Boris Johnson: "Un 'no acuerdo' con la UE sería un buen resultado"

Boris Johnson: "Un 'no acuerdo' con la UE sería un buen resultado"

El 'premier' amenaza con modificar el protocolo de Irlanda del Norte y dispara las alarmas en Bruselas un día antes de que arranquen las negociaciones del futuro acuerdo comercial.

Boris Johnson ha reconocido que un "no acuerdo" comercial con la UE y una solución "como la de Australia" (bajo los auspicios de la Organización Mundial de Comercio) sería "un buen resultado para el Reino Unido". En un mensaje dirigido a los militantes del Partido Conservador, en la antesala de la ronda de negociaciones del Brexit que se abre el martes en Londres, el 'premier' da un ultimátum a Bruselas para llegar a un acuerdo el 15 de octubre y agita al mismo tiempo el fantasma del 'no deal' como nunca antes.

"Si no podemos llegar a un entendimiento en esa fecha, no veo la posibilidad de que pueda haber un acuerdo comercial entre nosotros, y ambos deberíamos aceptarlo y avanzar", asegura Johnson en su mensaje. "Como Gobierno, nos estamos preparando en las fronteras y en los puertos para estar listos. Tendremos el pleno control de nuestras leyes, nuestras reglas y nuestras aguas de pesca. Tendremos libertad para negociar acuerdos con cualquier país del mundo y prosperaremos como resultado".

Los últimos pasos de Boris Johnson -incluida la polémica designación del ex primer ministro australiano Tony Abbott como asesor comercial- avanzan en esa dirección. Después de fijarse como objetivo el "modelo Canadá" (con un Acuerdo Económico y Comercial Global como el CETA), el Gobierno Johnson parece haber emprendido el viraje definitivo hacia Australia, una pretensión acariciada desde hace tiempo los brexiteros 'duros'.

En un entrevista en The Mail on Sunday, el jefe negociador del Brexit David Frost acusó a la UE de "no tomar en serio al Reino Unido" en el pasado y recordó que el Gobierno se está preparando para un "no acuerdo" comercial desde el año pasado. "No vamos a ser un estado vasallo", advirtió. "No vamos a comprometer derechos fundamentales como tener el control de nuestras propias leyes".

Jugando con ventaja y en casa en el arranque de la octava ronda negociadora del año, Johnson lanzó un nuevo órdago con su amenaza de "clarificar" el procotolo para Irlanda del Norte, contenido en el acuerdo de retirada de la UE que él mismo firmó el 17 de octubre del 2019. La noticia disparó simultáneamente las alarmas en Bruselas y Dublín, ante el temor de que el 'premier' se disponga realmente a "anular" partes muy concretas y especialmente críticas del acuerdo de "divorcio".

El acuerdo estipula que Irlanda del Norte debe permanecer en el mercado único europeo en enero del 2021, cuando acaba el período de transición del Brexit, para evitar la vuelta a la frontera dura y la creación de infraestructura aduanera en la isla. A cambio, el texto abre las puertas a la creación de una aduana interior en el Reino Unido. La ley que aspira a aprobar Johnson en el Parlamento, sin embargo, aparentemente elimina todos los requisitos aduaneros entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte, lo que podrían comprometer la "integridad" del mercado único.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, recordó a Londres los compromisos adquiridos y aseguró que lo que está en juego es "la paz y la estabilidad" en Irlanda. "Confío en que el Gobierno británico cumpla con el acuerdo de retirada, una obligación bajo las leyes internacionales y prerrequisito para cualquier futura relación comercial", recalcó escuetamente Von der Leyen en un mensaje en Twitter.

"Todo lo que se ha firmado debe respetarse", advirtió por su parte el negociador jefe de la UE Michel Barnier, en declaraciones radiofónicas a France Inter. "Pedimos simplemente y con calma que se cumplan los compromisos en el texto acordado por Boris Johnson. Lo importante para mí es lo que el Primer Ministro diga y haga, y lo que diga y haga su Gobierno".

NUEVA ESTRATEGIA PARA LA RONDA NEGOCIADORA
La maniobra de Johnson ha sido acogida en cualquier caso en Bruselas con relativa cautela, al considerar que forma parte de su estrategia de cara a la nueva y tal vez definitiva ronda negociadora del acuerdo comercial post-Brexit. El futuro de las aguas pesqueras (que Londres quiere negociar aparte) y el requisito del "mismo nivel de juego" en ayudas estatales y derechos laborales y medioambientales que pretende Bruselas se siguen interponiendo al cabo de los seis meses de negociaciones, parcialmente interrumpidas por el coronavirus.

El ministro de Asuntos Exteriores de la República de Irlanda, Simon Coveney, terció por su parte en la polémica calificando como "muy insensata" cualquier pretensión de introducir un cambio unilateral en el acuerdo de salida por parte del Gobierno británico por Londres. Coveney pidió a Johnson que tome nota de la palabras "claras e importantes" de la presidenta de la Comisión Europea sobre el protocolo de Irlanda del Norte.

El Partido Laborista ha acusado entre tanto a Johnson de "volver a jugar un juego peligroso" con la UE. La portavoz laborista en Irlanda del Norte, Louise Haigh, acusó a al 'premier' de "incompetencia" por su intención de renunciar a partes del acuerdo del Brexit. "No podemos renegar de nuestras obligaciones legales", recalcó. "Sería un acto de mala fe que mandaría un mensaje muy poco favorable a nuestros futuros socios y aliados"

El ex secretario de Exteriores de Theresa May, Philip Hammond, criticó también la pretensión de Johnson como "un paso increíblemente peligroso". "Seamos claros sobre dos puntos: marcharnos sin acuerdo comercial no sería un buen resultado para el Reino Unido, ni tampoco el resultado que Boris y los 'brexiteros' prometieron", advirtió Hammond. "El Reino Unido es además un estado de derecho, intentar legislar nacionalmente para anular las leyes internacionales nos llevaría a un conflicto judicial y dañaría enormemente nuestra posición en la escena mundial".

La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, declaró que el último movimiento de Johnson equivale a "repudiar un tratado que ha sido libremente negociado por su Gobierno". "Dar un paso así supondría aumentar significativamente la posibilidad de un 'no acuerdo', con el impacto que tendría para la economía y causado directamente por los 'tories', vaya charlatanes", añadió Sturgeon.

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