Bruselas abre la batalla legal contra el Reino Unido por violar el Brexit

Bruselas abre la batalla legal contra el Reino Unido por violar el Brexit

Londres retrasa unilateralmente los controles aduaneros con Irlanda del Norte

Los divorcios nunca son fáciles, y el del Brexit está provocando las primeras tensiones entre las dos partes que sellaron unos acuerdos de separación que, solo dos meses después, ya se están violando. Esta es al menos la interpretación que hace la Comisión Europea, que ha iniciado acciones legales contra Londres por aplazar de forma unilateral los controles aduaneros entre el Reino Unido y su provincia de Irlanda del Norte.

La decisión la tomó el Gobierno británico el 3 de marzo, cuando sin avisar y por sorpresa anunció que el 1 de abril no empezaría a aplicar controles de aduana a las mercancías enviadas desde el Reino Unido hasta su provincia de Irlanda del Norte –o Ulster– sino que los aplazaba seis meses adicionales, hasta el 1 de octubre.

La Comisión juega dos cartas: la judicial ante el Tribunal de Justicia de la UE y la política, pidiendo negociar
El vicepresidente de la Comisión Eurpoea, Maros Sefcovic, se aseguró la semana pasada el apoyo de los 27 países de la UE, y ayer dio un doble paso, legal y político. Por un lado, iniciar el procedimiento de infracción por violar el protocolo sobre Irlanda recogido en el acuerdo de Retirada, a través del envío de una carta de emplazamiento. Denuncia al Gobierno británico ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Al mismo tiempo, modula la amenaza con una “carta política” enviada al responsable de relaciones con la UE, David Frost, en la que pide que rectifiquen, dialoguen y no violen los compromisos acordados.

“La UE y el Reino Unido acordamos juntos este protocolo. Estamos obligados a aplicarlo juntos. Las ­decisiones unilaterales y las violaciones del derecho internacional por el Reino Unido perjudican este objetivo y debilitan la confianza entre nosotros”, declaró el comisario Sefcovic.

Una confianza que ya no pasaba por sus mejores momentos. En octubre Bruselas ya abrió un primer procedimiento de infracción contra el Reino Unido por un proyecto de ley que violaba el acuerdo de Retirada, aunque aquella iniciativa finalmente fue retirada por Londres.

En octubre Bruselas ya abrió un primer procedimiento de infracción contra el Reino Unido
La disputa toca un punto extremadamente sensible del Brexit y uno de los que más costó de acordar, cómo cuadrar que no se restablezcan fronteras físicas en la isla de Irlanda y, al mismo tiempo, mantener abierto el acceso al mercado único. La alternativa, aceptada por Londres, fue que los controles de algunos bienes tendrían que fijarse entre el Reino Unido y su provincia de Irlanda del Norte.

“Fue una solución imaginativa”, dicen fuentes europeas, especificando que permite que la provincia británcia de Irlanda del Norte continúe siendo parte del mercado interior a pesar de la salida del Reino Unido de la UE. Es decir, los controles se trasladan al interior del Reino Unido, lo que por supuesto no es una salida fácil de tragar para Londres. Pero fue la fórmula elegida para salvar los acuerdos de Viernes Santo de 1998 y evitar que la violencia vuelva a Irlanda del Norte.

Son unos controles que, de común acuerdo entre el Reino Unido y la UE, se retrasaron hasta el 1 de abril, pero a partir de aquí Londres ha anunciado por su cuenta que no se aplicarán hasta octubre.

La iniciativa británica incluye medidas como una exención más prolongada de la documentación que debe acompañar a los pedidos de alimentos que van del Reino Unido a los supermercados de Irlanda del Norte. Para Bruselas esto supone agujerear la frontera de la Unión Europea con el resto del mundo, además de la irritación que provocan las sorpresas no deseadas.

Con esta iniciativa, la Comisión Europea envía dos cartas al Gobierno británico. Una en forma de denuncia al TJUE, y la segunda, más política, pidiendo dialogar para encontrar una salida.

Un paso temporal, según Johnson
La justificación que da el Gobierno británico es que son medidas temporales, unos pasos operacionales para minimizar el impacto del Brexit en Irlanda del Norte, para que los supermercados en aquella provincia británica no queden desabastecidos. Es lo que manifestó un portavoz del primer ministro, Boris Johnson, después de recibir las dos cartas enviadas por la Comisión Europea. El problema es que la confianza no cotiza precisamente al alza en Bruselas por lo que refiere a la actuación del Ejecutivo británico. Con Johnson al frente, en octubre ya apuntó un incumplimiento flagrante del acuerdo de Retirada, con miembros de su Gobierno reconociendo explícitamente que era una violación de una ley internacional, lo que no tranquiliza precisamente a la Comisión. En aquel momento, se lanzó un primer procedimiento de infracción, aunque la marcha atrás de Londres, evitó que siguiera su curso. Ahora, Bruselas busca negociar, pero, conociendo el paño, lo propone al mismo tiempo que tramita su denuncia legal.

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