos se consiga una salida. Juan Guaidó estuvo hace dos semanas en Canadá y se reunió con nuestro gobierno. Hay que ver cómo se puede apoyar y acompañar al pueblo de Venezuela hacia una transición.

¿Canadá está intentando aunar esfuerzos entre el Grupo de Contacto Internacional, liderado por la Unión Europea, y el Grupo de Lima?

Sí.

¿Por qué?

Porque para nosotros, justamente, este proceso de acompañamiento hacia la democracia es importante y es lógico que haya una mejor coordinación; en vez de que haya dos grupos totalmente independientes hay que explorar su coordinación.

En la Unión Europea consideran que el gobierno de Nicolás Maduro está mucho más cómodo ahora que hace meses, ven que la situación está estancada…

Es que nunca es simple.

¿Pero comparte que la situación está peor ahora que antes?

No le puedo decir eso. Quizás se hable un poquito menos del tema ahora, pero para Canadá va a ser siempre importante intervenir a este nivel, a su manera, a través del diálogo, de manera pacífica.

¿Cuánto cambió la relación de Canadá con Estados Unidos a partir de la elección de Donald Trump en 2016?

(ríe) Es un poquito más complicada. Es un poquito más complicado y es una de las razones también por las cuales… Aunque es un amigo y nuestro principal mercado: exportamos a Estados Unidos un 75% de lo que producimos. Es un mercado relativamente fácil porque nos conocemos hace mucho tiempo, somos vecinos, compartimos la frontera desmilitarizada más grande del mundo, hablamos el mismo idioma; entonces, es natural para las empresas canadienses dirigirse a Estados Unidos. Pero cuando las cosas se complican un poco más, hay un poquito menos de seguridad y estabilidad, ahí es cuando nos damos cuenta de que es necesario tener opciones y tener acceso a otros mercados, de aprender a conocer a los otros un poquito más. Y es precisamente lo que estamos haciendo, trabajando sobre los lazos con muchos otros países. Valorizando siempre nuestra relación especial que tenemos con nuestro amigo americano, pero abriendo otras puertas.

Cuando Barack Obama dejó la presidencia de Estados Unidos, algunos vieron a Justin Trudeau como uno de los posibles referentes del mundo occidental…

Como un ejemplo progresista. Lo cual somos.

¿Es una idea que quieren seguir mostrando?

El tipo sigue siendo el tipo. Sigue siendo un primer ministro joven, abierto al mundo, para quien la justicia social es superimportante, la inclusión, la diversidad, todos esos valores que vive profundamente, es el sistema que hemos instalado en Canadá y que queremos compartir con el mundo

¿Ese tipo de posturas no están perdiendo pie a escala global? ¿Los discursos como el de Trump y el presidente de Brasil, Jaír Bolsonaro, no van en otra línea?

Pero nosotros tenemos nuestros propios discursos y hay otros países que también están en ese movimiento progresista. Pero cuando digo nivel progresista es en el medio. Un sistema en el que creemos en la economía de mercado y la apoyamos porque creemos que es una fuerza extraordinaria para crear empleo y riqueza, pero hay que saber ocuparnos de los más desfavorecidos de la sociedad, eso es fundamental para nuestro gobierno.

La legalización de la marihuana “va muy bien”

Cuando el gobierno de Canadá anunció que iba a legalizar el consumo recreativo de cannabis, en el gobierno uruguayo se alegraron porque hasta ese momento el país era el único que había tomado esa decisión a escala nacional. Para los impulsores de la medida, adoptada durante el gobierno de José Mujica, era una demostración de que no estaban equivocados.

El líder del gobierno para la Cámara de los Comunes de Canadá, Pablo Rodríguez, dijo a Búsqueda que su país analizó ―muchísimo‖ los pasos que dio Uruguay para legalizar el consumo de marihuana. ―Aprendiendo mucho de lo que fue bien y de lo que no para implementar nuestro propio sistema. No es simple, pero está funcionando‖, afirmó.

Consultado acerca del balance inicial que realiza su gobierno de la puesta en marcha de la legalización, que comenzó en octubre del 2018, Rodríguez respondió que ―por ahora la cosa va muy bien‖.

―El consumo es el mismo, pero lo que se consume tiene menos porquerías, menos cosas con muchos productos químicos peligrosos para la salud.

Buena parte de la gente ahora comprende que tiene este derecho, pero la responsabilidad viene con ese derecho. O sea, que puede consumir pero de manera responsable‖, explicó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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