Brexit, una amenaza devastadora para la pesca belga

Brexit, una amenaza devastadora para la pesca belga

La salida del Reino Unido del mercado único europeo interrumpirá relaciones económicas de larga data y podría resultar devastadora para la flota pesquera belga que captura en aguas británicas.

En 1666, tres siglos antes de que Reino Unido se uniera a la Unión Europea, el rey Carlos II otorgó a la ciudad flamenca de Brujas el derecho de enviar 50 barcos a pescar en perpetuidad en sus aguas territoriales.

Desde entonces, el puerto de Brujas inició su decadencia, los mares del mundo fueron divididos en zonas económicas exclusivas en virtud de una convención de la ONU y la Unión Europea ha puesto en marcha una política pesquera común.

Pero el Reino Unido abandonó la UE en enero, y los negociadores hasta ahora no han logrado acordar una nueva forma de asignar cuotas de pesca mientras recupera su estatus de estado costero independiente.

Esto podría acabar con la relación pesquera, sellada por un agradecido rey inglés al retorno de su exilio en Holanda. La pesca es aún una forma de vida y un sustento económico para la costa de Flandes.

La vida de Robert Campbell, de 50 años, un marinero del barco pesquero Den Hoope, es en sí misma un símbolo del vínculo tanto como la carta del "Privilegio de la pesca" del siglo XVII, firmada por Carlos II y que ahora está en el archivo cívico de Brujas. Campbell es ahora flamenco, pero nació en un puerto pesquero inglés.

Las capturas del Den Hoope de aguas holandesas o danesas se desembarcan en Ostende, pero una vez que se descargan aquí sus 12 toneladas de pescado y cangrejos, zarpan hacia aguas británicas.

Cuando la bodega vuelva a estar abarrotada de peces, desembarcan en Liverpool, en el noroeste de Inglaterra, o en Milford Haven o Swansea, en Gales, para descargar mientras su pesca esté fresca.

Esa captura se transporta luego en camiones a través de Inglaterra y el túnel del Canal de la Mancha, y luego a Bélgica para ser vendida en una subastas en Ostende, el puerto de origen del barco.

Por eso, si la pequeña flota pierde su acceso a las aguas británicas -fuente de entre el 50% y el 60% de sus ingresos- simplemente podría volverse inviable, advierte la asociación de propietarios de embarcaciones.

- "Piensen en nosotros" -

Al mismo tiempo, cientos o posiblemente miles de camiones tendrán que esperar por el túnel y los ferries que cruzan el Canal, y si el pescado no regresa a Ostende poco después de su desembarco, no estará fresco.

Marc Vieren, un funcionario de Rederscentrale, una asociación profesional que representa a los propietarios de embarcaciones, dice que la industria tal vez podría sobrevivir perdiendo el acceso a la pesca costera dentro del límite de las 12 millas del Reino Unido.

Pero si el Brexit cierra las aguas más profundas de la zona económica marítima británica, "es una catástrofe para nosotros".

Lo mejor de las capturas del Den Hoope van a restaurantes como los que están situados frente al mar al otro lado del río Noordede, en el balneario de Ostende.

Pero estos han sido cerrados por la pandemia de coronavirus, y los precios han caído un 20% desde el viernes pasado. Por ello, la flota ha dejado algunos barcos inactivos para evitar inundar el mercado.

Antes de la epidemia, los barcos belgas estaban teniendo un buen año y los propietarios de Ostende encargaron al menos tres nuevos barcos a un astillero holandés, además de acondicionar uno en el muelle.

"Si dicen que ya no podemos pescar en aguas inglesas, todos los barcos, todos los propietarios de los barcos, tendrán que vender", dice Campbell.

“Toda la gente que navega en ellos, las casas que compraron, todo se derrumbará. No sé si los ministros y los políticos nos pueden dar el dinero, no lo creo", lamentó.

En su visión, la idea de una ruptura de negociaciones sin un acuerdo posbrexit es extraña. "Nadie sabe lo que significa que no hay un acuerdo. Solo los políticos lo saben. Espero que piensen en nosotros", comentó.

Emiel Brouckaert, director de Rederscentrale, dice que su entidad se ha asociado con colegas de otras naciones de la UE, como la Alianza Pesquera Europea, para presionar por una solución.

La industria ha tenido contacto directo con el negociador de la UE, Michel Barnier, y cuenta con el respaldo de autoridades flamencas, a pesar de su tamaño relativamente pequeño en el enorme rompecabezas del Brexit.

"Es cierto que con nuestros colegas hemos podido llevar el sector al frente", dijo a AFP en Zeebrugge.

"Cuando miras el balance, en términos de producto nacional bruto, no es tan grande. Pero está claro que no es posible sobrevivir si no tenemos acceso a aguas británicas", comentó Brouckaert.

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