Boris Johnson en apuros: se enfrenta una crisis de confianza en el congreso del Partido Conservador

Boris Johnson en apuros: se enfrenta una crisis de confianza en el congreso del Partido Conservador

La pandemia ha asestado un doble golpe, personal y político, al 'premier', quien comparece estos días en el cónclave virtual de los 'tories' sin un lema ganador y sin un propósito claro.

"¿Dónde está Boris?", se pregunta a estas alturas 'The Spectator', la revista que dirigió en su día el atormentado primer ministro británico. "¿Qué ha sido de aquel líder efervescente que logró la mayoría absoluta hace apenas nueve meses?", se cuestionan los conservadores, que empiezan a desconfiar de él y a plantearse incluso si ha llegado la hora de buscarle un sustituto (con el secretario del Tesoro Rishi Sunak puntuando cada vez más alto en las apuestas).

Lejos, muy lejos queda aquel alegato desafiante -"Get Brexit done"- con el que Boris Johnson emergió hace un año de la conferencia del Partido Conservador en Manchester, presto a machacar a Jeremy Corbyn en las urnas y a abrir un nuevo capítulo en la historia del Reino Unido. La pandemia le ha asestado un doble golpe, personal y político. El "premier" comparece estos días en el cónclave virtual de los "tories" sin un lema ganador y sin un propósito claro, más allá de sobrevivir a este invierno prematuro.

Tan sólo el 28% de los militantes de base opina que Johnson ha hecho un buen trabajo ante el coronavirus, frente al 63% que considera que lo ha hecho mal, según un sondeo de ConHome. En los últimos seis meses, Johnson ha dejado escapar los 26 puntos de distancia que tenía sobre el Partido Laborista y ha permitido incluso que el nuevo líder de la oposición, el ex fiscal general Keir Starmer, le adelante en las encuestas (42% a 39%, según el último sondeo de Opinium para 'The Observer').

Nunca un líder conservador se ha desinflado tanto en tan poco tiempo, con la excepción quizás de Anthony Eden, el sucesor de Churchill, que logró una mayoría de 60 escaños en 1955 y tuvo que claudicar a los 18 meses por su mala salud y por el fiasco de la intervención franco-británica en la crisis de Suez. El fantasma de Eden ha sido resucitado estos días por analistas como Iain Martin, en un artículo en 'The Times' titulado 'Los "tories" están pensando ya en la vida después de Johnson'.

Martin recalca cómo el Covid puede ser la particular "crisis de Suez" de Boris Johnson, con las especulaciones que no cesan sobre su estado de salud desde que contrajo el virus (por más que él diga que se siente "tan fuerte como el perro de un carnicero"). Johnson puede aferrarse aún al "salvavidas" de un acuerdo comercial post-Brexit y a una segunda ola no tan temible como las de España y Francia, pero sus días están ya contados, en opinión del columnista de 'The Times': "La verdad brutal es que la tribu de los "tories" ha empezado a imaginar a su emperador jubilado o en el exilio".

La santísima trinidad de la prensa conservadora ('The Daily Mail', 'The Sun' y 'The Daily Telegraph') ha iniciado también un calculado desmarcaje del "premier" por cuenta de la estrategia ante el Covid y ante el temor a un segundo confinamiento. Más de 80 "tories" rebeldes han hecho causa común esta semana para reclamar al "premier" que deje de gobernar en plan "Big Brother" y se comprometa a someter a votación en el Parlamento las futuras restricciones.

Al frente de la revuelta se ha puesto el presidente del Comité 1922, Graham Brady, uno de los mayores aliados con los que contaba Johnson, que ha reactivado de paso la insurrección del ala dura con la animosidad creciente de Steve Baker, David Davis o Iain Duncan Smith. Por el flanco moderado se han descolgado entre tanto dos destacados ex miembros de su gabinete: el ex secretario del Tesoro Sajid Javid y el ex fiscal general Geoffrey Cox, muy críticos contra su decisión de violar las leyes internacionales y modificar el acuerdo del Brexit.

Al "pinchazo" de Johnson han contribuido también notablemente el plantel de ministros más o menos incompetentes, como el titular de Salud Matt Hancock (responsable de la errática estrategia ante el coronavirus) o el de Educación William Gavinson (artífice de la debacle por el "algoritmo mutante" que rebajó las notas de selectividad). Entre todos ellos ha emergido con fuerza propia Rishi Sunak, el secretario del Tesoro de 40 años, hijo de inmigrantes de Punjab y tocado con la varita mágica de Goldman Sachs. Su lema de "vivir sin miedo" y su exitoso programa "Eat Out to Help Out" (con descuentos del 50% en los restaurantes durante todo el verano) le ha convertido en el más firme candidato a sucesor del propio Johnson.

Los conservadores no perdonan, ya se sabe, y las flechas apuntan también estos días hacia el estratega Dominic Cummings, que parece haberse quedado sin recursos y sin eslóganes. Cummings, que escapó milagrosamente al escándalo de su viaje de 400 kilómetros en pleno confinamiento, no sólo ha creado un imperio del terror en Whitehall, sino que mantiene al "premier" bajo una especie de camisa de fuerza que le está distanciando de los votantes. Las críticas se han extendido también estos días a la novia de Johnson, Carrie Symonds, fotografiada junto a su hijo Wilfred en el lago Como mientras el sufrido padre de 57 años luchaba por encontrarse a sí mismo en las penumbras de Downing Street.

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